Podría seguir escribiendo acerca de los puntos que identifican a cualquier trabajador con una empresa en la que los valores de la misma distan de ser los valores que nos inculcan o des-inculcan. Trámites internos que rondan lo bizarro, posición de la mujer en desigualdad y largos etc. Como mostrarse con cara seria = ser un trabajador responsable, en lugar de “trabajar con onda” enriquece el trabajo. Pero ser amargado rinde más que ser ocurrente (para algunos = a haberse tragado un payaso).
El film en cuestión Estupor y temblores (Stupeur et tremblements)
Basada en una exitosa novela de Amélie Nothomb, narra la historia de Amelie, una joven belga, soñadora y romántica, que regresa al Japón, donde pasó los cinco primeros años de su vida, para trabajar en una gran empresa como traductora. Su fascinación por el país choca casi inmediatamente con el ambiente y las reacciones, incomprensibles para ella, de sus jefes, empezando a cometer una serie de errores en su puesto laboral. (FILMAFFINITY).
En Uruguay no está el film, quizás se encuentre el libro. La autora parece ser que es una Seinfeld de las letras, o sea, refleja la realidad de una manera increíble, con toques de humor imperdibles. Y mucha identificación interna. El tema de la película, o sea del libro en el cual se basó es una experiencia real de la autora, la protagonista es hasta similar físicamente a la misma.
La dirección impecable, así como las actuaciones, Sylvie Testud compone un personaje que muestra perfectamente solo con una mirada, las ganas de huir del cuerpo ante una situación desesperada, el resto del elenco mayormente japonés acompaña de pelos, junto a una jefa inmediata a la que uno hasta comprende.
Ah! Curiosamente no lo han repetido ni siquiera una vez.

Hace un tiempo y al pasar por los canales de cable, paré en uno de esos que dan filmes, entre tanta repetición me encuentro con uno “atrapante”, años de trabajo en oficinas reflejados en la idiosincrasia de la película.
Cuando uno no tiene muy en alto la autoestima, haciéndole dudar de lo que sabe y algún que otro problema personal que es “olfateado” por el resto de la jauría.
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por Patrizia D'Ambrosio