El 6 de mayo del 2005 dos niños que jugaban en una zona cercana a su casa, a las afueras de Nairobi, escucharon el llanto de un bebé. Fueron con su madre y luego salieron a buscar al bebé.
Mary Adhiambo dijo a The Daily Nation que dos de sus hijos le contaron que podían oír a un bebé llorando pero no podían encontrarlo. “Los seguí y buscamos alrededor de nuestra propiedad y en un terreno próximo”.
“Vi mi perra, Mkombozi, que he tenido por cinco años, descansando y cuidando a sus perritos recién nacidos. Al lado estaba el bebé que descansaba en un paño negro rasgado, dentro de una bolsa de plástico. Tomé al bebé en mis brazos y lo llevé a la casa”.
Entonces la dueña de la perra le dio un poco de leche y lo limpió antes de avisar a sus vecinos. Uno de ellos llevó al bebé a una comisaría de policía próxima y de ahí al Hospital Nacional Kenyatta.
Los doctores encontraron gusanos en su cordón umbilical, pero una portavoz del hospital dijo que el bebé respondía bien al tratamiento en vista de que le habían dejado afuera en el frío. Se conjeturó que habían dejado al bebé, en un bosque próximo, dos días antes de ser descubierto. De ahí lo trajo la perra cargando la bolsa de plástico por el camino principal de Ngong.
El personal del hospital le puso el nombre de Ángel y dijo a la prensa que los miembros del público habían comenzado a donar ropas y leche de bebé.
El caso recibió una enorme cobertura de los medios. Aunque algunos expresaron escepticismo sobre el informe. Pero parece que esto es mucho más que una leyenda. Tal vez el instinto materno hizo que la perra recogiera otro cachorro que estaba llorando en medio del campo Y es que a veces entre los animales un niño encuentra el cariño que ni en su casa puede encontrar.



Perro rescata a bebé en Nairobi