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La palabra se puede traducir como: comprensión, catarsis, purificación, creatividad, momento del descubrimiento (un clic), despertar, iluminación profunda o última.
Según D. T. Suzuki, el Satori es la Razón de Ser del Zen, sin la cual el Zen es "No Zen". Hay otros maestros que establecen que la razón de ser del zen es el za-zen, la práctica. Que ya todos tenemos el Satori y que nunca hay que practicar con una meta, pensando en obtener el Satori.
"Cada cual tiene ya el Satori pero nadie practica el Za-Zen". Sekito
Por la práctica de zazen podemos realizar Buda, volvernos Buda, sin pasar nuestra vida girando en círculo, subiendo y bajando del éxtasis al infierno. El fundamento del zen es la práctica de zazen. Zazen es la esencia del Zen.
¿Qué es el zen? No podemos atraparlo con las palabras, ni explicarlo a los demás, pero podemos conocerlo por la práctica.
Cuando Dios no puede ser reconocido, aparece. Donde no puede ser visto, existe.
El Maestro Keisan, fundador del templo Soji-ji, escribió: “si entramos en Musho, el Satori absoluto, no será gracias a un poder mental o psicológico, sino por zazen”.
Zazen es el acto de agarrar directamente el Satori, de abrir el espíritu hasta su raíz, de forma inmediata.
El Satori no se obtiene “después” de la practica de zazen, el Satori se encuentra aquí y ahora, en zazen.
Antes de obtener el Satori, el Satori es una ilusión. Después de obtenerlo, no hay necesidad del Satori. El hombre que tiene el Satori no tiene mas necesidad del Satori, el hombre que no tiene el Satori quiere obtener el Satori. El Satori se escapa de aquellos que quieren obtenerlo. El Satori viene inconsciente, natural, automáticamente. Viene del cosmos, de Buda o de Dios: un regalo que el hombre no puede hacerse él mismo. El Soto Zen no tiene como objetivo la obtención del Satori. Shikantaza significa solamente “sentarse”.
Zazen, él mismo, es Satori: no hay ni hombre ni Buda en el mundo del Satori. No hay dualidad ni relatividad entre el hombre y el Buda, sino unidad completa.
El hombre sabio, el hombre verdadero forma parte del ego cósmico. Por eso, es inútil buscarlos o correr detrás de su sabiduría. Son como relámpagos en el cielo; no se les puede atrapar, tales como un sueño o una ilusión.
La mayoría de la gente quiere encontrar la verdad, tener el Satori, comprender el Zen. Es inútil poseer la verdad, es egoísmo; y por otra parte, la verdad existe en todos los sitios aquí y ahora. Es inútil cogerla y meterla en el bolsillo, o en el fondo de la mano; abriendo la mano, la obtendréis. En todos los sitios, aquí y ahora, podéis encontrarla, esta en todos los sitios como el Satori o los koans. Cuando estáis comiendo, está en vuestra comida. Cuando bebéis un café, está en vuestro café, sobre vuestra mesa. La verdad está en las montañas, en los ríos, en el cielo, en los campos, en las calles, en el metro... Por todos sitios.
Si durante zazen pasáis vuestro tiempo continuamente concentrados en los koans, vuestro cuerpo y vuestro cerebro se agotarán, y vuestro espíritu se encontrará en condiciones especiales, anormales. Así no es el verdadero Satori. De la misma manera que cuando tenéis visiones del Buda, que cuando le oís, le sentís o veis colores. Estas condiciones psicológicas particulares no son verdadero Satori.
Satori es paz, calma vuelta a encontrar como en zazen. Ku es Satori. Nada, no mas dualismo, no mas ilusiones... Nuestro espíritu profundo conoce entonces una gran calma que no le abandona: existe sin ansiedad, ni miedo, en verdadera simplicidad.
Yo os digo siempre que por zazen, haciendo zazen, sois Buda. Algunos budistas toman esto al pie de la letra y dicen que no se puede ser Buda. Bien entendido, no se trata de llegar a ser el Buda histórico, Sakyamuni, sino el espíritu del Buda. ¿Quién es Buda? El espíritu que tiene el Satori.
¿Qué es el Satori? Abandonar el ego armonizándose con el sistema cósmico universal por la practica de zazen.
“Estudiar la Vía del Buda, es estudiarse a si mismo.
Estudiarse a si mismo, es abandonar el ego...”
...
En el deporte la palabra Satori describe un estado de armonía entre el cuerpo, la mente y las emociones, en el que el atleta es capaz de rendir al máximo.
Cuando la mente, liberada de distracciones internas, no es más que pura atención en el instante presente.
