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Por lo tanto el paciente con SIDA se encuentra prácticamente indefenso frente a las infecciones y ello acorta sus posibilidades de supervivencia.

Se nos ha dicho por parte de las autoridades oficiales de la salud que esta condición es causada por un virus llamado HIV.

Este virus muy temido se transmite por contacto sexual, por compartir jeringas contaminas, por recibir transfusiones contaminadas por el virus y por cualquier situación que implique contacto sanguíneo con sangre HIV positiva o contacto entre mucosas entre una persona no portadora y una que sí lo es.

Una vez que el virus entra en la sangre queda en estado latente, sin provocar síntomas durante un período que puede durar años.

Estamos frente a un HIV positivo, portador asintomático.

Luego de un determinado tiempo, variable para cada caso, que puede durar años, el virus ataca a los glóbulos blancos encargados de disparar la respuesta inmune. Estos glóbulos blancos se conocen como linfocitos T4.

El virus coloniza al linfocito T4, lo parasita y lo obliga a crear réplicas de si mismo hasta que termina por destruirlo.

Luego estos nuevos virus van en busca de otros linfocitos T4 y repiten el procedimiento.

Resultado: disminuye la población de linfocitos T4 y aumenta el número de virus. El linfocito T4 es una especie de general del ejército que comanda el ataque a los invasores. Es   el “cerebro” del sistema inmune.

De esa forma el sistema inmune queda sin líder y se crea así una anarquía inmunológica, donde los gérmenes hacen lo que quieren.

Por ello las infecciones progresan rápidamente y el enfermo de SIDA puede morir algunos años luego del inicio de su derrumbe inmune.

Pero una persona puede tener el virus en su sangre (HIV positivo) y ser muy saludable durante años.

Debe haber un deterioro de su calidad sanguínea para que el virus se vuelva peligroso y comience a dañar a los linfocitos T4.

Esta enfermedad ha generado un temor obsesivo por el virus lo que  ha motivado la investigación de fármacos antivirales que se distribuyen a millones de enfermos de SIDA en todo el mundo.

Sin embargo recientes investigaciones refutan la existencia del virus.

Otros científicos destacados sostienen con razón que nadie ha visto el virus, que debería ser visible con el microscopio electrónico. Si se confirma la inexistencia del virus, millones de dólares gastados habrían sido en vano, salvo para llenar las arcas de las poderosas multinacionales farmacéuticas.

Desde el punto de vista macrobiótico, la condición de Sida  es extremadamente ying.

Es causado por un debilitamiento general de la vitalidad que se manifiesta básicamente en el sistema inmune.

Sus causas son básicamente prácticas debilitantes como uso de drogas, múltiples parejas sexuales, desnutrición, stress emocional intenso y otras que debilitan la inmunidad. Paradójicamente el uso de antivirales fatiga aún más el sistema inmune. Los antibióticos empleados frecuentemente por los pacientes de SIDA, agudizan aún más esta fragilidad inmune.

Por lo tanto es el estilo de vida lo que crea esta condición tan extrema y no un simple virus.

La investigación científica se ha centrado en el estudio de cómo eliminar el virus.

Pero nuestro enfoque al igual que otros que tienen una visión holista apunta a fortalecer la condición del enfermo cambiando su forma de pensar y sus hábitos.

La alimentación debe ser estricta al menos durante 6 meses o más hasta mejorar la condición.

Dentro de los alimentos empleados habitualmente en la forma de comer macrobiótica, deberían evitarse o minimizarse, las harinas integrales, frutas, postres, queso de soja y alimentos de origen animal.

La dieta básica debería ser de cereales en grano, algas marinas, vegetales cocidos, una pequeña cantidad de proteínas vegetales (porotos, tofu y seitán) y un uso esporádico de pescado.

Se debería masticar muy cuidadosamente, mucho más que para otras situaciones de enfermedad, y realizar ejercicios físicos moderados diariamente.

Asimismo es necesaria la práctica de la meditación para equilibrar la mente y las emociones.

El paciente con Sida debería comprender la naturaleza de su condición y tener esperanzas de que si trabaja para mejorar puede sobrevivir muchos años.

Podemos cambiar una sangre ácida y tóxica en una sangre fuerte y vital. Lo básico es cambiar la forma de comer y por supuesto minimizar el uso de medicaciones y drogas que arruinan la calidad sanguínea.

Con la macrobiótica el paciente con SIDA tiene una esperanza real de sobrevivir porque la calidad sanguínea cambia rápidamente al mejorar la dieta.

SIDA: ORIGEN Y TRATAMIENTO
                          
por el Dr. Martín Macedo

La condición conocida como SIDA, se caracteriza por un severo debilitamiento de la capacidad inmunológica.

Su inmunidad está deprimida y es muy vulnerable a los gérmenes infecciosos corrientes y otros que generalmente son inofensivos llamados gérmenes oportunistas.
www.doctormacedo.com
GRUPO DE ESTUDIO MACROBIÓTICO
Dr. Martín Macedo
Parroquia “Las esclavas” Benito Lamas 2907 esq. Ellauri
Martín Macedo
Junio, 2008
Felicitaciones
Nominación
Felicitaciones