Página 16
Tenía enfrente a mi amiga Carmen. Ella no se ha casado aún a pesar de tener casi 40 años. Siempre viviendo con su madre y cuando ésta murió se convirtió en protectora de cuánto desheredado hay en este mundo, por supuesto niños, ancianos y animales en primer lugar.
Su modesta casa de una habitación estaba limpia pero rodeada de gatos, perros y hasta una ardilla.
No tenía muchas ganas de verla. De hecho, hacía meses que venía postergando la visita. Estaba por demás insistente.
Yo que estaba a tope con mi actividad artística: actuación, clases de canto y de baile.
De lo que menos ganas ahora tenía era de contar los periplos de mi última película.
Ante su insistencia comenté, siendo excesivamente crítica:
Bueno el Director ya obtuvo unos cuantos premios, algunos muy importantes. Los actores más o menos. El guión lo encontré yo y además elegí a mi co-estrella. -
"Una historia de cine es una historia de vida y la vida es un banquete para todos"
Cuento de Patrizia D'Ambrosio
Al cabo de una hora más o menos Carmen dejó de preguntar sobre el cine, su entorno, lo que rodeaba a cada escena que se filmaba, quien había dirigido, filmado tal o cual película, quien creaba las historias y a los personajes, y de cómo ella se asombraba al sentir que éstos tenían “vida”, y me dijo: - Perdona que esté tan insistente pero sabes yo también escribo.
Tengo un montón de historias. Fue corriendo a un cajón y sacó unas hojas amarillentas y en estado deplorable.
A regañadientes las tomé. - Solo quiero que los leas. Nada más. Hasta ahora eran solo para mí. - Añadió.
Empecé con la lectura y pronto me encontré “atrapada” por lo que leía, dejando sobre la
mesa cada una de las hojas. Mientras tanto, ella casi desfallecía esperando una respuesta.
Cuando terminé la miré a los ojos, ella no dejaba de acariciar a una de sus mascotas.
No pude contener las lágrimas, le pedí disculpas y le dije:
Son las historias de amor más hermosas que actué o viví jamás. Yo no sabía...
No sabías que esta solitaria era una persona capaz de crear y de amar. Nadie lo sabe. Sabes, yo no tuve cartas de amor. Esas son mis cartas de amor.
¿Sin rencores? Le pregunté. Me di cuenta realmente que yo estaba caminando por las nubes volando más que un globo suelto que se eleva.
Sin rencores - me contestó, dándome un abrazo
Recopilación Cuentos
Patrizia
Otros artículos de la misma autora:
Otros artículos de la misma autora (Paxx, Alel Larú, Leo Francdamori):
Cuentos y Poesías incluidos en:
Dibujos de Patrizia D'Ambrosio