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Un lugar para los más vulnerables Investigación: Denisse Núñez Pintos

En la capital de nuestro país funcionan alrededor de diez refugios transitorios regulados por el Ministerio de Desarrollo Social, que amparan a las personas que se encuentran en situación de calle. Más allá de brindarles un lugar físico, su mayor objetivo es darles un lugar en la sociedad.
Los refugios transitorios comenzaron a funcionar a partir de 2005, cuando se implementó el Mides (Ministerio de Desarrollo Social). La Dirección Nacional de Asistencia Crítica e Inclusión Social (DINACIS) cuya directora es Bertha Senseverino y El Programa de Atención a los Sin Techo (PAST), dirigido por Yamandú Ferraz, son responsables del funcionamiento de los refugios pertenecientes al Mides.
Hay muchas familias que terminan con desalojos, personas con patologías siquiátricas, discapacitados, personas que tienen problemas de drogodependencia como alcoholismo, pasta base, etc.” manifestó Vázquez.


Cada refugio tiene un equipo de acuerdo a su perfil, la conformación de éste depende de la cantidad de población.

Todos tienen coordinadores, sicólogos, educadores y asistentes sociales.
Desalojados. Algunas de las personas que terminan en la calle según Vázquez
SEGUIMIENTO. Si el denunciado decide permanecer en la calle se le realiza un seguimiento.
Investigación: Denisse Núñez Pintos
Locutora profesional (radial y televisiva),
egresada del Instituto I.P.E.P.
Y estudiante de Periodismo en el mismo Instituto.
No solamente queremos que la gente vaya a los refugios por algo transitorio, sino que en lo posible también se le brinde una asistencia educativa” dijo Vázquez.

El Mides trabaja con voluntarios, personas que integran el programa de Inda, o que salen de las ONG y con brigadas que reparten alimentos y abrigo, “tratamos de acercarnos a ellos para ver que política tienen y para no superponernos a ellos” expresó el entrevistado.  éste, probablemente muchas personas habrían egresado”.

EL INGRESO. Para poder ingresar a un refugio, los interesados deben dirigirse a la calle Convención 1572. Allí se elabora una ficha y se los deriva a un lugar acorde a su perfil. Las exigencias para poder permanecer en el refugio se basan en el respeto a determinadas normas, “se exigen pautas de conducta mínimas, no pueden agredir al personal ni a los demás usuarios, tienen que tener determinadas pautas de convivencia y de higiene. Como el ingreso es voluntario la gente debe comprometerse a dar lo mejor de sí para que esto funcione y sobre todo para que hagan un proceso” aseguró Vázquez.

Los motivos de expulsión son la violación a las reglas establecidas.

CASAS DE MEDIO CAMINO. En las casas de medio camino se alojan personas que no poseen una vivienda, pero trabajan.

Nosotros veíamos que mucha gente a pesar de estar en situación de calle estaba logrando tener un trabajo, y creíamos que a esas personas había que darles un incentivo, porque estaban haciendo un proceso muy bueno, entonces se implementaron las casas de medio camino. La población en situación de calle es heterogénea, por eso cada persona requiere una solución diferente”, manifestó Vázquez.

Las casas de medio camino se distinguen de los refugios por la cantidad de funcionarios que allí trabajan. En ellas hay un equipo mínimo de seguimiento porque se entiende que las personas que las habitan son autónomas. Pueden entrar y salir libremente, además deben pagar los gastos básicos como sus alimentos y el gas entre otros, exceptuando la luz y el agua.

Según explicó Vázquez, ocurría que mucha gente conseguía trabajo y se iba, pero luego volvía al refugio. Mediante la implementación de las casas de medio camino se pretende lograr la autonomía de las personas posicionándolas en una situación intermedia, no es ni un refugio, ni una casa propia.

Actualmente las casas de medio camino albergan sólo mujeres con niños, pero el Mides proyecta inaugurar una de hombres.

