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DE LA FERMENTACIÓN
Novena Puerta

La fermentación se hace de dos maneras, por las cuales nuestra Medicina debe de ser aumentada. Una de las maneras es en Agua clara, disolviendo el Sol y la Luna, y por su Medicina los hacen congelar.

Pero cuando esta Congelación es examinada por el Fuego no lo puede soportar, pues no se alteran completamente; también en esto ésta Fermentación no es según nuestra intención.

Hay otros que hacen la Fermentación mucho más naturalmente de esta forma: Disuelven el Sol y la Luna en Mercurio, hasta que se elevan a lo alto con los Espíritus, sublimándolos juntos dos o tres veces; entonces de ellos hacen su Fermentación. Es una vía, pero nosotros la rechazamos.

Hay otros más afortunados, porque escogen en parte la verdadera Fermentación, pues amalgaman sus Cuerpos con el Mercurio, con caldo. Estos tienen algo de inteligencia de nuestros Secretos, pero no verdadera, ni con perfecto complemento.

Pero yo te quiero enseñar este Secreto. Y es que como haces con tus Cuerpos imperfectos, hagas lo mismo con tus cuerpos perfectos en cada grado; es decir que primeramente los pudras, destruyendo enteramente sus cualidades. Y este modo es de nuestra intención, es decir que los alteres antes de Fermentarlos.

A tu compuesto ponle la cuarta parte de Fermento (es decir por un peso de Fermento tres de compuesto), y de este Fermento que sea solamente de Sol y de Luna, y si eres buen maestro, haz que la Fermentación se haga así.

Fija el Agua a la Tierra juntos, y cuando la Medicina fluya como la cera, entonces échala sobre su amalgama.

Y cuando todo esté mezclado entre sí haz tu Fuego y tu Vaso, y que esté bien cerrado y sellado; y así continúa hasta que todo esté fijado y bien fermentado según tu deseo.

Entonces harás la proyección a tu gusto, pues esta Medicina será enteramente perfecta. Así puedes fermentar tanto al blanco como al rojo.

Pues como la flor de trigo hecha masa requiere el fermento que llamamos levadura, a fin de que pueda tener su gusto natural de pan para servir de alimento al hombre.

Así fermentarás tu Medicina a fin de que pueda tener el gusto del puro Fermento, para resistir perpetuamente todo examen, como Fermento que es de Oro.

Has de saber también que hay tres tipos de Fermentaciones, dos son de los Cuerpos en Naturaleza pura, los cuales son alterados como he dicho.

La tercera muy secreta, a la que hacemos caso, es la primera Tierra con su Agua verde.

Es por lo que, cuando el León tenga sed, dale de beber, tanto que su cuerpo reviente.

La verdadera Fermentación es pues, como te he dicho, una incorporación del Agua con el Cuerpo, restaurándole el natural calor y olor, con gusto y color, por reintegración de la que los Cuerpos toman impresión por los Espíritus, y que uno ayuda al otro a tener invasión.

Pues como los Cuerpos en su composición natural, no pueden hacer ver al exterior los efectos de sus cualidades, hasta que s hayan vuelto Espíritus, o sean Espirituales.

Así los Espíritus no pueden permanecer firmemente con los Cuerpos, si no han sido primeramente confijados proporcionalmente.

Pues los Cuerpos enseñan a los Espíritus a resistir al Fuego y permanecer en él, y los Espíritus a entrar en los cuerpos, según tu deseo.

Es por lo que te es necesario con Oro fermentar tu oro con su Agua propia, entiendo la Tierra purgada, que no es otra cosa que elemento con Elemento, yendo el Espíritu de vida solamente entre dos; pues tal como se ve la piedra imán atraer hacia sí al hierro, así nuestra Tierra por naturaleza atrae abajo a sí misma su Alma llevada arriba con el viento.

Así con el viento lleva tu Alma fuera y vuélvela a traer dentro, mezcla Oro con Oro, es decir haz circular elemento con Elemento, hasta que todos puedan soportar el Fuego; pues la Tierra es el Fermento del Agua sin contradicción, y el Agua lo es de la Tierra del mismo modo. La Fermentación debe ser de esta manera.

La Tierra también es Oro y Agua, no la común, sino la nuestra elementada, y sin embargo hace falta que el Sol vaya allí a fin de que por nuestra Agua pueda ser alterado y preparado, y pueda estar profundamente unido con otras naturaleza como yo te he dicho.

Todo lo que he dicho del Oro, es necesario entenderlo también de la plata, y para ello es necesario que la putrifiques y alteres antes de que fermentes tu Medicina para el blanco.

Acuérdate bien de todo lo que te he dicho; y renueva el Sol y la Luna a fin de que puedan tener quintaesencia y naturaleza, y entonces su tintura renovará siempre.

Hay aún otra vía excelente que tiene otra operación. Hacemos una Agua de muy buen olor con la cual convertimos todo Cuerpo en aceite, la cual hace también la Medicina fluente.

Llamamos a esta Agua la quintaesencia, la cual cura en el hombre toda enfermedad. Pero esto debe hacerse con nuestra base preparada según mi doctrina, la cual es nuestra cal. Pues cuando nuestros cuerpos son así calcinados, esta Agua los disolverá inmediatamente en aceite.

Es por lo que haz aceite de Sol y de Luna, el cual es un Fermento muy oloroso al olfato.

Te aseguro que jamás he encontrado hombre en Inglaterra que me haya podido enseñar esta manera de fermentar, que yo te enseño en este capítulo.
El primer capítulo tratará de la Calcinación.
El segundo de la Disolución secreta.
El tercero de nuestra Elemental Separación.
El cuarto de la Conjunción matrimonial.
El quinto de la Putrefacción.
El sexto de la Congelación albificativa.
El séptimo de la Cebación.
El octavo de la Sublimación
El noveno tratará de la Fermentación.
El décimo de la Ceración y Exaltación.
El onceavo de nuestra maravillosa Multiplicación
El doceavo de la Proyección.
Recapitulaciones
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