El mundo animal no deja de sorprendernos. Desde Japón nos llega la historia de Yosuke, un loro gris africano que se había perdido en Nagareyama, cerca de Tokio, e indicó a la policía su dirección.
Yosuke se había escapado de su jaula y decidió dar un paseo, pero no supo volver a casa. La policía de la ciudad le encontró y, tras pasar una noche en comisaría, donde se negó a hablar, fue entregado a un hospital veterinario. Allí, además de deleitar al personal con un amplio repertorio de canciones, comenzó a parlotear hasta indicarles, claramente "Yo soy el señor Yosuke Nakamura".
Pero sus indicaciones no quedaron ahí. Yosuke les repitió varias veces una dirección, con el nombre de la calle y el número. Los empleados del hospital avisaron a la policía, que pudo comprobar que en esa dirección, efectivamente, residía la familia Nakamura, propietaria del avezado loro. Gracias a su memoria y su inteligencia, Yosuke pudo volver a casa.