Dibujo a lápiz de Patrizia D'Ambrosio
Dibujo a lápiz de Patrizia D'Ambrosio
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EL ROSTRO NO ES EL ESPEJO DEL ALMA
¿Qué ves cuando me ves?

El rostro no es siempre el espejo del alma, pues a veces el cerebro se vuelve "ciego" y no reconoce las caras, según se demostró ya en individuos que sufren autismo, y se quiere comprobar ahora mediante el estudio de personas que padecen esquizofrenia y transtorno de la personalidad.
El objetivo de la investigación, dirigida por el psicólogo español Raúl Alelú, es determinar si existe diferencia en la "Teoría de la Mente", por la que se describe la habilidad de las personas para entender los estados mentales de los otros, entre personas con esquizofrenia y transtornos de la personalidad.

Además, se intenta comprobar si existe algún componente genético en quienes padecen este tipo de enfermedades, según explicaron a EFE los responsables de este estudio, en el que está previsto que participen unas 80 personas.

En el experimento, cuyos resultados pueden estar disponibles en verano, estarán involucrados unos 60 enfermos, 30 con esquizofrenia y otros tantos con trastorno de personalidad, y 20 familiares de primer grado, es decir, padres, hijos o hermanos de aquellos.

El segmento de población elegida para el estudio incluye a personas de entre 18 y 65 años, tanto hombres como mujeres, con un nivel socio-educativo similar, para garantizar así una mayor validez en el análisis de los datos, según los expertos.

El doctor José Manuel Giménez-Amaya, miembro del equipo de científicos, explicó a EFE que existen evidencias científicas de que la gente con plenas facultades mentales posee cierta habilidad innata para interpretar mensajes a partir de los gestos de la cara. Esto es posible gracias a un mecanismo cerebral por el que se activa la parte inferior del lóbulo temporal al observar el rostro.

Esa zona cerebral que se activa más que el resto en el reconocimiento de las caras y que está asociada con una mayor abundancia de receptores opiáceos que se relacionan con el placer y la adicción, podría favorecer procesos de "anclaje" emocional.

Para Giménez-Amaya los rostros están especialmente asociados a "la vida emocional" de las personas, y se ha demostrado que aquéllas con desórdenes emocionales, como los autistas, u otras con problemas, como hemorragias cerebrales, carecen de habilidad para reconocer las caras. El científico Raúl Alelú explicó que el déficit observado en la "Teoría de la Mente" entre los autistas está siendo investigado también en esquizofrénicos, un mal que afecta en España a unas 400.000 personas, y se investiga asimismo en otro colectivo con trastorno de personalidad.

El experimento se basa en mostrar al grupo de voluntarios un conjunto de imágenes compuesto de cuatro rostros de cuadros del pintor Velázquez y cinco fotografías de Arnold Newman. Con ello se espera conocer el grado de dominio cognitivo de unos y otros enfermos y si éste se va alterando a lo largo del tiempo, concluyó Alelú.

Con información de EFE
                                 El lenguaje del rostro

El lenguaje del rostro es un lenguaje infinitamente profundo, la forma de mirar, el brillo de los ojos, la expresión de las cejas y la entonación de la voz, son mensajes que nada tienen que ver con las palabras que se dicen, mensajes que complementan la idea inicial, mensajes que nos abren la puerta al mundo interior.

La persona que ha decidido seguir el camino de la felicidad, no puede equivocarse, la experiencia que está sintiendo en su interno es reflejada a través de cada poro de su piel, es mostrada al mundo con sus ojos, con sus palabras, con sus movimientos, con su sonrisa, con la tranquilidad de su rostro.

La armonía es una fuerza cósmica que normaliza el flujo energético entre todos los vehículos del hombre y, por lo mismo, el vehículo físico se convierte en una expresión perfecta de esta misma armonía, como es adentro es afuera.

La expresión se torna dulce, serena, armónica, los rasgos se suavizan, la mirada se llena de un sentimiento de amor, la misma entonación de la voz nos habla de esa fuerza, de esa armonía, de esa tranquilidad que la persona está sintiendo en su interno; el ser humano se hace congruente con su realidad interna, y aunque permaneciera callado, su rostro hablaría por él, y aún cuando sus palabras estuviesen recriminando suavemente a una persona, sus ojos le estarían hablando del inmenso amor con que lo hace, su mirada penetraría las más cerradas cárceles de los corazones lastimados; la forma de hablar y conducirse inspirarían tal confianza en el resto de las personas, que todos los temores y todos los prejuicios caerían derrumbados ante este magnetismo que irradia.

Por eso es importante cuidar el rostro y entender que las emociones internas se ven reflejadas en ese espejo que todos tenemos en la cara.

Cultiven miradas dulces, profundas y escrutadoras, no descuiden el lenguaje y véanlo siempre como la más perfecta manifestación, que el hombre ha desarrollado para acercarse los unos a los otros.

Usen sus manos para trabajar y para explorar los caminos hacia el corazón de sus semejantes; un apretón de manos, una palmada en la espalda, tal vez sean capaces de romper los más duros cerrojos.

Acérquense sin temor hacia aquellos a quienes aman y muéstrenles algo de esa paz interior que ahora experimentan.

El amor es una irradiación de persona a persona.

Los discípulos del mundo conocen perfectamente las maravillas que el amor obra entre los seres humanos, pero ese amor no puede ser expresado a través de libros, o a través de cassettes, tiene que ser mostrado para que la irradiación sea real, para que ese influjo que es emitido a través de la mirada, a través del aura de la persona, pueda envolver al ser con quien queremos comunicarnos.

¿Saben ustedes que los corazones que se han abierto el uno al otro no necesitan de palabras, no necesitan incluso de miradas?, la comunión total no tiene que ser explicada, no tiene que ser reafirmada, tan sólo se vive, se experimenta, se disfruta.

De cuando en cuando encontraremos corazones con quienes podamos experimentar la identificación total; de cuando en cuando encontraremos seres que son para nosotros como dos gotas de agua, podremos estar con ellos y reconfortarnos y sentirnos dueños del universo; podremos permanecer, mandar y recibir mensajes sin palabras, y después de esos momentos mágicos, seguiremos sabiendo que la distancia es tan irreal como el mundo que nuestros pies pisan.

Y transitaremos el camino buscando reflejar esa verdad interior a través del rostro, siendo como los faros de luz que alumbran las tinieblas de aquellos que aún no han aprendido a encender la mística lámpara del espíritu. Y nuestros pasos nos llevarán sin prisas, hacia ese océano de paz en el que se funden todas las almas una vez que han encontrado el camino de la felicidad.
Dibujo de Patrizia D'Ambrosio
Dibujo de Patrizia D'Ambrosio