Noticias del niño perro   
Reportaje de Tania Merino para Crónica. ©crónica - 22 de marzo de 2008.

El Vía Crucis de un Joven Olvidado por la Sociedad. La droga consumió al niño perro.

Talcahuano, Chile. Miguel, a quien hace siete años conocimos como Axel*, volvió a vivir en la calle y rodeado de canes. Se transformó en un adicto y ahora pide ayuda para recuperar su dignidad.

Es divertido y alegre, pero a ratos, su cara toma un tono sombrío y de tristeza. Su perro Cholo lo cuida y lo acompaña todo el tiempo, es su único amigo.

Periodistas de todo el mundo viajaron a conocer a ‘Axel’. Habían escuchado de un niño de  once años, que vagaba por  Talcahuano. El menor se alimentaba de la leche de una perra parida y se sentía seguro  junto a sus ocho escuálidos animalejos. Hasta gruñía como si fuera uno más, por lo que lo llamaron ‘el niño perro’.

Era 2001, año en que Carabineros logró salvarlo de las calles y en que un policía  le cortó el pelo piojoso y lo vistió con ropas de su hijo como símbolo del fin de una etapa trágica.

Hoy, siete años después, Miguel Luengo, también conocido como ‘Axel’, ‘El duende’, y ‘El parafina’,  sigue vagando, desnutrido y consumido por las drogas.

Triste Huida
Remitido en 2001 a un centro del Sename, el ‘niño perro’  terminó   de vuelta en las calles, luego de huir en reiteradas oportunidades.  “Me arrancaba porque me hallaba solo y echaba de menos a mis perros”,  confiesa Miguel,  de 18 años.

Sin embargo, el reencuentro con sus amigos caninos fue breve. En 2003, la Chola, la misma perra que le dio de su leche, murió envenenada frente a sus ojos. “Temblaba y tenía las patitas tiesas. Me la mataron”, recuerda con dolor.

Así como la nodriza fueron cayendo uno a uno los integrantes de su jauría, hasta que  quedó completamente solo.

Después, fue cuestión de tiempo  para que se hiciera adicto a la bencina, la misma que roba desde una estación de servicios del puerto.  “No me puedo controlar, ya estoy metido en eso”, reconoce mientras hunde la nariz en la bolsa negra que esconde bajo el polerón impregnado del combustible.

El Cholo
Miguel  come de lo que le da la gente. De sus limosnas  saca para comprar también marihuana y trago y  100 pesos de grasa o sobras de huesos que le da a su nuevo amigo el ‘Cholo’, un quiltro negro que le sirve de compañero y frazada en las heladas noches porteñas.

“Los perros para mí son una familia, el Cholo me acompaña siempre. Es fiel a mí”, dice y lo acaricia con una mano que cae torpe  sobre el lomo del animal producto de la bencina inhalada.

Un Niño
También de las dádivas de los choreros, ‘El parafina’ recorta algunas monedas para jugar en las máquinas del mercado central, en las que vive los mejores momentos del día. “Me encanta”, admite.

En el tradicional centro comercial lo  conocen como un joven tranquilo y que no le hace daño a nadie.

Lo mismo que en la bencinera donde pasa la mayor parte del tiempo a la espera de un descuido del personal que le permita sacar unas gotas de combustible.

“Él es un niño, cuando está volado es bien molestoso, se ríe, pero cuando está bien se pone serio, triste y callado”, comenta Rodrigo Cartes, un empleado que conoce desde hace años a ‘Axel’.

Detalla que duerme en la calle, donde lo pille la noche y que habitualmente deambula por las cuadras que rodean el Mercado.

Semana Santa
Mientras aspira el contenido de la bolsa, Miguel expresa su culpabilidad. Sabe que es Viernes Santo, una fecha de recogimiento y reflexión. “Me gusta la Semana Santa, porque la gente anda tranquila y se siente la paz. Uno  anda más seguro también, como que no pasan cosas malas porque Talcahuano es peligroso”, explica y admite que más de una vez ha pasado susto en la noche porteña, aunque nunca lo han agredido.

