



Ida Lupino, actriz y directora artículo de Gabriel Sosa
La madre de los independientes
EN 1950 IDA LUPINO se convirtió en la segunda mujer en afiliarse al Directoras Guild estadounidense. No sólo suponía una rareza estadística sino un acto de valentía e independencia, en una época en que la dirección era cosa de hombres. La primera afiliada había sido Dorothy Arzner, allá por 1938, El caso es que Lupino, siendo una estrella de Hollywood con todas las letras, a fines de los años 40 comenzó una carrera como directora y productora que se extendió por tres décadas y que produjo seis películas para la pantalla grande realizadas por su propia compañía.
FRENTE A LAS CÁMARAS. El destino de Ida como actriz venía en la sangre. Los Lupino eran una familia de artistas que llegaron a Inglaterra desde su Nápoles natal en el siglo XVII, huyendo de persecuciones políticas. Su padre, Stanley Lupino, era un reconocido autor y comediante. Sus dos tíos, su hermano y su primo llevaban el mismo oficio. Su madre, Connie Emerald, provenía de otra tradicional familia del teatro.
Ida nació el 4 de febrero de 1918 en Londres. A los siete años escribió una obra para sus compañeros de escuela, y a los diez recibió como regalo de su padre un teatro privado con 50 butacas. En 1931 entró a la Royal Academy of Dramatic Arts, uno de los institutos más prestigiosos de Inglaterra, y el mismo año apareció como extra en algunas películas. En 1932, con catorce años, llamó la atención del director Alian Dwan, que necesitaba a alguien para el papel de ingenua en la película Her First Affair (1933). Con el pelo teñido de rubio y las cejas delineadas, Ida comenzó su carrera cinematográfica, promocionada como la "Jean Harlow inglesa".
Apenas un año después de su debut fue convocada a Hollywood por el estudio Para-mount, que necesitaba una niña inocente y dulce para el papel principal de Alice in Wonderland (1933, dir. Norman Z. McLeod). Los productores del estudio la vieron en un breve segmento de Money for Speed (1933, dir. Bernard Vorhaus), y la contrataron a distancia, por seiscientos dólares semanales.
Durante los años siguientes se le encomendaron papeles en comedias sin mayor trascendencia, a las ordenes de Henry Hathaway, Lewis Milestone o Rouben Mamoulian. La película más importante en que figuró, en un papel breve, fue Peter Ibbetson (1935, dir. Henry Hathaway, con Gary Cooper), pero un producto típico de esa etapa de su carrera es The Gay Desperado (1936, dir. Rouben Mamoulian): el título no significa lo que podría creerse en una lectura apresurada, sino algo así como "El forajido alegre".
En 1937 protestó contra los papeles tontos que le asignaban y solicitó la anulación de su contrato. La obtuvo, y lo primero que consiguió como actriz independiente fue otro papel tonto en una comedia de la RKO. Fight for Your Lady (1937, dir. Ben Stolofí). Una aparición en el show radial de Orson Welles le consiguió un lugar en The Adventures of Sherlock Bolines (1939, dir. Alfred Werker, con Basil Rathbone) y apareció esporádicamente en películas de la Columbía y la 20th. Century Fox entre largos períodos de inactividad, hasta que luego de robar una copia del guión para memorizarlo, obtuvo un rol en el que sería su primer éxito, The Light That Faíied (1940, dir. William Wellman, sobre historia de Kipling), desplazando a Vivien Leigh. El mismo año actuó en They Drive by Night (dir. Raoul Walsh, con George Raft y Humphrey Bogart) y en 1941 en High Sierra (también de Walsh, también con Bogart). Con estas películas dio inicio su nuevo contrato, esta vez con la Warner Brothers, con opción a trabajar en préstamo para otros estudios.
