Un sueño en 1887… (1992, Martín Artusa, 11 años)
En 1887, una familia italiana fue a Francia al castillo de un amigo.
Pero no lo encontraron, entonces preguntaron a un señor dónde estaba el castillo y éste les indicó que siguieran hacia adelante 2 y ½ km. más.
Se encontraron con el mayordomo quien les mostró las ciento noventa y ocho habitaciones, mientras esperaban el regreso del dueño que había ido al pueblo.
Pero la última habitación tenía algo diferente a las otras, olía a rosas.
Luís (el padre de la familia) preguntó: - ¿Por qué hay olor a rosas?
El mayordomo respondió: "Porque aquí un señor llamado Cirano Bayerak, mató a su esposa por celos y después los perros lo mataron a él a mordiscones, pues amaban demasiado a la señora".
Al observar la habitación vieron que la sangre aún tenía manchas de sangre.
Salieron asustados y en ese momento llegó el dueño, que se alegró mucho de verlos y como ya era de noche los invitó a cenar y a dormir.
-"Bueno" - gritaron los niños y salieron a explorar, con
las antorchas que les dio el mayordomo, todos
los cuartos, el sótano y los corredores.
Como no encontraron nada extraño, volvieron al
comedor a cenar con sus padres y el dueño de
casa. Luego de la cena se fueron a dormir.
El matrimonio tenía miedo, pero era tal el cansancio que sentían, que se durmieron.
Sus hijos dormían en la habitación contigua. El padre se despertó a las siete y el sol ya había salido. Todo era silencio…
Sintió un olor a rosas, y dijo: este olor me parece conocido - ah, ya sé, es el olor a rosas igual al que había en el cuarto de Cirano, miró hacia el costado y vió sangre sobre la colcha, y sobre ella a su esposa, muerta. Quedó inmóvil.
Cuando reaccionó, se vistió rápidamente para ir a buscar a sus hijos.
Al abrir la puerta, ve a su amigo, el dueño del Castillo, acercarse con una sonrisa siniestra a sus hijos.
Tenía un enorme puñal, lo levantó y se acercó a los niños y…
En ese momento se escucha: “Martín levántate, es hora de visitar el Castillo del amigo de tu padre”.
Con un grito desesperado le contesto a mi madre: - "¡No, ahí no por favor!"


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