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Crónica del Caballo, el Clasificador y el Carro   
                                                                                               por Pablo Fernández Beri
El Panorama                                      

Quienes defendemos los Derechos Animales no participamos de ninguna actividad o producto que implique la utilización de algún animal como si fuese un “objeto”.

O sea, por contar con sistema nervioso central, el mismo que tenemos los animales llamados homo-sapiens-sapiens, así como lo tienen los demás animales, tenemos interés en no ser utilizados para los fines de otros/as.

El fin de la denominada tracción a sangre, o sea, la utilización de animales para tirar de carros por parte de humanos, viene siendo prometida por parte de políticos desde hace por lo menos veinte años.

Los Clasificadores

Los clasificadores de residuos domiciliarios de Montevideo formaron un sindicato (la UCRUS) y reclaman que la Intendencia no les fiscalice.

El reclamo surge porque la fiscalización incluye la requisa de carros, los cuales ellos usan para recolectar los residuos.

La gran mayoría de los clasificadores utiliza carros de los que ellos mismos tiran, tanto sea con sus propias manos, o por medio de bicicletas.

Sólo aproximadamente un tercio (30%) utiliza además a otros animales para alivianar su trabajo, en su mayoría, a los caballos.

Se suma a esto el problema de los niños y niñas, generalmente hijos de los clasificadores.

Como menores de edad, la legislación nacional determina que deben estar dentro del sistema escolar.

En los hechos, los padres los llevan consigo a clasificar residuos.

Esto importa por algunas falsas oposiciones que son creadas tanto desde la prensa como desde otros actores públicos

Clasificadores, Carros y Caballos

No hace falta mucha lucidez para darse cuenta que estamos ante una falsa oposición cuando se habla de “carros sí” o “carros no”.

Desde el punto de vista de los Derechos Animales, reclamamos que ningún ser sintiente (con la capacidad de sentir, la cual tenemos todos los animales) sea utilizado como si fuese un objeto, tanto sea para tirar de un carro, como para acompañar en la tarea.

Nos oponemos tanto a la utilización de caballos para tirar de carros, como a la utilización de niños por parte de los clasificadores adultos.

Si la Intendencia requisa carros, lo hace en cumplimiento de digestos (reglamentaciones) municipales, y no porque le importe que los caballos sean utilizados.

De hecho, requisan tanto carros cuyos dueños también utilizan a caballos como si fuesen objetos, como aquellos carros que son tirados por sus propios dueños.

A los clasificadores les afecta la requisa de carros en general.

El reclamo por los Derechos Animales no entra en la discusión sobre las requisas, salvo en aquellas requisas en las que se prohíbe a los clasificadores utilizar animales como si fuesen objetos.

Esa sí es una medida que beneficia a los animales, ya que evita que animales sean utilizados por la persona a la que le es prohibido hacerlo.

Intereses

Sin embargo, la prensa se refiere al tema sólo desde dos o tres puntos de vista:

1) El interés de los conductores de automóviles en no compartir las calles con carros (aquí no se menciona si los carros son tirados por caballos o por humanos).

2) El interés de los clasificadores en que no les sean requisados los carros (y también su interés en utilizar caballos para alivianar su tarea).

3) La opinión de quienes se sensibilizan ante las condiciones en que son utilizados los animales.

Desde el punto de vista del tránsito, es irrelevante que los carros sean tirados por caballos, peatones, ciclistas, o incluso motocicletas de carga (una posibilidad que fue tomada en cuenta en el pasado).

Esta perspectiva no es compatible con la de los Derechos Animales.

Si partimos de la perspectiva de los clasificadores, a los mismos les es irrelevante el interés de los caballos en no ser utilizados como si fuesen objetos.

A lo sumo, existen individuos con mayor o menor consideración hacia los animales no humanos (y hacia los humanos), hay clasificadores que tratan “mejor” a los caballos, y otros que no lo hacen. Pero eso depende de cada uno, como todo.

Lo que reclamamos desde la perspectiva de los Derechos Animales es la abolición de la tracción a sangre, o sea, la utilización de alguien como si fuese un objeto.

En este caso, la utilización de alguien, sin importar si es animal o humano, para tirar de un carro. Esta perspectiva no figura en la agenda.

Mensajes en este sentido fueron enviados a los medios, pero los mismos fueron ignorados, incluso haciendo apología del uso de animales.

En programas de radio de Montevideo se escucharon opiniones por parte de los periodistas como “Los caballos es lo que menos me importa”, o “Comparado con el tema de los niños, sí, los caballos pasan a tercer o cuarto lugar” (programa “En Perspectiva”, radio El Espectador 810AM, jueves 14/2/08).

Sin Falsas Oposiciones

Que quede aclarada la falsa oposición que se quiere crear.

Que no haya caballos siendo utilizados para tirar de carros no tiene nada que ver con que existan niños siendo utilizados en la tarea de clasificación de residuos.

Ninguna de las dos cosas son deseables.

La primera se soluciona aboliendo el uso de animales como “tracción a sangre”.

El segundo problema concierne a niños, que ya son sujeto de Derecho desde hace unos cuantos años.

Los caballos no tienen derechos, ni siquiera a no ser utilizados como si fuesen objetos.

Los niños cuentan con legislación específica (incluso todo un Código de leyes) que los protege.

Dicha reglamentación sólo precisa de las autoridades competentes para ser cumplida, independientemente de si existe la tracción a sangre o no.