Acerca de mí de Julio Ortega Fraile
Son tortuosos los senderos de mi mente,
oscuros caminos que unen la memoria del pasado
y el presentimiento de un futuro imaginado
en mi eterno tránsito por el presente.
La arboleda de los sueños
flanquea esos parajes perdidos
y asoman a mi paso fantasmas desconocidos
que se me antojan desvaríos de demente.
Voces sin rostro me acusan
y me hieren sin piedad
recordándome mi cobardía y mi flaqueza,
condenan mi fatal pereza
y juzgan la débil humanidad
de mi espíritu pobre y mi cuerpo enfermo.
Mas no es mi inteligencia terreno yermo
ni de piedra mi corazón por mal que obre,
no envenena la apatía mi razón
y aunque no hallo fuerza que me sobre
no está mi alma agonizante
como la de tanto ser aberrante
que abraza la miseria y, abocado a la perdición
nada ofrece y nada espera.
No, yo no estoy vacío ni en mí impera
la pretendida dignidad del moralista.
Yo reniego de la salvación y de que me asista
el favor de una doctrina embustera,
no quiero que me conceda su castigo o su perdón.
Oídme pues, voces que así me atormentáis,
yo sé que tan solo estáis
en los recónditos rincones de mi cerebro,
que soy yo mismo cuando censuro mi conducta
o mis contados éxitos celebro
el que os imagina, el que os da vida y cada noche
escucho así la alabanza o el reproche
de mi conciencia que me juzga.
Yo no soy peor que otros
ni presumo en mí la perfección,
reconozco mis dudas, mis errores acepto,
y si bien no tengo de mí un alto concepto
sé que son nobles mis intenciones
y es al fin, humana mi condición.