Con respecto a la política social que regula los refugios y los hogares de medio camino Vázquez dijo “es una política muy reciente, fue implementada por este gobierno en el 2005, si bien hay una experiencia previa con el Plan Invierno de la Intendencia, que funcionaba todo el invierno, esto es muy diferente porque funciona las 24 horas. Se requiere de otra infraestructura y otra organización de políticas en lo micro y lo macro. Si hubiéramos tenido antes un programa como éste, probablemente muchas personas habrían egresado”.


DENUNCIAS. Las denuncias se realizan telefónicamente a través del número 400 03 02.

Vázquez informó que el equipo de calle tiene relevada la mayoría de las situaciones.

Para adquirir una noción de cuales son las personas que están en situaciones extremas es necesario establecer una diferenciación entre la población que utiliza la calle como medio de vida y la que realmente vive en ella.
El 9 de junio, el Mides en convenio con el Cottolengo Don Orione inauguró un nuevo hogar en Bulevar Batlle y Ordóñez 5481 y Avenida de las Instrucciones, que alberga a los adultos mayores que tienen algún tipo de discapacidad o están en tratamiento médico.

La innovación que presenta este hogar es que los usuarios pueden ingresar con sus mascotas.

Nosotros constatamos que había una población que vivía hacía mucho tiempo en la calle, que tenían su mascota.

Lo más usual es que tuvieran perros, que se transformaban en un vínculo muy importante para la persona que muchas veces por su deterioro físico y porque no se permitía ingresar con animales, no iban a los refugios.

El Cottolengo Don Orione es un lugar ideal, está construido a cero.
BUENAS NUEVAS. El refugio Padre Hurtado recientemente ganó una licitación para convertirse en un hogar que funcione las 24 horas. La diferencia entre los hogares y los refugios es que los primeros están abiertos todo el día, mientras que los otros sólo una parte de él. 
Hay que tener en cuenta que en este programa nosotros no tenemos nada edificado para esta población, trabajamos con edificios viejos y pensiones las cuales nos prestan o alquilamos” explicó Manuel Vázquez, integrante del equipo de fortalecimiento del Mides.

Por otro lado, el Ministerio va a incrementar los cupos en los refugios de mujeres con niños y a ampliar el horario del de adultos mayores este invierno. 

UNA ALTERNATIVA. Cuando los refugios cierran sus puertas, las mujeres con niños tienen una alternativa para no regresar a la calle mientras permanecen cerrados. CECRECE es un centro diurno situado entre las calles Maldonado y Gutiérrez Ruiz. Trabaja todos los días, a partir de las ocho y media de la mañana hasta las seis de la tarde. Cuenta con un equipo integrado por sicólogos, educadores y asistentes sociales, entre otros.

Las usuarias tienen entre 20 y 30 años, y tres o cuatro hijos cada una. En invierno ingresan alrededor de 70 personas todos los días, en verano la cifra baja a 50.

Acá viene la gente que está en la situación más extrema y vulnerable, que no aprendió las pautas básicas de comportamiento e higiene, no está inscripta en el Registro Civil, no figura como ciudadana, ni en ninguna institución educativa o de salud. Nosotros no realizamos los trámites, sino que procuramos educar a la madre para que ella lo haga” expresó Virginia Gaudenzi, coordinadora del hogar por el Mides.

El plan de CECRECE se basa enteramente en la educación para reinsertar en la sociedad a esta población.

Al principio sienten confusión porque cuando los niños llegan tienen que hacerse un chequeo entero, trabajamos con el centro de referencia del SEMM que nos atienden como si fueran de IMPASA.

Nosotros nos ocupamos  de lograr que la madre lleve al niño a los controles posteriores y todo lo demás espontáneamente.

Primero se lo recordás pero después cuando ellas solitas vienen y te dicen ‘saqué hora para llevar al nene a tal lado’ o ‘me llamaron a una reunión de padres’ es un buen indicador de que el proceso que ellas están haciendo se está desarrollando exitosamente” dijo Gaudenzi.

