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Una feria con fuerte presencia de la colectividad Boliviana, quizá rememorando el reinado del Equeco en la fiesta de la Alasita en la que todo se hace en su nombre, nadie compra nada sin pensar en que éste dios de la abundancia (significado castellano de la voz aimará ekeko) lo hará realidad en el transcurso del año.
Su origen es preincaico, se piensa que se originó entre los Tiwanaku, habitantes del altiplano boliviano y de las riberas del lago Titicaca. Tras la conquista por los incas, estos adoptaron la deidad, y la convirtieron en símbolo de la fertilidad y la buena suerte. Los collas lo conocieron como Ekhako y algunos kallawallas, los médicos andinos, aún lo invocan como keko (petiso). Más cerca en el tiempo se lo vincula a la liberación de La Paz del sitio de 1781.
Un gran vacío de información separa al Equeco de nuestros días con el que se veneraba en la primitiva cultura incaica, pero no nos cabe duda que el ídolo y su representación pasaron al dominio del culto casi exclusivo de la subcultura.
Te otorga:
·Ahuyenta la desgracia de los hogares
·Atrae la fortuna.
·Lleva al hogar alegría
·Puede cumplirte y quitarte los deseos que le pides
·Es el dios propicio a las uniones sexuales.
No podía faltar en los hogares donde era invocado frecuentemente. Para los aymaras era el hijo bastardo de wiracocha, al que llamaban hake-aku "hombre de harina" - y todo indica que de estas raíces procede el nombre actual.
Una tradición andina:
Keko, Ekhekho, Eqeqo, Ekeko, Iqiqu (en aymará y colla), Equeco, Hake-aku, Ekheqho, Ekhako, Tunupa, Tonopa
En los años ’80 se popularizó en Argentina y en los ’90, se trajo la costumbre a Montevideo, por ejemplo se lo encontraba en una feria al costado de la Intendencia, por la calle Santiago de Chile. Yo le compré uno a mi madre y la recuerdo encendiéndole cigarrillos y se los ponía en la boca, luego temerosas de estar haciendo algo mal, tipo Vudú no sé que destino tuvo el Equeco.

·Panzón
·En su robusto cuerpo representado en un risueño y barrigón hombrecito, con los brazos extendidos.
·Apariencia de un ser bonachón
·Pequeño, casi enano. Con no más de 20 cm.
·Fuerte (mastuco en lenguaje criollo de Bolivia)
·De bigotes ralos (escasos)
·Con un orificio en la boca para “fumar” su cigarrillo Actualmente se comercializan los de barro, arcilla o yeso pintado. Se cuenta que los originales o muy antiguos, eran jorobados, de piedra, plata, oro, cobre ó cerámica y no llevaba ningún tipo de vestimenta: su desnudez era el símbolo de la fertilidad.
·Los rasgos de su fisonomía denotan serena bondad y completa dicha.
Significado de su cigarrillo:
Algunos dicen que debe fumarlo enteramente, otros que hasta la mitad, lo que sí es común es que no debe apagarse antes de tiempo. Sería un mal presagio. Cada tradición tiene esta contraparte, un cuidado que se deberá tener.
Existen quienes le prenden uno por día, otros se lo apagan a la mitad, otros no se lo prenden todos los días sino próxima a su fiesta.
Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara.
Mientras dispensa abundancia, la vida se consume y se va como el humo.
Representa la opulencia: Por eso el Ekeko siempre fuma, ya que el vicio del cigarrillo en Bolivia fue en sus orígenes símbolo de la clase social alta.
La fiesta:
Popular como ningún otro, su día se celebra el 24 de enero, al inicio del solsticio de verano y se prolonga oficialmente hasta el 4 de febrero, aunque generalmente permanece hasta fines de ese mes.
Zonas de veneración: Bolivia, Perú, noroeste argentino, y extendido al resto del territorio y con pasaje por Uruguay (donde no es tradición, supuso una moda)
Actualmente se compra vestido o desnudo, su vestimenta varía
La Iglesia Católica intentó erradicar su culto en tiempos de la conquista, sin mayor éxito, aunque la imagen llegó a sufrir ciertos cambios: fue vestida y sus rasgos cambiaron a los de un mestizo.
Equeco desnudo:
El vestuario actual es interesante por el sentido supersticioso que se da a estas prendas y objetos diminutos que carga.
En Bolivia una mujer, sea burguesa, chola o indígena que en la feria de “Alacitas” compra un Ekeko “khala” (desnudo en lengua aymará), está obligada a vestirlo y escoger personalmente los objetos que le interesa que cargue.
