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Cábalas y Kaballáh               por Federico Romero

¿Se relacionan? ¿Son de igual naturaleza? ¿Son de utilidad?

Popularmente se hace alusión (al menos aquí en el Río de la Plata del Cono Sur Americano) a las CÁBALAS como una serie de actos que determinan que determinados hechos tengan un final feliz.

Si tratamos de definirlo en forma más o menos "estandarizada" podríamos decir que son CÁBALAS: un acto o serie de actos o procedimientos a los que por repetición u omisión voluntaria se le atribuye la capacidad de garantizar el éxito del propósito que los motiva.

Ejemplo: entrar a la cancha con el pie derecho / tomar o no tomar mate antes de un examen / vestir cierta prenda "de buena suerte"/ soñar con Cristo y apostar al 33/ etcétera.

Los ejemplos de este tipo de conductas pueden ser infinitos y sería un trabajo titánico perderse haciendo un glosario de ellos.

Convengamos que las cábalas no sólo se siguen a nivel de acto público observable, sino también se realizan a nivel de acto privado (interno, a nivel del pensamiento).

Todos más o menos tenemos alguna cábala, algunos más, otros menos, pero hasta el más escéptico en algún momento de incertidumbre se ciñe a algún procedimiento que le dé la seguridad o el apoyo que su psique le demanda para su tranquilidad (aunque después termine por no funcionar).

Desde el punto de vista de la Psicología clásica esta clase de razonamientos y/o actos son catalogados dentro del orden de los actos obsesivo-compulsivos, es decir son técnicamente patológicos.

Si nos ponemos estrictos, en consecuencia ¡TODOS ESTAMOS LOCOS!... ¿todos estamos locos? bueno... no desesperéis... desde un punto de vista descriptivo es sí una conducta viciada de patología... pero clínicamente se le considera una patología cuando las conductas obsesivo-compulsivas toman el control de la vida del sujeto, al nivel de ponerse por encima del razonamiento, y entran en conflicto con la personalidad e incluso con la propia voluntad.

Ustedes pensarán que cómo puede ser que una persona actúe así... pues sí... el obsesivo compulsivo realiza actos de ese tipo plenamente consciente, y aún dudando de su efectividad, pero el temor a que algo terrible pueda sucederle si no los realiza (o si los realiza en un momento que no debe hacerlo) toma el control de sus conductas.

Ahí está el nivel patológico del asunto. La película "Mejor Imposible" ilustra muy bien esa patología.

Bueno, pero volviendo al tema de las cábalas a un nivel "normal"... cada persona que las practica, con mayor o menor frecuencia, le atribuye a ese acto, procedimiento u objeto, la capacidad de asegurar que cierta cosa salga bien.

Ésto, puede ser lógico o ilógico según si la relación causal entre la cábala y el resultado final tiene parte en ese proceso, pero si está totalmente por fuera del universo causal evidente ahí es donde entra al terreno del pensamiento mágico, y de ahí a la patología... la frontera es delgada.

Pero a todo esto... ¿Tendrá algo que ver nuestra CÁBALA con la KABALLÁH?

Para determinar eso, debemos primero saber qué es la famosa KABALLÁH.

Para empezar, es un término de origen hebreo. Suena algo así como "kabaláj".

Sobre cuál es la forma correcta de escribirlo... considero que no la hay, pues como término proveniente de otra lengua (el alfabeto hebreo, con letras distintas, con sonidos distintos, con un sistema de lectura inverso al nuestro) no se puede más que intentar asemejar la fonética del término con la forma más adecuada de escribir esos sonidos.

Por este motivo, encontraremos que para hablar de CÁBALA o CABALÁ se escribe de tantas formas como combinaciones de letras haya para lograr ese sonido... he visto por ejemplo: Kábala, Kabaláh, Cabballáh, Qaballah y tal vez alguna otra pueda haber...

Los orígenes del sistema Kabalístico no son claros.

Se dice desde que es anterior a Cristo, pero también se dice que puede haber surgido en la edad media.

A ciencia cierta ni los grandes estudiosos del tema se ponen de acuerdo.

Además dicho sistema ha sido históricamente propio del sector "esotérico" de la religión hebrea, por lo tanto sin un aval oficial, ni de conocimiento popular.

Lo que sí se sabe, es que se dice que es un "sistema mágico" por el cual se entra en contacto con el más alto plano divino, el mundo de lo inmanifestado, para hacer que algo deseado se manifieste.

Aquí ya encontramos la primera relación entre la cábala popular y la kaballáh mística, la creencia de que a través de cierto método se induce la manifestación de algo deseado.

Desde un punto de vista esto puede catalogarse de pensamiento mágico (patología) pero desde otro punto de vista se puede decir que podría tener lógica.

Personalmente, considero que LA MAGIA NO EXISTE.

Lo que sí existe son fenómenos y procesos que nuestro nivel de conocimiento no puede explicar, y que a ello sí se le suele llamar magia.

Históricamente todo lo que no se comprende pero sucede, tiende a ser tildado de mágico o milagroso.

La Kaballáh hebrea es muchas cosas a la vez.

Es un sistema de meditación, un sistema de conocimiento, un método de trabajo, un mapa místico, pero para el uso en la práctica esotérica es o se le llama UN MÉTODO MÁGICO.

¿Por qué mágico? Porque se utiliza como método para inducir la manifestación de algo deseado a través de un proceso de fases no evidenciables o verificables.

La primera conclusión podría ser ésta: Si la cábala es pensamiento mágico, y éste es patología, los esoteristas y cabalistas usan pensamiento mágico, entonces los esoteristas y cabalistas están en patología, es decir irremediablemente locos.

Podríamos decir lo mismo de los físicos cuánticos (y de los gobiernos que los financian)... que trabajan y gastan miles de millones de dólares en experimentos para comprobar teorías tan tremendamente complejas e incomprensibles... y tal vez incomprobables... como la de la materia oscura.

Ambas cosas, lo cuántico y lo kabalístico pecan de basarse en conceptos tan difíciles de EVIDENCIAR. Sin embargo, ambos existen, y arrojan sus resultados.

El sistema de trabajo de la Kaballáh se basa en un jeroglífico llamado "EL ARBOL DE LA VIDA". Éste se compone de 10 esferas (séphiras) y 32 senderos.

El estudioso y practicante de la Kaballáh puede simplemente meditar con el árbol (lo cual es muy bueno, pues siempre se le descubre algo útil y práctico) o bien puede trabajar con PROPÓSITOS concretos.

Como la Kaballáh es un método, implica que si uno eleva un propósito al plano de lo inmanifestado (Atziluth) deberá gradualmente irlo "bajando" por los senderos de las esferas.

Cada esfera es un "estadio", un "grado", una fase en la GESTACIÓN de lo propuesto. Del mismo modo que una casa se construye de cierto modo, o que un manjar se cocina siguiendo invariablemente un procedimiento de FASES SUCESIVAS, es como se trabaja con la Kaballáh.

Este tema puede ser muy polémico y cuestionable.

Tanto nuestras cábalas cotidianas como los métodos Kabalísticos se basan en cadenas causales no muy evidentes, PERO... no por eso menos válidas a nivel práctico.

Como hemos mencionado en otros trabajos, la electricidad no sabemos porqué se produce, ni se puede ver... pero sí se sabe cómo generarla, y en consecuencia se la utiliza para fines prácticos.

La Kaballáh se basa también en procesos de fases naturales tan sutiles que no pueden tal vez evidenciar claramente su naturaleza, pero también se sabe que es un sistema, un método de conocimiento y de trabajo ÚTIL, PRÁCTICO para el esoterista que aprende a usarlo.
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