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        Diez consejos para que un amigo prepare su infarto
                      (prevenir antes que lamentar)


Normas para preparar su infarto; cúmplalas al pie de la letra y pronto su corazón dejará de latir.

PRIMERA: Su trabajo antes que nada. Los asuntos personales son secundarios. Entréguese de lleno a su trabajo, piense solo en producir, esta es su clave. Usted tiene que ser un hombre o mujer de éxito ¡aunque lo disfrute en el cementerio!

SEGUNDA: Vaya a su oficina los sábados por la tarde y los domingos de ser necesario, los feriados no existen. Nada de descanso, nada de cine, nada de canas al aire. A lo mejor el trabajo del sábado le reporta  dinero extra que le servirán cuando le de el anhelado infarto.

TERCERA: Por las noches es peligroso ir a la oficina, lo pueden atracar, y es mejor que lleve el trabajo a su casa. Cuando todos duermen, usted puede trabajar a sus anchas.

CUARTA: Nunca diga no a lo que piden que haga. Métase en todos los comités, consejos, comisiones, vaya a todas las reuniones. Demuestre que es el mejor. Métase en todas las asociaciones a las que pertenecía su padre.

QUINTA: Coma rápidamente y no controle su dieta.

SEXTA: No sé de un minuto de reposo, viva aceleradamente, un minuto perdido es una desgracia para su trabajo.

SEPTIMA: No delegue, nadie más que Usted sabe hacer las cosas.

OCTAVA: Usted es de acero, no tome vacaciones, ya las tomara cuando muera. El cementerio es un buen hotel de reposo. No hacen ruido.

NOVENA: Si tiene que viajar, por su trabajo claro esta, trabaje noche y día, ponga cara de angustia, no duerma, grite, trate mal a sus subalternos. Usted es el Jefe. Usted Manda. Todos sus empleados Irán a su entierro, pero para constatar que haya quedado bien enterrado.

DECIMA: Compita, con Usted, con los otros, gane, jamás pierda.
"Aquí yace Inocencio Romero.
De joven, gastó su salud para conseguir dinero.
De viejo, gastó su dinero para conseguir salud.
Sin salud y sin dinero yace en su amortajado ataúd"