Página 15
“Lo siento. Perdóname por aquello que está en mí que ha creado esto”
Ho'opononono
por Paxx
Que perdonar es absolutamente liberador, no caben dudas. La pesada mochila que cargamos con todos aquellos rencores que quisimos, que nos hicieron tener o llevar, no se deja fácilmente.
Es un ejercicio diario, al menos hasta que se instale en tu corazón, es difícil desapegarse de los odios, "como abrazado a un rencor", dice un refrán.
Si la melancolía, la ira, la frustración, la impotencia nos deja ver un rayo de luz, nos ponemos “claritos” y encontraremos que la receta es bien sencillita.
Por lo menos al comienzo entre disgusto y disgusto o berrinche y berrinche.
Lo malo de los demás hacia ti debiera fortalecerte y lo bueno de ti hacia ellos energetizarte.
Perdemos tiempo y fuerzas en ese diario desgaste.
Claro que piensas que fuera de ti está la jungla. El otro parece querer abatirnos y sientes que son “tantos los otros”, pero ellos no son más ni menos importantes que tú.
¿Cuántas veces te sentiste víctima?, ¿Cuántas te has dejado usar? Tampoco debes ser victimario.
¿No es hora de tomar la responsabilidad? Quizás a quien todavía guardas resentimientos por aquella broma en la secundaria, ahora esté en otro plano. Ya no calce zapatos.
El Psicólogo hawaiano Ihaleakalá Hew Len creó la técnica del Ho'oponopono, que se basa en sentirse un 100% responsable de lo que ocurre en toda nuestra vida en la que eres el guionista, actor y director de tu propio film.
No desde la culpa, sino como generador de todo lo que hacen o dicen todas las personas que participan en ella, porque si están en tu película es que les diste el guión. Como alguien con poder hacia ti, bueno o malo en tu vida.
De alguna forma diríamos que diste pie, hay excepciones, pero cuando todo te pasa a ti, quizás tú creaste esa realidad.
Sencillamente, para quitar toda esa realidad dile a esa persona: "Lo siento, te amo" y luego debes decírtelo a ti mismo: "Lo siento, me amo". Lo dices en una práctica diaria, no tomando un café con la otra persona.
Sencillo, pensamiento en acción, yo lo cree, yo lo deshago. El poder liberador del amor, suena trillado, pero es cierto.
El Dr. Len, curó a un pabellón entero de pacientes criminales insanos sin siquiera ver a ninguno de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha del recluso y luego miraba dentro de sí mismo para ver cómo él había creado la enfermedad de esa persona. En la medida en que él mejoraba, el paciente se mejoraba.
El personal que debía asistir a esos enfermos, comenzó a trabajar mejor, no se indisponían a menudo, teniendo que faltar o renunciar al trabajo.
Es sanación por el deseo de ayudarse y ayudar. Liberando cadenas y creando puentes.
Fíjate que es un punto común, cada religión, estilo, filosofía de vida, o como lo llames va a llevarte al punto de recapacitar. La pregunta, es ¿queremos hacerlo? Hay que ser autocrítico y no condescendiente o superado, trabaja contigo mismo y perdona al resto. Y pide perdón, porque a veces la otra persona no ha pedido ese papel.
No es necesario ser mala persona para que no te "pisen", las cosas te pasarán igual, la magnitud o el sentido que les des es la diferencia.
Puedes profundizar sobre esta técnica pero para empezar quédate con esto tan básico.
"Cosecharás tu siembra", "Somos esclavos de nuestro pasado", ¿esas frases las hiciste tú o las repetiste como un loro?
Sé original y parte en el proceso de causa-efecto, la técnica es sencilla:
Di varias vece las siguientes frases: “Lo siento mucho. Perdóname. Te amo. Estoy agradecido”.
Dejas que el espíritu del amor cure dentro de ti mismo lo que sea que hayas estado creando ante cada circunstancia externa. No luches, no te evadas, enfréntalo con esas herramientas.
No la compliques ni te compliques, la vida no lo es, puede mejorar sustancialmente.
Espera un rato luego de cada práctica y verás que algo ha cambiando, tu actitud para comenzar. Práctica, hazte feliz, te lo mereces.