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En este sentido, la frase refiere al imperio de la Voluntad Conciente Superior y Trascendental, sobre las voluntades subconscientes, inferiores, que tienden a producirnos conductas que no son enteramente expresión de nuestra Voluntad Conciente y Superior, que es la que tiende siempre a conducirnos hacia las más elevadas condiciones personales.
El logro de la plenitud depende directamente de la fuerza aplicada por la Voluntad para dominar, para doblegar energías que inducen ciertas conductas inadecuadas en uno mismo.
En la medida en que cada uno doblegue y gobierne sus propias energías y deseos (que normalmente nos gobiernan a nosotros, aunque resulte difícil de aceptar es lo que pasa), puede acercarse a un grado de autodominio y desarrollo que desemboca en la más amplia plenitud, que en otras palabras es algo muy parecido a la tan mítica "Realización Personal".
En esta vida nada es gratis, nadie llega a obtener una habilidad o poder sin esfuerzo, ninguna obra de arte se hace por sí sola, ningún logro importante se hace de la nada, y el esfuerzo es lo único que nos puede acercar a lo valioso.
"Ningún árbol puede crecer hacia lo alto y perdurar, si primero no ha crecido lo suficiente hacia abajo, en sus raíces."
Entre la Libertad y la censura, entre la Plenitud y la frustración.
Es curioso el poder que tiene la censura de la gente común y "normal" sobre las personas que manifiestan un comportamiento excepcional o diferente.
Puede ser graficable con la imagen de una tapa puesta sobre una lámpara.
La censura bloquea la luz generada no dejándola salir, pero sin embargo no la apaga.
Un deseo ardiente pugna por realizarse pero es eclipsado generalmente por la opinión ajena.
Muy probablemente cada uno haya aprendido con la experiencia a mantener en reserva sus sueños, sus anhelos, sus deseos más importantes por temor a que se "los bajen de un hondazo" o a que se los critique en cualquier manera que pueda resultar vergonzante.
Lamentablemente la programación "normal" que se nos brinda, nos enseña a sentir vergüenza de lo que los demás puedan juzgar de nuestros asuntos, y nos condiciona a que esta vergüenza sea más poderosa sobre nosotros que nuestros propios deseos.
Esto último debería darnos mayor vergüenza que lo que cualquier persona ajena a nosotros pueda pensar.
Esa manera de priorizar la opinión ajena es el correlato visible de una programación inconciente en la que la autoridad está fuera de nosotros, el emperador del afuera nos dice qué es bueno y qué es malo, y a él debemos agradar para ser felices.
Es una expresión que manifiesta dependencia y sumisión a un poder ajeno a nuestra propia individualidad.
El hecho de situar al afuera como emperador del adentro es análogo al estar encarcelado en un patio.
Nos movemos dentro de ciertos límites, tomamos aire y sol, pero pobres de nosotros si salimos de ese perímetro.
Teniendo en cuenta que no hay nada que nos encarcele (más que nuestros propios complejos), sumado a que NADIE VIVE LA VIDA POR NOSOTROS, debemos concluir que nuestros actos, decisiones y criterios (acertados o equivocados) no deben nunca estar por debajo de los ajenos.
Cada cual que viva su vida, yo viviré la mía.
Todas las personas tienen un punto de vista particular, y a partir de él desarrollan todos sus actos.
Por supuesto que los puntos de vista son dinámicos y pueden cambiar reiteradamente en cada persona a través del tiempo y por acción de múltiples factores.
Las personas más exitosas y brillantes de este planeta muy probablemente no hubiesen logrado nada si se hubiesen dejado convencer por las opiniones de la mayoría.
Alguna vez te deben haber dicho frases como por ejemplo "para qué te vas a preparar en eso", "llegar tan lejos es imposible", "es una locura lo que vos querés", "el éxito es para los que nacen con suerte", "es imposible ser el mejor", "siempre va a haber uno mejor que vos" entre otras muchas frases "de aliento" que nos dan las personas "normales".
Seguramente todos aquellos que tuvieron un sueño y lo compartieron con alguien han recibido esta clase de "aliento", un aliento húmedo, tan húmedo que puede incluso apagar nuestro candil.
Estas frases seguro que las conocen muy bien muchas personas de éxito como Maradona, Pelé, Bill Gates, Tom Hanks, Robbie Williams, Tabaré Vázquez, Madonna, Jorge Drexler y tantos más...