·La primera prenda que se le coloca es la llamada “manguetas”, especie de fundas para los brazos y unidas por una cuerda, tejida con lanas multicolores
·Luego un chaleco en miniatura
·Una bufanda, generalmente de color café y tejida de lana de vicuña
·Un poncho del mismo material o multicolor. En la cabeza el “lluchu” (gorro indígena puntiagudo y con orejeras) y tocándole un sombrero corriente. A veces un adorno de plumas.
·Se le hace cargar sacos diminutos de: arroz, azúcar y harina
·Un tambor de coca, un cesto de ají, una lata de alcohol marca “Venado”, un mazo de chancaca peruana, una caja de jabón, otra de velas, paquetes de fideos, confeti y serpentinas. También monturas, trastos de hojalatería, colchón, cuja, sandalias, alforjas, casita, cigarrillos y papel moneda de corte fabuloso o impreso especialmente para este día y adquirido en el atrio de la catedral o delante del altar de la Virgen de La Paz, a las doce del día 24 de enero.
Después de vestirlo, se realiza la “challa”, que es la celebración con bebida por haberlo obtenido ese año y si es de parte del poseedor hasta con una reunión íntima, a más de rodearlo de serpentinas y arrojarle papel picado, colocándolo en el lugar que permanecerá en el hogar. Cada 24 de enero se lo limpia y obligadamente tiene que comprársele por lo menos un objeto anual para enriquecerlo y no caer en desgracia con él y sufrir penas y obstáculos durante el año.” Otras teorías, las más aceptadas en Argentina y Uruguay, que dicen que es mejor que te lo regalen, porque pierde efecto. Quizás por eso la ceremonia de “vestirlo”, devolviendo el efecto perdido.
Su fisonomía:
·Ha sufrido cambios:
1.remotamente tenía rasgos indígenas, llevaban el miembro viril en estado erecto y muy voluminoso,
2.luego pasa a tener el rostro de uno de esos típicos españoles de la colonia, sonrosado de tez y sonriente de faz, ojos vivaces y nariz aguileña.
3.En la actualidad parece una creación del ingenio mestizo antes que del aimará o del español. Algunas veces sus bigotes parecen más el estilo de los galanes cinematográficos de los años treinta.
Con abarcas en los pies, usa el pantalón del “Chuta” (menestral criollo), generalmente de color rojo, verde o azul, con faja al cinto y chaquetilla sobre el cuerpo, camisa y corbata de frac. Es un muñequito bien vestido, cargado de objetos suntuosos y billetes de banco. Sobre sus hombros lleva ollas de plata, collares de oro, pequeñas bolsas de coca y últimamente, un infaltable televisor como símbolo de opulencia. En las caravanas de automóviles que acompañan a los templos a las parejas de novios de origen boliviano, se lo ve infaltable sobre la carrocería de los vehículos cubiertos por vajillas de plata, ponchos de vicuña, mantas cochabambinas, monedas y dinero de todo tipo entre cintas multicolores, flores y cuadros de los santos preferidos, ornato que representa los augurios de los invitados para los contrayentes.
El Ekeko lleva prendidos a sus ropas billetes de banco ya que el dinero que todo lo puede en cuanto a su poder adquisitivo aunque no represente en todos los casos el poder social.
Lugar del Equeco en la casa
El Equeco tiene un lugar especial. Toda una señal de malos augurios. Para unos la fuente de recursos contra el hambre y la miseria, para otros concedía la felicidad”. El Equeco para los países andinos, fumaba tanto para mantenerse despierto y seguir trabajando para almacenar gran fortuna. Cuenta la Leyenda Andina que en la Sierra del Perú, en Puno, habitaba un campesino muy, muy trabajador que comerció y trabajó tanto que hizo muchísimo dinero que después lo cargaba en su espalda. También se lo ubica como del noroeste argentino, o de Bolivia.
Varios de los pueblos compartían la protección del Equeco, tributo de la abundancia que les proporcionaba también fortuna, buena suerte, protección contra el rayo, amor, fecundidad, lluvias y cosechas abundantes.
Cuidados del Equeco
Equeco ya vestido y adornado:
De vestiduras andinas
- Gorrito multicolor con figuras geométricas totalmente trabajado a mano por artesanos bolivianos (lluchu) por el frío andino,
- Ropa de bayeta de la tierra (una tela típica de Bolivia), faja y sombrero.
Que puede ser un chaleco como la foto de la izquierda.
Las figuras que le ofrecen son de cerámica, metal o piedra reproducciones exactas del objeto de sus peticiones: automóviles, electrodomésticos y alimentos. Cuando se desea amor, se le entregan miniaturas de gallos y gallinas.
