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Historia de una gaviota y el gato que la enseñó a volar de Luís Sepúlveda (Fragmento)

...El fin de un vuelo
 
El gato grande, negro y gordo tomaba el sol en el balcón, ronroneando y meditando acerca de lo bien que se estaba allí, recibiendo los cálidos rayos panza arriba, con las cuatro patas muy encogidas y el rabo estirado. En el preciso momento en que giraba perezosamente el cuerpo para que el sol le calentara el lomo, escuchó el zumbido provocado por un objeto volador que no supo identificar y que se acercaba a gran velocidad. Alerta, dio un salto, se paró sobre las cuatro patas y apenas alcanzó a echarse a un lado para esquivar a la gaviota que cayó en el balcón. Era un ave muy sucia. Tenía todo el cuerpo impregnado de una sustancia oscura y maloliente.

Zorbas se acercó y la gaviota intentó incorporarse arrastrando las alas.

-No ha sido un aterrizaje muy elegante -maulló.

-Lo siento. No pude evitarlo -reconoció la gaviota.

-Oye, te ves fatal. ¿Qué es eso que tienes en el cuerpo? ¡Y cómo apestas! -maulló Zorbas.

-Me ha alcanzado una marea negra. La peste negra. La maldición de los mares. Voy a morir -graznó quejumbrosa la gaviota.

-¡Morir? No digas eso. Estás cansada y sucia. Eso es todo. ¿Por qué no vuelas hasta el zoo? No está lejos de aquí y allí hay veterinarios que podrán ayudarte -maulló Zorbas.

-No puedo. Ha sido mi vuelo final -graznó la gaviota con voz casi inaudible, y cerró los ojos.
-¡No te mueras! Descansa un poco y verás como te repones. ¿Tienes hambre? Te traeré un poco de mi comida, pero no te mueras -pidió Zorbas acercándose a la desfallecida gaviota.

Venciendo la repugnancia, el gato le lamió la cabeza. Aquella sustancia que la cubría sabía además horrible. Al pasarle la lengua por el cuello notó que la respiración del ave se tornaba cada vez más débil.

-Escucha, amiga, quiero ayudarte pero no sé cómo. Procura descansar mientras voy a consultar qué se hace con una gaviota enferma -maulló Zorbas antes de trepar al tejado. Se alejaba en dirección al castaño cuando escuchó que la gaviota lo llamaba.

-¿Quieres que te deje un poco de mi comida? -sugirió algo aliviado.

-Voy a poner un huevo. Con las últimas fuerzas que me quedan voy a poner un huevo. Amigo gato, se ve que eres un animal bueno y de nobles sentimientos. Por eso voy a pedirte que me hagas tres promesas. ¿Me las harás? -graznó sacudiendo torpemente las patas en un fallido intento por ponerse de pie.

Zorbas pensó que la pobre gaviota deliraba y que con un pájaro en tan penoso estado sólo se podía ser generoso.

-Te prometo lo que quieras. Pero ahora descansa -maulló compasivo.

-No tengo tiempo para descansar. Prométeme que no te comerás el huevo -graznó abriendo los ojos.

-Prometo no comerme el huevo -repitió Zorbas.

-Prométeme que lo cuidarás hasta que nazca el pollito -graznó alzando el cuello.

-Prometo que cuidaré el huevo hasta que nazca el pollito.

-Y prométeme que le enseñarás a volar -graznó mirando fijamente a los ojos del gato.

Entonces Zorbas supuso que esa desafortunada gaviota no sólo deliraba, sino que estaba completamente loca.

-Prometo enseñarle a volar. Y ahora descansa, que voy en busca de ayuda -maulló Zorbas trepando de un salto hasta el tejado.

Kengah miró al cielo, agradeció todos los buenos vientos que la habían acompañado y, justo cuando exhalaba el último suspiro, un huevito blanco con pintitas azules rodó junto a su cuerpo impregnado de petróleo...
Historia de una gaviota (y el gato que le enseño a volar)
En 1998 se hizo una película animada sobre el libro. Director Enzo D'Alo.

Una Gaviota, Kenga, empapada de petróleo consigue escapar del mar, a punto de morir y con el deseo de salvar a su huevo llega a una ventana, donde se encuentra a Zorbas, un gato de puerto «grande, negro y gordo». Zorbas promete no comerse al huevo y cuidarlo además de comprometerse a enseñarle a volar en el momento oportuno.