Asegura que cree en Dios y que quiere salir de la calle y de la droga. “Quiero tratar. Que me lleven para otra parte, para estar bien, más seguro y cambiar”.

Final Ilusorio
Impacto internacional causó el caso de Axel. Primero Crónica, luego las agencias internacionales como France Press o Reuters hicieron correr la noticia. Hasta nuestra zona llegaron periodistas europeos y hasta japoneses interesados en conocer esta historia que a los ojos del mundo tuvo un ilusorio final feliz. En la gráfica, el pequeño Axel, cuando lucía limpio y desparasitado, tras su rescate por Carabineros.

*Axel para algunos y para otros Alex según las crónicas.
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Cuando el niño fue encontrado.
Fuente:
© BBC - BBC World Service - Bush House, Strand, London WC2B 4PH, UK.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_1397000/1397175.stm

Martes, 19 de junio de 2001 - 15:14 GMT

Chile: el dramático caso del "niño perro"












 

"Alex" vivía con una jauría de perros en las calles.
El caso de un "niño perro", que vivía en el centro de la ciudad de Talcahuano, al sur de Santiago ha conmocionado a la prensa chilena.

El joven conocido con el nombre de Alex (11 años), fue rescatado por la policía y enviado a un centro asistencial de menores durante el fin de semana.















 




Asistente social
Los lugareños del centro de Talcahuano fueron los que lo bautizaron como el "niño perro", porque se desplazaba rodeado de una jauría de animales por la ciudad.

El menor vivía con los perros en las calles y se alimentaba de la leche de una perra que encabezaba el grupo de animales, así como de la comida que encontraba en las calles.

La asistente social Maria Eugenia Aguayo declaró al diario La Tercera que "él tiene un comportamiento de un niño de siete años que es agresivo. Encontró calor entre los perros, pero no es un animalito que vaya a ladrar".

La misma publicación describió al niño como un menor que escasamente pronuncia palabra, presenta un déficit de atención grave, retraso mental, desarrollo psicomotor tardío e hiperactividad.

El deterioro mental se lo vinculó al consumo de drogas volátiles, como pegamentos y combustibles inhalables.

Los habitantes del centro lo denominaron el "niño perro".

Abandono
El caso es presentado por la prensa chilena como un ejemplo extremo de abandono infantil.

Según los asistentes sociales a cargo del caso, la madre del niño lo dejó en casa de una conocida cuando tenía apenas cinco meses de edad.

En 1997, su madre lo buscó, pero los problemas con su padrastro y su conducta violenta hicieron que lo internaran en un hogar de menores.

Los documentos muestran que el niño se había escapado al menos siete veces de centros de atención infantil.

El caso pasará ahora a una unidad psiquiátrica infantil en la capital, Santiago. Los especialistas han declarado que necesitará un largo tratamiento.
Los habitantes del centro lo denominaron el "niño perro".
Fotos actuales
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Otros artículos: 
"Niño perro" de Talcahuano se fugó desde hogar de menores, 12/11/2001   
Tras pasar tres meses en el Centro de Orientación y Diagnóstico del Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chillán, el menor de ocho años conocido como el “niño perro” regresó a las calles de Talcahuano.
El pequeño, conocido como Axel, presentó notables avances de sociabilidad en su tratamiento al interior del Sename, pero no soportó la existencia de reglas y normas, por lo que escapó. El niño tiene una penosa historia de maltrato, con un padre ausente y madre alcohólica, por lo que en 1997 se fue a las calles y fue adoptado por una jauría de la que, incluso, se amamantó, según afirman algunas versiones. Cuando se conoció públicamente el hecho, Carabineros de Higueras lo ubicó y fue internado en el hogar de menores con un grave problema de sociabilidad, pues presentaba egoísmo exacerbado y comportamientos de violencia.
http://www.cooperativa.cl/p4_noticias/site/artic/20011112/pags/20011112163500.html