Luego vio a su hija tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad.
La niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo:
- "Esto es para ti, Papito",
Él se sintió avergonzado por su reacción del día anterior.
Con asombro observó que la caja estaba vacía.
Le reprochó diciendo:
- "¿Que no sabes que cuando das un regalo se supone que debe haber algo adentro?".
La pequeñita lo miró con ternura y dijo,
-"No papito, no esta vacía, yo soplé besos adentro de la caja, todos para ti”.
El Padre puso sus brazos alrededor de su niña y llorando le suplicó que lo perdonara.
Se sabe que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba con que amor su hija los había depositado ahí.
En una forma muy sensible, cada uno de nosotros humanos hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios.
Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que ésta.

Una caja
Esta historia tiene su inicio hace mucho tiempo, para las fiestas de navidad, cuando un hombre castigó a su hija de 5 años por haber perdido dinero, que les era escaso en esos días por lo que explotó en furia.
Página 11