Es jocosamente patética porque todo el mundo se dice “Feliz Navidad” con una sonrisa en los labios, pero se puede sentir un vacío en ese preciso momento. Recuerda la última Navidad un momento. ¿No tuviste la íntima sensación de que pronunciabas un “feliz navidad” falto de sentido, falto de sentimientos? ¿No has sentido la falta de entusiasmo, la falta de alegría? ¿No desviaste la mirada, o viste cómo tu interlocutor lo hacía mientras te saludaba? ¿No sentiste que era un momento poco auténtico? Es lógico que así sea, pues para la gran mayoría de la gente se trata de la repetición mecánica de una frase que se dice por obligación tradicional, se repite como loro algo que no se siente. Y la poca gente que dice Feliz Navidad sinceramente, y a conciencia de lo que significa, seguramente también se siente un poco vacía, pues solo vuelve a ella un eco sonoro, lingüístico, sin el sentido real, sin vibrato emocional.
La repetición de esta clase de conductas no es otra cosa que la derrota de la conciencia, la voluntad y la propia libertad, a manos de la inercia social y la ignorancia (voluntaria o no) de la significancia real de una celebración tan sublime.
Decir “Feliz Navidad”, creo humildemente que significa algo así como:
“Que el espíritu de Amor de Cristo renazca dichosamente en tu corazón”.
El aceptar o no este sentido de la cuestión, es un asunto de libre albedrío por supuesto. Renunciar al libre albedrío - el derecho y al mismo tiempo la obligación de elegir - es dejar que las decisiones de otros gobiernen nuestros asuntos. Por eso, sería preferible no decir nada, a decir “Feliz Navidad” mecánicamente, sin un convencimiento sincero.
¿No es un poco patético dejar salir de tu boca palabras que no tienes ganas de decir? A veces es mejor no decir nada. -
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La Navidad es la conmemoración del nacimiento de Cristo.
Jesús - Cristo, nació una vez sola. Cristo renace cada 24 de diciembre, pero en muy poca gente.
La Navidad tal cual se la “festeja” actualmente resulta jocosamente patética. Es uno de los momentos del año en el cual la inercia mental de las masas se hace más claramente visible, evidenciando la falta de actitud activa del pensamiento, demostrando que la conciencia es como una luna que se asoma entre los árboles de un bosque en una noche nublada.
“Feliz Navidad”
por Federico Romero