Pobres de ellos si hubiesen dejado que el descreimiento del mediocre los hubiera convencido de desistir en su camino, para tomar resignados el camino de "todos", de la "gente normal".
Seguir el camino de todos es simplemente mediocre, en él no hay libertad, y en él el destino está escrito.
Es el camino del "peor es nada", donde las personas suelen pensar de vez en cuando que "no somos nada", y en esos casos no se equivocan.
En ese camino se vive con las reglas de otros, se lleva ropa de otro, uno se calza en unos zapatos genéricos que pueden quedarle chicos o grandes, y lo que es peor uno piensa con un cerebro ajeno, el cerebro del colectivo social en el que uno vive.
En esas condiciones se vive literalmente exiliado, se vive con las leyes de un país ajeno en el propio país de uno (en el propio cuerpo).
Es el imperio del todo sobre uno, es cualquier cosa menos Independencia y Libertad.
No hay Plenitud sin Libertad y no hay Libertad sin Independencia.
La Libertad y la Independencia deberían de ser dos premisas fundamentales en la vida de cada uno.
Ninguno de nosotros puede decirse "Libre" ya que no lo somos ni siquiera en pensamiento, porque no pensamos enteramente por nosotros mismos, sino que lo hacemos condicionados por ideas y conceptos predominantemente externos a la propia sabiduría personal.
Probablemente hayas experimentado en varias (o muchas) oportunidades que las recetas ajenas no suelen darte los resultados deseados para ti.
Cuando alguien te dice lo que tienes que hacer lo hace desde su particular punto de vista por supuesto (no podría ser de otra forma), de acuerdo a sus propias capacidades y habilidades; sería mucha coincidencia que tu tuvieras las mismas capacidades y habilidades, por lo cual se cae de maduro que si los factores no son idénticos, los resultados tampoco lo serán.
Es simple y matemático, a distintas variables, distintos resultados en una misma operación.
Pasa en la física, en la química, en cualquier ciencia, es un hecho natural, y el ser humano no está por fuera de esas leyes y principios, tanto en el plano físico como en el meta-físico.
La Libertad y la Independencia son IDEALES, y como tales son inalcanzables, inaccesibles a nuestro nivel de existencia.
Pero esta verdad no implica que no podamos acercarnos a esos niveles, o por lo menos progresar hacia una mayor Libertad e Independencia con respecto a la actual que cada persona tenga.
Desde un punto de vista físico nunca conseguiremos Libertad e Independencia partiendo de la base de que nuestros cuerpos necesitan por ejemplo alimento y cuidado para seguir funcionando.
Pero podemos ser un poco menos esclavos de las condiciones del entorno seleccionando cuidadosamente las cosas que nos resultan más adecuadas en cada caso.
Desde un punto de vista mental uno puede alcanzar niveles más elevados de Libertad e Independencia de pensamiento, ya que el pensamiento no depende por sí mismo de condiciones físicas, más bien puede llegar a depender de sus propios condicionamientos auto elegidos.
Uno puede emanciparse de ciertos conceptos y por experiencia directa adquirir y generar conocimientos más generales y universales, los cuales serán en sí mismos generadores de Libertad e Independencia.
En ese punto la imagen más adecuada para ilustrar un estado semejante es la de un sol, un elemento generador de energía tan pleno en sí mismo, que solo puede ser afectado por un agente más poderoso.
Libertad e Independencia son entonces cualidades de una Gran Plenitud que no puede ser fácilmente opacada y que se expande a su espacio circundante.
Cada cual que se ocupe de BRILLAR por sí mismo, o en su defecto, ver cómo brillan los demás; ver cómo brillan aquellos que se hayan decidido a brillar, los que se hayan atrevido a brillar por sí mismos, sin importar lo que los que no brillan puedan opinar.
Realización Personal vs. Frustración
por Federico Romero
Dos extremos, dos formas de vivir.
La vida está repleta de aspectos dobles, contrapuestos y paradójicos.
El logro de la plenitud en contraste con la frustración:
Acerca de la plenitud
“Una persona plena, es aquella que hace su voluntad,
habiendo alcanzado el más importante logro de todos:
doblegarse a sí mismo, lo que es paradójicamente al mismo tiempo,
no dejarse doblegar por uno mismo"
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