Es por ello que se volvió un gran representante de riqueza y prosperidad para los negocios y para el hogar. Se supone te concede deseos, sobre todo relacionados con la abundancia y la prosperidad.
Se lo ubica en la cocina o el comedor, con un platito por debajo para recoger las cenizas. Otro platito para ponerle comida, que se le cambia semanalmente, un vasito de vino o cerveza.
Además de su cigarrito encendido, su traguito de alcohol, arroz, café, porotos alubias, habichuelas, dinero, un gorrito por el frío de la zona.
Su fama de fumador es bien conocida en el mundo andino, y para que surta efecto es necesario haberlo recibido como regalo ó haberlo sustraído, jamás comprado, ya que “los sueños nunca se compran con dinero”. Salvo en los casos en que se compran desnudos para vestir en Bolivia.
Si te regalan un Equeco tienes la obligación de regalar otro a la persona que quieras para que llene su vida de prosperidad.
Se debe colgar lo que se desea tener. Se dice que es muy efectivo y le cumple cualquier deseo, siempre y cuando le ofrendes un cigarro por día.
Al Equeco se le rendía culto constantemente, se lo invocaba a menudo cuando alguna desgracia turbaba la alegría del hogar. Su imagen fabricada en oro, plata, estaño, piedra y aún de barro, se encontraba en todas las casas en lugar preferente.
Otros advierten que es bastante celoso, pienso se refieran a que si le pides a él, no le pidas por ejemplo a una imagen de Buda.
El Equeco, ¿un Dios o un Santo?
Existe otra historia, que lo estima un personaje real y es triste, por lo que muchos se refieren a él como un “santo”, aún así no se le debe rezar, solo pedir.
Mucho antes de la conquista española, vivía por el altiplano un aymará llamado Iqiqu. Era fornido, de baja estatura, humilde, caritativo y alegre. Su bondad hacía que por donde fuera armonizara la existencia, cultivara las buenas costumbres, juntaba a los enamorados. Daba además consuelo a los infelices y su sola presencia era señal de días felices.
Para engrandecer sus cualidades, el Apu Qullana Qullo (Dios Padre Divino), que moraba en las alturas sagradas del khuno Qullo (Montaña Sagrada), le concedió cualidades maravillosas. Así pudo realizar grandes hazañas, como el transporte de grandes piedras, secado de ríos, apertura de fuentes o movimiento de montañas. Todo lo hacía con la voz o con la honda. Todo le obedecía, por eso la gente le seguía.
Esta dicha fue interrumpida por la llegada del Awqa (ser maligno) y su ejército destructor. Su aspecto de varón barbado y tez blanca hacía juego con su mal genio. Anoticiado de los favores recibidos por los pobladores, persiguió a Iqiqu, asoló las tierras beneficiadas y mató ferozmente a quienes le resistieron. De los más débiles obtuvo un respaldo forzado.
Para no ser capturado, Iqiqu huyó a otras regiones, siempre con el cuidado de no afectar a los lugareño que podían ser las siguientes víctimas de Awqa. Cierta vez ingresó a un ayllu, donde por requerimiento de los agricultores promovió diversas modalidades de ayuda mutua; mientras lo hacía, el maligno y su gente rodearon el lugar y sorprendieron a los reunidos. Iqiqu se dejó prender, para evitar una masacre.
Sin demora, el Awqa ordenó torturar a Iqiqu y luego de horas le hizo descuartizar. La cabeza, los brazos, las piernas y otras partes fueron enterradas en diferentes lugares del altiplano, con el propósito de evitar una posterior unión que devolviera la vida al bienhechor.
Algunos abuelos creen que está próximo el día en que las partes del cuerpo del Iqiqu se juntarán. Otros aseguran que una parte ya se levantó, y está camino de Wiñay Marca (ciudad eterna), donde esperará la reunión del cuerpo, la víspera de la emancipación del pueblo aymará.
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Da para pensar, porque durante el sitio de 1781, dicen que salvó a La Paz de los Indios (y sin embargo, lo representaron primero indio y luego mestizo) y en ésta última versión es torturado y muerto por el hombre blanco (y lo han identificado como un comercialnte español). Por lo que no representa a ninguna raza en particular (los dioses y santos son así) y pertenece actualmente a quien requiera de sus dones y servicios
Hoy en día, existe en la Sierra sur del Perú como en el occidente de Bolivia la creencia de que el Ekeko es capaz de conceder los deseos de sus seguidores si estos le ofrecen una copia de ellos en miniatura, y muchos tienen en casa una imagen para que les resuelva los problemas, dejando dinero a su lado y manteniendo un cigarro encendido en su boca, que sólo puede consumirse hasta la mitad.
por Patrizia D'Ambrosio