Advertencia de los errores  de George Ripley

Después de todo lo que hasta ahora te he dicho de la Piedra, te quiero advertir por un puro movimiento de caridad cristiana, de las varias experiencias que he hecho, y de las falsas materias sobre las que he trabajado. Te dirá pues que he hecho varias Sublimaciones de Espíritus, de Fermentos, Saldes, hierro, acero; pero he perdido mi tiempo en ellas.

He hecho Aguas corrosivas y Aguas ardientes, con las cuales obre en diversas maneras. He calcinado Huevos dos o tres veces, he hecho elevar el aceite de cal para separar de él los Elementos uno del otro; pero todos no valen nada.

He trabajado en Azufre y en Vitriolo, que los locos llaman el León Verde, en oropimente, in debili principio, fue mi comienzo, en Sal de vidrio, Sal álcali Sal albrot, Sal gema muy clara, Sal de tártaro, Sal común, Sal attincar, Salitre, sal de sodio.

Pero he gastado mi estómago y mi dinero; guárdate de todas estas cosas y sobre todo mantente lejos del olor de la Plata viva, no te mezcles tampoco nada con el Mercurio precipitado, ni con los Metales imperfectos rubificados.

He probado los huevos y la sangre, el Alma de Saturno, las marcasitas, escamas o limaduras de hierro que los herreros hacen caer al batirlo, el litargirio, el antimonio. Pero ninguno vale nada; sin embargo ha extraído de ellos hermosas tinturas rojas y blancas, que sin embargo eran falsas.

He hecho aceite de Luna con gran trabajo, calcinándola con Sal común preparada y por sí misma, con violento calor, triturándola con Vinagre tanto que ya estaba cansado, y también con Agua de vida acuada con especias sobre mármol. Pero no todo se perdió.

He hecho muchas amalgamas pensando fijarlas con provecho, y para ello he tomado Tártaro, Azufre, claras de huevo, aceite de caracoles. Pero también inútilmente.

Las he hecho de aceite y leche, cuajo, vino, limón, celidonia de Estrellas que caen al suelo, espondinas y de muchas otras cosas.

He perdido varias libras de Mercurio, y he hecho Piedras de Cristal.

Pero todo no ha valido nada.

Huye pues tales trabajos y otros parecidos, pues no te puede venir de ello sino mal.

Prueba tanto como quieras, y lo encontrarás así como te lo digo; tu bolsa vacía y tu salud disminuida por los malos olores y los perniciosos humos.

Ciertamente yo no he visto jamás Obra verdadera sino aquella de la que te he mostrado la verdad en este tratado. Aplícate pues bien a hacerla, y ganarás Oro, dinero y salud.

Acuérdate de que el hombre que en otro lado se ha llamado el Macho, es la más perfecta criatura terrestre que Dios haya creado; en el cual hay una neutralidad de los cuatro Elementos proporcionados por Naturaleza, que no cuesta nada, la cual es llevada fuera de su mina por el Arte.

Ciertamente nuestros Metales no son otra cosa que las dos minas de nuestro Sol y de nuestra Luna. Ramón Llull dice como sigue.

La claridad de la Luna y del Sol tan lúcido, es estas dos minas ha descendido; aunque la claridad está escondido; aunque la claridad está escondida a la vista, y si es que por el Arte tú la puedes hacer aparecer claramente.

Es por lo que putrifica está Piedra escondida esta única cosa, devuélvela a su propio licor, hasta que se vuelva blanca, para fermentarla sabiamente.

Eso es todo.
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El primer capítulo tratará de la Calcinación.
El segundo de la Disolución secreta.
El tercero de nuestra Elemental Separación.
El cuarto de la Conjunción matrimonial.
El quinto de la Putrefacción.
El sexto de la Congelación albificativa.
El séptimo de la Cebación.
El octavo de la Sublimación
El noveno tratará de la Fermentación.
El décimo de la Ceración y Exaltación.
El onceavo de nuestra maravillosa Multiplicación
El doceavo de la Proyección.
Recapitulaciones
Advertencia de los errores de George Ripley
Página Principal 17 May 09 LAS DOCE PUERTAS DE ALQUIMIA de Georges Ripley