Según sus declaraciones la población varió mucho desde 2005 -cuando comenzó a funcionar CECRECE-. Con respecto a eso Gaudenzi dijo, “la situación de la población en 2005 era de pobreza extrema, pero ahora, si bien hay pobreza, cambió el perfil y se volcó para el lado de la violencia.

Hay mucha violencia doméstica, parte de las mujeres que están acá fueron víctima de eso
”.

El mismo día que Gaudenzi brindó la entrevista, estaba presente en el centro, un medio de comunicación visual. 

Al percatarse de este hecho muchas mujeres no quisieron dar declaraciones ni aparecer unos segundos en cámara para mantenerse en el anonimato, ya que si sus ex parejas las identificaban sabrían donde ir a buscarlas.

En este centro además de víctimas de violencia doméstica, hay mujeres y niños en situación de calle y excarceladas de Cabildo. No hay cabida para los hombres. A los niños -varones- se les permite el ingreso hasta los 18 años, de lo contrario solo pueden hacerlo de forma excepcional.

Los chicos menores de cuatro años deben asistir a la guardería del centro. Los más grandes, luego de ir a la escuela tienen el club de niños. La idea es que se mantengan todo el día en actividad para que los educadores puedan trabajar el mayor tiempo posible con las madres.

Los miércoles se hace el reparto de las tareas habituales, que es un lucha porque están las que para ellas es algo habitual de la vida limpiar y las que se resisten a hacerlo y lo toman como un castigo.  A esas, hay que concientizarlas de que la limpieza les da dignidad a ellas y a sus hijos.

Sobre los egresos la entrevistada dijo, “cuando ellas se van porque consiguieron trabajo o algún tipo de salida como una pensión o una casita humilde, ellas ya tienen una cultura laboral y una estructura emocional que les permite soportar las tensiones y las presiones de los hijos, del trabajo y de la vida. Una vez que ellas se van con eso no vuelven a la calle, la rechazan, entonces vienen acá. Ven por todo lo que han pasado cuando ingresa gente nueva al centro y las notan sucias y ahí les viene la inquietud de irse. Eso es muy bueno porque indica que no toleran verse en el espejo de las otras” y adicionó “hay gente que ha salido preciosamente bien, con toda la humildad y la sencillez, pero hay otras que no hemos podido darles con nada y son los personajes que vienen cada tanto”.

PARADOJAS. A dos cuadras de CECRECE vive Marisa.

Ella tiene 43 años y vive en la calle, desde hace muy poco, “hace tiempo tuve que vender el ranchito que mi tía había comprado para mi madre, lo vendí para darle de comer a mis hijos y me quedé en la calle” explicó.
Les proporciona un lugar sano y prolijo donde vivir bien y mejor” contó Gaudenzi.

Tiene cinco hijos, al más pequeño -que tiene ocho años- lo mandó a “El Abrojo”  que es una Asociación Civil, no gubernamental, sin fines de lucro, que atiende a niños y adolescentes que se encuentran en una situación de exclusión social.

Un Trabajo por Uruguay, Uruguay Trabaja y los demás empleos de barrido otoñal de la Intendencia Municipal de Montevideo u otros programas de atenciones, han ayudado mucho, porque la gente quiere salir, el problema es que a veces no hay oportunidades. Yo fui educado en un refugio y me acuerdo que muchas veces, la gente que vivía allí, pedía que no se dijera que eran de un refugio ante la posibilidad de conseguir un trabajo, porque sabía que la iban a ser discriminados. Esto sigue pasando actualmente, hay una ida y vuelta con la sociedad” contó Vázquez.
Refugios de Animales en Uruguay
Un lugar para los más vulnerables
Dentro del Ministerio hay tres equipos, el de fortalecimiento que se encarga de coordinar la operativa diaria y supervisar la cotidianeidad, el de calle que trabaja haciendo relevamientos, censos y brindando atención médica, y el equipo móvil que atiende situaciones puntuales de forma rápida, como por ejemplo denuncias. En total somos veintiún personas” explicó Manuel Vázquez integrante del equipo de fortalecimiento. 