Durante la década siguiente Lupino se especializó, o fue especializada por el estudio, en papeles de mujeres sin suerte, que se enamoran del hombre incorrecto y terminan solas, locas o muertas. A veces, como en Moontide (1942, dir. Archie Mayo), le iba un poco mejor y el hombre bueno, para el caso Jean Gabin, la salvaba del suicidio y se quedaba con ella. En general, como en Deep Valley (1947, dir. Jean Negulesco), se enamoraba de un convicto fugitivo (Dañe Clark) y la cosa terminaba mal. En ese mismo 1947 terminó su contrato con Warner, y decidió no renovarlo. Como de costumbre, no estaba satisfecha con los papeles que le asignaban, aunque trabajó bajo las órdenes de algunos de los directores más célebres de la época, como Michael Curtiz en The Sea Wolf y Anatole Litvak en Out of the Fog, ambas de 194L y compartió cartel con estrellas de renombre. Figuró encabezando repartos junto a Edward Robinson y John Garfield en The Sea Wolf, Olivia de Havilland en Devotion (1946, dir. Curtis Bernhardt), Errol Flynn en Escape me Never (1947, dir. Peter Godfrey). Cornel Wilde y Richard Widmark en Road House (1948, dir. Jean Negulesco) o a Glenn Ford en Lust for Gold (1949, dir. Sylvan Simón). A pesar de que desde que comenzó, su contrato con la Wamer tenía una nueva identidad cinematográfica más seria e intensa, en gran parte debido a consejos estéticos de Hedda Hopper, se sentía aprisionada en la sordidez irreal de sus personajes, y el impuesto histrionismo que estos papeles le exigían la hacían sentirse como "la Bette Davis de los pobres".
Pero en 1949 todo cambió, cuando Lupino decidió que su experiencia familiar la hacía idónea para un papel menos pasivo en el mundo de cine.
DETRÁS DE CÁMARAS. Desde 1919, cuando Mary Pickford, Douglas Fairbanks, Charles Chaplin, y D. W. Griffith fundaron United Aríists, el concepto de producción independiente no era nuevo. Pero hacia fines de los 40 había otro elemento que facilitaba las cosas y que hacía atractiva la idea. Todo un amplio sector de la maquinaria cinematográfica estaba dedicado a la producción de películas clase B. destinadas a completar programas dobles y paquetes de venta a exhibidores. Estas películas B eran un auténtico "Hollywood paralelo", con sus propias plantillas de directores, actores y técnicos, sus estudios separados e incluso compañías enteras dedicadas a su producción. Como contrapartida a los presupuestos escasos y a la casi nula exigencia en la calidad de los productos, que llegaría a extremos delirantes en los 50, la clase B era un terreno más libre para la creatividad y la madurez de los realizadores, siempre que hubiera gente capaz de crear algo en su régimen espartano. Lo que contaba es que se produjera mucho y barato, y los códigos de censura eran menos importantes que en el "Gran Hollywood". La mayoría del cine B es mediocre cuando no realmente malo, pero un puñado de directores como Edgar Ulmer, Jacques Tourneur, Samuel Fuller o Joseph Lewis entre otros, lograron algunas de las mejores películas de su época a pesar de todas las contras.
Entre otros logros, llevaron al film noir a su culminación estilística.
Para una compañía nueva y sin mucho capital pero con ganas de expresarse, el cine B era la mejor opción. En 1949 Ida Lupino, junto con su segundo marido Collier Young y el dueño de una cadena de tiendas, Anson Bond, fundan Emerald Productions.
El primer trabajo de Lupino como productora y coautora es Not Wanted (1949, dir. Elmer Clifton), un drama realista sobre una joven embarazada por un músico de paso, que da a su hijo en adopción, se arrepiente y trata de secuestrar a un bebé ajeno.
La película está rodada sobre todo en las calles de Los Angeles en un estilo semi documental, no tiene final feliz y para la época en que fue lanzada sólo pudo ver la luz en la relativamente incontrolada clase B.
También fue la primera vez en que Lupino dirigió, al enfermarse Clifton en mitad del rodaje.
Y fue la última vez que colaboró con Bond, que se separó de la compañía después del poco éxito económico (plenamente esperable) del film debut.
Lupino y Young se quedaron con la empresa, a la que bautizaron The Filmakers.
Según su fundadora, la ambiciosa idea era "hacer películas independientes de gran calidad y bajo presupuesto sobre asuntos provocativos, para mostrar 'como vive Estados Unidos'."
Quería contar historias sobre "personas pobres confundidas” .
La primera película de The Filmakers es el debut oficial de Lupino como directora, con un guión escrito junto a su marido.
Se trata de Never Fear (1950, relanzada como The Young Lovers) sobre una bailarina a quien la polio envía al hospital.
La mayor mayor parte de la película se filmó en una clínica especializada en recuperación de pacientes con poliomielitis.
Su siguiente dirección, y también guión, Outrage (1950), es todavía más radical y polémico.
Se trata de la historia de una joven de pueblo que volviendo de su trabajo es violada, debe huir ante la mala reacción de sus vecinos y sufre de una prolongada y violenta crisis de histeria. El final, abierto y dudoso, no es exactamente feliz ni convencional, pero sí realista.
