En Estados Unidos se la conoce como “Belly Dance”, de ahí que muchos países, como España y Brasil, adoptaran el nombre de “Danza del Vientre”.
En el año 1998 la libanesa Nouhad Fahd llegó a Uruguay trayendo consigo este arte desde su país de origen.
Bailarina de Dabke, coreógrafa y maestra de Danza Oriental, Nouhad Fahd comenzó a transmitir sus conocimientos en la academia “La Belle Danse”, formando a la primera generación de bailarinas uruguayas de Danza Oriental, para quienes es un referente y una fuente de información constante y actual en lo que respecta a las costumbres, el idioma, la música y el arte del Medio Oriente.
Enseñó a sus alumnas las danzas folclóricas árabes (el Raqs Baladi) manteniendo por encima de todo el respeto a la cultura e intentando, en lo posible, conservar la esencia de cada danza.
Años después llegó a la televisión la novela brasileña “El Clon”, donde por primera vez se vio actuar en la pantalla chica bailarinas orientales de gran nivel como Lulu Sabongi y Fátima Fontes entre otras.
Pudimos también disfrutar de las canciones del sirio-brasileño Tony Mouzayek como el conocido tema “Azez Alaya”, y del egipcio Amr Diab y su archiconocida canción pop “Noor El Ain” que las bailarinas uruguayas bailamos hasta el cansancio.
No obstante podríamos afirmar que la Danza Oriental recién se está dando a conocer en nuestro país.
El público aun mantiene preconceptos erróneos de la danza y de las bailarinas.
Contrariamente a lo que muchos piensan la Danza Oriental no es una danza sexual, a pesar de que existen bailarinas de dudosa reputación que comercializan la danza y distorsionan su verdadera esencia, convirtiéndola en una exhibición de egocentrismo, sexualidad y erotismo.
La Danza Oriental es sensual pero nunca sexual (entendiéndose “sensualidad” como dulzura, femineidad y belleza).
La bailarina oriental, o “Ra’akisa Sharkia” en el idioma original, no tiene como finalidad la provocación sexual, más bien busca transmitir la belleza y la espiritualidad femenina en cada uno de sus bailes.
A diferencia de la mujer que “imita” la danza creando una atmósfera erótica en sus espectáculos, la “Ra’akisa” es una profesional que se ha dedicado al estudio serio de las danzas del Medio Oriente, tanto clásicas como folclóricas y es, ante todo, respetuosa de las tradiciones y de la propia danza.
Su performance es artística, su lectura musical impecable y su conocimiento de la cultura árabe le permite mostrar una danza variada y colorida.
La Danza Oriental tradicional no es ni vulgar ni sexual, y en último caso estos adjetivos se los aplica la bailarina que comercializa la danza en lugar de respetarla como el arte femenino sagrado que realmente es.
La verdad es simple y queda al descubierto en los primeros movimientos de la bailarina.
Si ésta es una mujer vulgar, su danza será burda, inexpresiva y vulgar.
En cambio si la mujer es refinada su danza será rica en matices y sentimientos, artística y tan refinada como la mujer que la crea.
Tengan esto en mente la próxima vez que asistan a un espectáculo de Danza Oriental para que puedan extraer la belleza que en ella se encuentra.
Tendrán ante sí un arte sagrado y espiritual heredado de un pasado lejano en el que el vientre y el útero de la mujer eran algo sagrado y digno de celebración.
Neferu Iabet - neferu.iabet@yahoo.com.ar
LA DANZA ORIENTAL EN URUGUAY
La Danza Oriental es conocida en Uruguay como danza o baile árabe, un nombre que no es del todo correcto pero continúa utilizándose por tener más atractivo comercial.
El nombre original en árabe es “Raqs Sharki”, que se traduce como “Danza Oriental”.