Página 08
            El Espejo, una historia de amor

Renato casi no vio a la señora que estaba en el coche parado al costado de la carretera, llovía fuerte y era de noche.

Pero se dio cuenta que ella necesitaba de ayuda.

Así, detuvo su coche y se acercó. El coche de la señora olía a tinta de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante.

El no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento.

Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: "estoy aquí para ayudarle señora, porqué no espera en el coche, está mas calentito, propósito mi nombre es Renato”.

Lo que pasaba era que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo.

Renato se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el coche.

Luego ya estaba cambiando la llanta, pero quedó un poco sucio y con una herida en una de las manos.

Cuando apretaba las tuercas de la rueda ella abrió la ventana y comenzó a conversar con él.

Le contó que no era del lugar, que solo estaba de paso por allí y que no sabía como agradecer por la preciosa ayuda.

Renato apenas sonrió mientras se levantaba.

Ella le preguntó cuanto le debía. Ya había imaginado todas las cosas terribles que podría haber pasado si Renato no hubiese pasado para socorrerla. Renato no pensaba en dinero, le gustaba ayudar a las personas, este era su modo de vivir y respondió:

"Si realmente quisiera pagarme, la próxima vez que encuentre a alguien que precise ayuda, déle a esa persona la ayuda que ella necesite y acuérdese de mí”.

Algunos kilómetros después, la señora se detuvo en un pequeño restaurante, y al notarle el cabello mojado le trajo una toalla y se la extendió con una dulce sonrisa.

La señora notó que la camarera estaba con casi ocho meses de embarazo, pero por ello no dejó que la tensión y los dolores le cambiaran su actitud.

La señora quedó curiosa en saber como alguien que teniendo tan poco, podía tratar tan bien a un extraño. Entonces se acordó de Renato.

Después que terminó su comida y mientras la camarera buscaba cambio, la señora se retiró.

Cuando la camarera volvió buscó a la señora, al no encontrarla comenzó a retirar los platos y se encontró con un sobre con algo escrito y con algunos billetes de 100 dólares.

Le cayeron las lágrimas cuando leyó lo que la señora había escrito:

"Tú no me debes nada, yo tengo bastante. Alguien me ayudó hoy y de la misma forma te estoy ayudando a ti."

Aquella noche, cuando fue a su casa, cansada, se acostó en a cama, su marido ya estaba durmiendo y ella quedó pensando en el dinero y en lo que la señora dejó escrito, ¿cómo pudo esa señora saber cuanto ella y su marido precisaban de aquel dinero? con el bebé que estaba por nacer el próximo mes, todo estaba difícil.

Quedó pensando en la bendición que había recibido y dibujó una gran sonrisa, agradeció a Dios y se volvió hacia su preocupado marido que dormía a su lado, le dio un beso suave y susurró:

"Todo estará bien: Te amo Renato”

La vida es así, un espejo, todo lo que das vuelve.
Propiedad:Patrizia D'Ambrosio