Outrage es su película más citada, incluyendo entre sus admiradores a Martin Scorsese, que en su documental A Personal Journey with M. Scorsese Through American Movies le dedica un largo y elogioso segmento.
En 1951 dirige Hard, Fast and Beautiful, sobre la descomposición de una familia en la que una madre dominante trata de sacar provecho de las cualidades atléticas de su hija, y en 1955 The Hitch-Hiker, su única película no focalizada sobre dramas femeninos.
Es la historia de dos excursionistas, un camionero y un mecánico, secuestrados por un asesino serial escalofriante (William Talman, de quien no se supo más nada) que los lleva a México en un viaje de pesadilla.
A pesar de ser un film noir, algo al parecer alejado de su habitual campo de interés, tanto la dirección tensa y ajustada como el guión, económico y angustiante sin dejar de ser realista (los extensos diálogos entre los policías mexicanos que persiguen al secuestrador son totalmente en español), la vuelven una película modelo del género, en gran parte gracias a la fotografía de uno de los maestros del género. Nicholas Musuruca.
El mismo año se dirige por única vez a sí misma en The Bigamist, como una de las dos esposas de un vendedor viajante (la otra era Joan Fontaine) cuyas familias se enfrentan judicialmente. Esta fue la primera película que la compañía The Filmakers trató de distribuir por su cuenta, las anteriores se comercializaban a través de la RKO.
Tanto The Bigamist como la siguiente y última producción de The Filmakers, Private Hell 36 (1954. dir. Don Siegel, en la que Lupino interpreta un papel secundario) fueron fracasos casi completos al no conseguir exhibidores. El intento de manejar también la distribución de sus películas fue la perdición de la productora, y los restos de la compañía fueron vendidos por la pareja a Howard Hughes, quien no se sabe que hiciera nada bueno con ellos. Luego del fracaso de su adorado proyecto, el matrimonio de Lupino y Young también se desmoronó.
NUEVOS MEDIOS. Liquidado The Filmakers, Lupino actuó en media docena de películas hasta 1959, incluyendo The Big Knife (1955, dir. Robert Aldrich, con Jack Palance y Shelley Winters) y While the City Sleeps (1956, dir. Fritz Lang, con Dana Andrews). Pero su vocación seguía otros caminos, y para realizarla había encontrado el ambiente perfecto. Desde principios de la década la televisión estaba tomando fuerza como fenómeno masivo, y al final sería quien terminaría con mucho de Hollywood tal como se conocía en la época de Lupino, incluyendo la clase B.
Pero como medio en crecimiento, esa misma televisión absorbía y daba Cabida a todos los talentos capaces de producir material con los costos y los plazos acotados que la programación constante imponía.
Lupino abandonó casi por completo el cine, y como directora televisiva se mantuvo en actividad hasta 1978, llegando a tener en su haber más de un centenar de direcciones de películas y capítulos de series (Los intocables, La isla de Gilligan, La dimensión desconocida, El fugitivo y casi todas las series célebres de la época).
Así como casi fue la primera, y una de las mejores, Ida Lupino se convirtió en la más prolífica de las directoras, y la denostada televisión le brindó una carrera que la actuación no hubiera podido sostener.
En su penúltima aparición en la pantalla grande, The Food of the Gods (1976, dir. Bert I. Gordon), su personaje es mordido por gusanos enormes y devorado por una rata gigante, lo que hace agradecer que tuviera un segundo trabajo con el cual ganarse la vida. Su última actuación fue en My Boys are Good Boys (1978, dir. Bethel G. Buckalew), su última dirección un capítulo de una comedia televisiva en 1968.
Si bien su trabajo en TV es un ejemplo notable de carácter emprendedor y valiente (en el ambiente se hizo célebre su método de dirigir actores y equipo, entre maternal y manipulador), es su trabajo como directora cinematográfica lo que despierta admiración. Por un lado es destacable su estilo, con influencias reconocidas de Raoul Walsh, Fritz Lang y Roberto Rosseliini, a quien conoció brevemente en 1950.
Pero su enfoque feminista es lo que ha despertado mayor admiración. "Su trabajo en The Filmakers", dice una nota de 1976 del Village Voice, "puede servir como modelo de la moderna producción feminista de películas. Lupino no sólo tomó control de la producción, dirección y autoría, cada una de sus películas apunta a la brutal repercusión de la sexualidad, la independencia y la dependencia ".
