Vacaciones sangrientas (1992, Mariana Artusa de 10 años)
Somos una familia moderna y un día se nos ocurrió irnos de
vacaciones a París.
Cuando llegamos nos alojamos en un hotel de lujo, a pocas
cuadras de un castillo del que tanto se habla por allí.
Un día mis hermanos vinieron a decirnos a mis padres y a mí, que la gente comentaba que en aquel Castillo habitaban fantasmas y sus historias, entonces ellos propusieron ir a conocerlo.
- Mis hijos, mi esposa y yo iremos de paseo -, le dijo mi padre al conserje del hotel; entonces nos dirigimos hacia el lugar.
Cuado llegamos vimos que eran cuatro manzanas juntas. Cuando nos paramos en la puerta, mi hermano se recostó sobre el timbre: ring-ring - "¿Quién es?" - Dijo alguien dentro del castillo. Nos quedamos duros sin decir nada.
- "Pasen no teman, ¿quieren conocer mi castillo?"
- "Sí, señor" - le respondimos.
Al entrar, vimos que el castillo era muy, pero
muy grande. El dueño nos invitó a cenar y a
quedarnos a dormir. Mi padre dijo que a cenar
sí, pero a dormir no sabía por todo lo que se decía por ahí.
Luego de la cenar nos dieron un dormitorio, pero antes conocimos el castillo. En él habían cuarenta dormitorios, dos cocinas, una gran biblioteca, cuarenta y nueve baños, uno en cada cuarto, en las cocinas y en otros lugares más, había un gran patio y una escalera muy larga para ir a los pisos de arriba.
Durante el recorrido al castillo, el dueño nos contó que allí vivieron catorce personas que eran muy ricas famosas.
- "¿Se acuerdan ustedes del actor francés que se suicidó?"
- "Sí, dijo" - mi padre.
- Él se había ahorcado en el patio, por eso cada noche por la escalera se refleja un ahorcado. Luego vivió aquí otro que mató a su esposa y a sus hijos y los enterró en el jardín del fondo. Murió, una anciana por causas que se desconocen, aparentemente lo cerraron como un accidente, que cayó por las escaleras y se desnucó. También vivió aquí un hombre que tenía huéspedes, los mataba y escondía en el ropero.
A todo esto, mi padre dijo: - "No podemos quedarnos hoy. Muchas gracias".
El dueño insistió tanto, - “sí, pueden”, dijo en más de una ocasión con un tono imperioso y como era demasiado tarde y el pueblo estaba muy lejano, mis padres se aceptaron.
Esa noche no podíamos dormir, mi padre bajó a tomar agua y vio en la escalera una cuerda y un hombre colgado, enseguida subió y por el susto se equivocó de cuarto.
Al entrar en él vió una cama, un charco de sangre seca y un cuchillo colgado de las cortinas blancas de la cama, que tenían muchas manchas rojas de sangre también.
Despavorido, cerró la puerta. Buscó por todos los cuartos y al fin encontró el nuestro, entró desesperado y nos contó lo que había visto.
Decidimos esperar despiertos la mañana, pero nos dormimos y… amanecimos con nuestras camas en el jardín.
Sin pensarlo dos veces nos alejamos de ese tenebroso castillo.


Tras los pasos de Edgard Allan Poe y Horacio Quiroga
Algo sobre los autores: Mariana Artusa (25 años, 21/12/1982, joven escritora uruguaya) y Martín Artusa, hermano de la anterior, 26 años, 09/11/1981)