El autor, dice que el cuento es para niños de 8 a 88 años, recoge el mensaje de Juan Salvador Gaviota, al poner en boca de Zorbas: “sólo vuela el que se atreve a hacerlo”.

Sobre el autor: Luis Sepúlveda, a quien el público de lengua española ya conoce bien, tiene dos hijos muy jóvenes, a quienes llama «mis enanos» y a quienes prometió un día escribir una historia acerca de lo mal que gestionamos los humanos nuestro propio entorno, lesionando la naturaleza, que nos brinda tantos bienes, y de paso autolesionándonos sin piedad.

Así nació Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, que cuenta las aventuras de Zorbas, con un gran sentido del honor.

Pensada en principio como un cuento para «enanos», Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar se dirige en realidad a todos aquellos que, chicos o mayores, no sólo disfrutan con las historias bien contadas que estimulan la imaginación y el ingenio, sino que, a la vez, aprenden a ver el mundo bajo una óptica distinta, conociéndolo mejor y, por lo tanto, amándolo y cuidándolo con más inteligencia.

Luis Sepúlveda nació en Ovalle, Chile, en 1949. Novelista, cuentista, cineasta, cronista.

1969 - Publica su primer libro.
Fue apresado y exiliado por la represión militar que
se instauró en Chile.
En 1978 participa como periodista en la investigación
patrocinada por la UNESCO en la Amazonia Ecuatoriana.
1980 - Se afinca en Hamburgo, Alemania y más tarde
radicarse en Gijón, España, donde tiene a cargo el salón
del Libro Iberoamericano.
1984 - El libro Los miedos, las vidas, las muertes y otras
alucinaciones.
1992 - “Un viejo que leía novelas de amor”  ha sido
traducido a 14 idiomas y sus derechos vendidos al cine.
La obra en general ha sido traducida a 39 idiomas.
1994 - Mundo del fin del mundo
1994 - Nombre de Torero (no es sobre tauromaquía,
nada más alejado)
1995 - Patagonia Express
1996 - Historia de una gaviota y del gato que le enseñó
a volar
1997 - Desencuentros
1998 - Diario de un killer sentimental 
2000 - Historias marginales
2002 - Hot Line 
Los últimos: Los peores cuentos de los Hermanos Grim
(con el escritor uruguayo Mario Delgado Aparaín) y
El poder de los Sueños

Premios obtenidos:

Recibió el premio Tigre Juan por su libro Un Viejo que leía
novelas de Amor y el Premio de Novela Corta Juan Chabás.

1969 - Casas de Las América (1969) por su colección de relatos
“Crónicas de Pedro Nadie”.
1976 - Gabriela Mistral
1978 - Rómulo Gallegos
Otros: premio Puerto Montt Herido otorgado por la
Sociedad de Escritores de Chile. También el premio Ciudad
de Alcalá de Henares dado por la Fundación Colegio del Rey
de Madrid. Premio Internacional Margarita Xirgu de Radio
Nacional de España.

1990 - Premio Internacional de Cortometrajes otorgado por televisión española y el Premio Ciudad de Mérida de México.

15/10/2005 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad del Sur Toulon-Var, Francia.

30/09/2005 Doctor Honoris Causa de la Universidad Carlo Bo de Italia.

Profesor invitado a la Universidad Internacional Méndez y Pelayo de Santander.

Distinguido con la beca para la promoción Literaria en Hamburgo.

Su temática abarca muchos tópicos: la depredación civilizadora en la selva hasta la matanza de ballenas en el sur de Chile, pasando por la denuncia de la contaminación petrolera en los mares hasta la represión de Pinochet, aventuras, viajes, la novela negra, el género policial, la novela de intriga, el cuento infantil, la crónica de viajes y el compromiso ideológico.

Su narrativa, audaz y original en sus temas lo descubre como un gran contador de historias plenas de realismo mágico. No tiñe de política sus relatos, tiene un estilo sencillo, muestra la realidad que vemos con un saber decir lejos de intelectualizar los hechos, por lo que a veces no es muy apreciado por otros autores.
Otra versión del cuento en película animada: La Gabbianella e il gatto
Historia de una gaviota (y del gato que le enseñó a volar)