Tampoco es que su media docena de películas para el cine le hayan dado fama, salvo la admiración feminista y la perpetua y breve mención en historias del cine.
Andrew Sarris, defensor de la teoría del autor, la despacha en media página de su libro The American Cinema de 1968; su esposa Molly Haskell, en su libro feminista sobre cine From Reverence to Rape (1973), califica sus películas de "convencionales, incluso sexistas", pero no menciona Outrage, un film claramente feminista sobre la violación.
Fue necesario el elogio encendido de Martin Scorsese para revalorizar sus películas y para dar a su creadora un merecido lugar entre los directores notables, aunque como suele suceder en estos casos, este elogio llegó en la forma de un obituario publicado en el New York Times fuego de la muerte de la actriz-directora-guionista-productora, en 1995.
Filmografía parcial
Como actriz
Come 0n marines (1934, dir. Henry Hathaway)
Peter Ibbetson (Sueño de amor eterno, 1935, dir. Henry Hathaway)
One Rainy Afternoon (Ocurrió una tarde, 1936, dir. Rowland V. Lee)
The Gay Desperado (El alegre amador, 1936, dir. Rouben Mamoulian)
The Light that Failed (La luz que se apaga. 1939, dir. William Wellman)
They Drive by Night (La pasión manda, 1940, dir. Raoul Walsh)
High Sierra (Altas sierras, 1941, dir. Raoul Walsh)
Out of the Fog (El mar es testigo mudo, 1941, dir. Anatok Litvak)
Ladies in Retirement (Damas retiradas, 1941, dir. Charles Vidor)
Devotion (Tormentas de pasión, 1946, dir. Curtis Bernhardt)
Escape Me Never (No me abandones, 1947, dir. Peter Godfrey)
Beware, My Lovely (Día sin fin, 1952. dir. Harry Horner)
Private Hell 36 (La llave 36, 1954, dir. Roben Aldrich)
Women's Prison (Mujeres en presidio, 1955. dir. Lewis Seiler)
The Big Knife (La intimidad de una estrella, 1955, dir. Robert Aldrich.)
While the City Sleeps (Mientras duerme Nueva York, 1956, dir. Fritz Lang)
Junior Bonner (Hijo del torbellino, 1972. dir. Sam Peckinpah)
Como directora
Not Wanted (no acreditada, 1949)
Outrage (Ultraje, 1950)
Never Fear (La tragedia del temor, 1951)
Hard, Fast and Beautiful (Madre contra hija, 1951)
The Hitch Hiker (La muerte en acecho, 1953)
The Bigamist (El bígamo, 1953)
Un homenaje - Martin Scorsese
NUNCA CONOCÍ A Ida Lupino, pero siempre soñé con ello.
Y ahora, por desgracia, ya no tendré ocasión de hacerlo. Era una mujer que poseía un talento extraordinario, como el de la puesta en escena. Se recuerda su trabajo de actriz exigente y deslumbrante, pero sus magníficos logros de cineasta han quedado un poco a la sombra, y es injusto. Fue una auténtica pionera, mucho más importante e interesante que Dorothy Arzner, la realizadora más importante que la precedió. Lupino realizó seis películas entre 1949 y 1953, que son notables fragmentos de música de cámara, y que traían temas muy osados de forma muy clara, casi documental.
Estas películas marcan un hito en la historia del cine norteamericano. (...)
En la obra de Lupino lo que está en juego siempre es la fragilidad psicológica de la víctima. Sus películas estudian las almas heridas de una manera muy meticulosa, y describen el lento y doloroso proceso por el que las mujeres intentan combatir su desesperación para dar de nuevo un sentido a su vida. Las heroínas de Lupino tienen siempre una gran dignidad, al igual que sus películas. Es una obra marcada por un espíritu de resistencia, con un extraordinario sentido de la empatía por los seres frágiles o los corazones rotos. Esto es también lo que la hace esencial. (Publicado en el número 500 de Cahiers du cinema)
Fuente: El país Cultural Nº 753 - Páginas 6 y 7, 8 abril 2OO4

Cine-Pioneros: Mujeres, Ida lupino
Foto 1: Con Gary Cooper en Peter Ibbetson (Henry Hathaway, 1935)
Foto 2: Lupino y Young, esposos y productores
Foto 3: Ida Lupino, Elsa Lanchester, Louis Hayward, Edith Barren en Ladies in Retirement (Charles Vidor, 1941)
Foto 4: Con Robert Ryan en On Dangerous Ground (Nicholas Ray, 1951)