Los refugios trabajan los 365 días del año, en Montevideo atienden a más de 400 personas.  Permanecen abiertos desde las ocho de la tarde hasta las ocho de la mañana, dependiendo del perfil. Los perfiles son muy variados, están separados por sexo o por conformación parental (hogares monoparentales o familias) y contemplan a toda la población que está en situación de calle, hombres, mujeres, niños y ancianos.
Ante la constatación de una denuncia lo primero que se hace es concurrir al lugar e intentar un acercamiento con la persona, generar un vínculo con ella y buscar una solución a su circunstancia. Si el denunciado decide permanecer allí el equipo de calle le realiza un seguimiento.

LOS ANCIANOS. El refugio Padre Hurtado atiende alrededor de treinta adultos mayores de ambos sexos, tratando de mantener un balance entre la población femenina y la masculina.

Está ubicado en la calle Lima 1832, su horario de funcionamiento es de dos de la tarde a las ocho de la mañana.

El requisito de ingreso es ser mayor de 55 años y autoválido. Los ancianos reciben allí almuerzo, merienda y cena.

Las actividades que se realizan varían acorde a la época del año, al interés y  la población, “en invierno hace frío y ellos llegan cansados, pero en primavera cambia el temperamento, las ganas. Nosotros hemos tratado de ir haciendo investigaciones sobre que elementos les pueden servir y que actividades quisieran hacer ellos” contó Daniel, el profesor de Educación Física del refugio.

Las instancias de recreación más sencillas incluyen juegos de mesa, como ajedrez, damas y cartas. En cuanto a la educación hay una tendencia a perder el entusiasmo por las actividades que se plantean. “Tuvimos una maestra que les ensañaba a leer y escribir. Al principio mostraron entusiasmo, pero después eran sólo dos o tres los interesados. Después se hicieron manualidades con distintos materiales y pasó lo mismo, tuvo un momento de auge y luego decayó” dijo Daniel y explicó que la causa de esto se debe al cambio de población que implica la transitoriedad.

Con respecto al desempeño de su profesión Daniel contó, “el año pasado hacíamos gimnasia, pero comenzaron a surgir inconvenientes. Yo lo que veo es que ellos no tienen perspectiva de futuro, entonces van perdiendo el deseo de participar en una actividad de forma permanente, metódica, que les haga bien. Les cuesta entrar en lo cultural.

Muchos de ellos comenzaron a trabajar siendo chicos y no tenían tiempo disponible para ellos. Nunca aprendieron lo que era la Educación Física, su cuerpo estaba destinado enteramente al trabajo
”.

Semanalmente se programan actividades comunitarias que tienen que cumplir, “unos limpian el piso, otro limpian el patio, otros limpian los baños, algunos tienen que limpiar su pieza. Son dos  equipos que se reparten las tareas, uno las hace una semana y el otro la siguiente, es como en una casa. Depende de la salud física de las personas, hay algunos que son muy solidarios y cuando hay alguno enfermo lo suplen”, dijo Daniel. 

Muchos de los ancianos no conocían otros lugares fuera de la capital, los viajes que se realizaron a Piriápolis y Florida constituyeron momentos inolvidables en sus vidas que quedaron inmortalizados en decenas de fotos que lucen orgullosos.

Además de educación, recreación y obligaciones, los adultos mayores tienen voz y voto.

Cada semana se realizan reuniones donde  se les da la posibilidad de opinar, de expresar lo que piensan y sienten y hablar sobre las dificultades que hay en el refugio.

Con respecto a los problemas que se presentan Daniel opinó, “Un aspecto que a nosotros nos obstaculiza para mantener una relación más estable, más permanente, es que ellos tienen que salir a la calle. Es un factor en contra porque por ejemplo de repente estamos tratando a dos o tres que tienen problemas de alcoholismo y cuando salen a la calle el proceso vuelve al punto de partida”.

