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Para interesarnos en este libro, bastaría la simple actitud de cuestionarnos si realmente sabemos en qué consisten el cambio climático global, el efecto invernadero, el consumo de combustibles fósiles, las lluvias ácidas o la disminución de la capa de ozono, por citar sólo algunos de los problemas ecológicos que aborda el Ing. Ricardo de Santiago. Pero de nada nos serviría tanta ilustración, si no nos convencemos que el acelerado deterioro ambiental es un drama de fin de siglo (el libro es de 1995, con plena vigencia sobre todo por su valor didáctico); y no solo del que viene.
Libro recomendado: "La deuda ecológica" del Ing. Ricardo de Santiago
De esos libros que quizás por ser de autor uruguayo, rápidamente pierden su valor de venta, no el de su lectura, comprado en una liquidación...
La "ecología - dice el Profesor Anastasía en el prólogo - recibe aquí un tratamiento ordenado, claro y didáctico", y agrega que todos "los aspectos que quiere ver el estudioso ya conocedor, o el que recién empieza a enterarse y busca una guía, están aquí considerados" y - fundamentalmente - son tratados por un autor que, lejos de quedase con la calidad de la observación, "afirma su presencia con sus opiniones, con su propio pensamiento, afirmando o rechazando, proponiendo o poniendo en duda..."
Sucede que existen quienes, conciente o inconcientemente han contraído una deuda con toda la humanidad, pero
afectando mucho más a una parte que a otra: "el mundo desarrollado - dice el Ing. de Santiago, sin ambages - debe pagar el daño ecológico que produce al mundo subdesarrollado". En relación a la siempre controvertida "deuda externa", "la deuda ecológica" invierte el papel de deudores y acreedores, y el autor subyuga con la posibilidad de que una compense a la otra.
La Deuda Ecológica - y su evaluación - constituye todo un desafío, casi tanto como saber, no ya que mundo queremos para el futuro, sino si estamos dispuestos a conservarlo.
Ricardo de Santiago (1931) es un ingeniero uruguayo con dilatada experiencia.
Egresó de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República Oriental del Uruguay en 1957.
Ama su profesión desde siempre. Su padre, quien fuera su profesor en la Facultad, le enseñó a quererla y su biblioteca fue la fuente permanente de consulta en sus épocas de estudiantes.
A lo largo de sus 37 años de actividad, se desempeñó en diferentes campos de la ingeniería: Industria de azúcar de remolacha (1958-1970); Represas hidroeléctricas de Salto Grande (1970-1974) y de Palmar (1974-19829; Entes estatales: OSE, AFE, UTE Y OPP entre otros.
Fue asesor permanente de numerosas empresas uruguayas, argentinas y brasileñas. Proyectó y dirigió, a la vez, diversas obras de Ingeniería. Actualmente, sigue vinculado a su pasión, a través de asesorías de empresas.