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No me robarán más nada, no me lo permitiré
Un hombre al llegar a su casa se dio cuenta de que los ladrones la habían saqueado.
Sintió un profundo dolor por lo sucedido.
Contó sus perdidas, se lleno de rabia y de dolor.
Sin embargo después de pensarlo largamente se dio cuenta, que además de intensificar las precauciones era muy poco lo que podía hacer para recuperar sus bienes o encontrar a los ladrones. Hizo la denuncia de los bienes, los documentos y las tarjetas y dejó que quienes debían encargarse harían lo posible.
Y entonces a manera de mantra se dijo: - Ya que me robaron mis bienes no voy a permitir que me roben mi tranquilidad y mi paz.
Decidió olvidarse del asunto.
¡Cuantas veces al día permitimos a otros que nos roben la tranquilidad y la Paz!
A veces con nuestros propios pensamientos dejamos que hechos que ya pasaron nos sigan robando nuestra atención de lo mejor de la vida y de cada minuto a gozar en el ahora.
Hoy he decidido Invertir la energía de los lamentos y las quejas, en construir mis ilusiones y no permitiré que mis sueños sean saqueados, ultrajados y robados por muy importante que hayan parecido ser los ladrones en mi vida.

"El ladrón se olvidó la luna en la ventana...."
Así comentó feliz, un viejo ermitaño taoísta, al ver que le habían robado todo...
(Antiguo cuento Zen)