LA SALUD. Ángel Menoni es el médico del refugio Padre Hurtado. Su especialidad por profesión es la salud mental, ya que es siquiatra, pero se encarga de la parte médica en general. Asegura que las enfermedades que predominan en los hombres son las respiratorias y en las mujeres las siquiátricas. Dentro de éstas preponderan la depresión,  parafrenia -que es un tipo de psicosis- y trastornos de personalidad. También son frecuentes las enfermedades infectocontagiosas, como sarna, parásitos, etc.

Aún cuando las personas egresan continúan visitando al doctor  “cuando ellos se van a pensiones o a otros lados toman el refugio como referencia, saben que yo estoy los martes y los jueves y vienen a atenderse, a conversar o a que les dé medicación. Igualmente se les hace un seguimiento a partir del refugio y del equipo de calle del Mides, el cual yo integro”, expresó Menoni.

HISTORIAS DE VIDA. Angélica Hoch, tiene 75 años. Aunque ya no vive en Padre Hurtado, visita a sus compañeros con frecuencia. En la actualidad vive en Ansina junto a su hijo y su esposo Héctor, quien también pertenecía al refugio. Ellos se conocieron allí y se enamoraron, “nosotros nos conocimos acá bailando, nos gustamos, después empezamos a salir a todos lados y nos hicimos novios” relató con entusiasmo Angélica.

Poco después Héctor le ofreció matrimonio y se casaron, “nos hicieron una fiesta en el refugio con una torta enorme y tocaron el piano” narró Angélica y contó que Héctor le había hecho una “jugarreta”, “me dijo para encontrarnos hoy en el refugio y se quedó en casa porque tenía trabajo”.

El casamiento de Angélica y Héctor es uno de los sucesos más recordados y contados del refugio, al igual que las anécdotas de Carlos.

Carlos García tiene 66 años, vive en el refugio desde hace más de un año. Trabajó de utilero en el SODRE y asegura que estuvo presente cuando éste se incendió, hace treinta años.

Esa noche habíamos desarmado una opera, Carmen creo que se llamaba. Unos muchachos que eran porteros de ahí me pidieron para dormir abajo, en el escenario. Yo fui hasta donde estaban las llaves de las luces y apague todo, ya no había corriente en el escenario. Pero yo les había puesto un alambre de lado a lado del escenario para que cuando se bañaran colgaran sus ropas allí.

Hacía frío y había una plancha de hierro que estaba al rojo vivo muy cerca de la ropa colgada.

La plancha resecó la ropa y se incendió. Cuando sentí el olor a quemado yo estaba arriba, escuchando radio en un camarín que teníamos con un compañero y vi subir el humo desde abajo del escenario. El techo estaba hecho de paja y algo más para la acústica y por eso cuando se prendió fuego no lo paró nadie. Cuando llegué abajo no pude hacer mucho, salvé un clave que es una especie de piano y unos violines. No te imaginás lo que lloré, el SODRE era como mi casa” narró con nostalgia Carlos.
Las dos hijas más grandes están en pareja y tienen hijos y los del medio “manguean moneditas” dijo Marisa y agregó, “mis hijos son de distintos padres, estoy separada de ellos hace pila. Económicamente nunca me ayudaron en nada”.

Ella conoce de la existencia de los refugios transitorios, pero se le hace muy difícil trasladarse ya que según sus declaraciones está enferma de los riñones y apenas puede caminar.
Antes de caer en situación de calle Marisa vivía próximo a la cancha “Nueva Estrella”, también vivió en Pocitos y en el Sauce.

DISCRIMINACIÓN. A menudo las personas que están en situación de calle son objeto de discriminación, exclusión social y marginación.

Los prejuicios salen a la luz principalmente a la hora buscar un trabajo.
Hay una cultura de exclusión, la gente estereotipa a las personas. Como uno toma alcohol creen que todos son alcohólicos, acá tenemos treinta personas de las cuales solo tres tienen problemas con el alcohol. La sociedad no debería dejar desamparado a nadie” expresó Daniel del refugio Padre Hurtado.

Las mujeres de los refugios vienen mucho acá,  porque para ellas insertarse social y laboralmente es de una dificultad extrema” coincidió Gaudenzi de CECRECE.