Cuando las emociones, liberadas de toda tensión incómoda se manifiestan como una pura motivación.
Cuando el cuerpo, completamente relajado y lleno de energía es sensible y está abierto a la vida.
Cuando los 3 centros están simultáneamente en este estado, el atleta da lo mejor de sí. En ese momento las emociones se encuentran aisladas del cuerpo, que está atento y dinámico, un estado que todos los atletas experimentan en algún momento.
La verdadera sabiduría pasa por la verdadera meditación.
Volvemos a la condición normal.
Aparece la verdadera intuición.
Dijo Buda: "Mis queridos discípulos, si tenemos sabiduría no tenemos apegos. Utilizando la reflexión no cometemos errores. Sin reflexión los seres humanos se equivocan. Si llegan a la verdadera sabiduría por mi Dharma, por mi enseñanza, alcanzaran el verdadero Satori".
La verdadera sabiduría es como un barco resistente,
como una nave sólida, una gran nave que atraviesa el océano,
el mar de todos los sufrimientos, el mar de la muerte.
Es la iluminación, grande y justa, brillante,
resplandeciente en la oscuridad negra de la ignorancia.
El remedio correcto para todos los enfermos.
El hacha que corta el árbol de las ilusiones.
Después de su Iluminación, Buda señaló las Cuatro Nobles Verdades:
1. La Verdad del Sufrimiento. La existencia es sufrimiento.
2. La Verdad de la Causa del Sufrimiento. El deseo, el apego y la ignorancia son las causas del sufrimiento.
3. La Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Los seres humanos podemos experimentar un estado de conciencia exento de sufrimiento.
4. La Verdad del Camino hacia la Cesación del Sufrimiento. A este camino se le llama Noble Sendero Óctuple, porque esta formado por ocho aspectos:
· Visión correcta.
· Pensamiento correcto.
· Palabra correcta.
· Acción correcta.
· Medio de existencia correcto.
· Esfuerzo correcto.
· Atención correcta.
· Meditación correcta.
Acrecienta por tu propio esfuerzo la sabiduría de las acciones: escuchar, pensar, practicar.
Los Satori según “El Zen de Dogen” escrito por T. Deshimaru
Los 8 Satori
1er. Satori
Pocos deseos: No sean ambiciosos, no tengan muchos deseos. Buda dijo: "Mis queridos discípulos, deben comprender que los ambiciosos, aquellos que buscan honores y provecho deberán sufrir. Por el contrario, aquellos que limitan sus deseos, que no necesitan perseguir nada, que no buscan otros objetos y que desean poco, no sufrirán demasiado".
Debemos entonces practicar esto y como consecuencia, exactamente, en el futuro aparecerán grandes meritos.
Se trata del deseo mas elevado. Quienes no alimentan deseos excesivos no necesitan lisonjas ni coqueterías. No tratan de captar el espíritu de la gente adulando o seduciendo. Es inútil.
Quienes así practican, por tener pocos deseos, viven siempre con un espíritu tranquilo y sin temores. Están satisfechos con todo y aunque pierdan su trabajo, "mala suerte". En poco tiempo, el trabajo volverá. La civilización moderna sigue el camino exactamente contrario. No conduce al Satori. Excita los deseos sin cesar, provoca huelgas, rompe las puertas, los muros... Tal es la crisis de la vida humana.
2do. Satori
Comprender lo suficiente: Cuando recibimos algo y lo aceptamos, es suficiente. No se engendra entonces deseo alguno.
Algunos piensan siempre: más, más. Jamás les alcanza.
Es seguro que Buda pensó que la civilización futura seria lo opuesto a la disminución de los deseos y que este hecho acarrearía importantes crisis.
Así, dijo Buda: "Mis queridos discípulos, si quieren evitar innumerables sufrimientos, deben observar el Dharma de comprender lo suficiente. Si comprenden esto, pueden ser verdaderamente ricos, tranquilos y libres. Pacificados. Aquel que lo comprende -que ha alcanzado este Satori- aunque duerma en el suelo se sentirá calmo, libre y feliz. Aquel que no comprende -que no ha alcanzado este Satori- aunque duerma en un gran palacio jamás estará satisfecho. Aunque sea rico, se sentirá siempre pobre".
Es el orden cósmico.
3er. Satori
La alegría tranquila, apartarse de la multitud.
La alegría tranquila, sin ruido.
Esto significa: no estar en los lugares superpoblados, en las calles atestadas, en las multitudes, en las ciudades. Vivir en un sitio tranquilo, apacible.
Pero esto no significa que se deba vivir solo. Es inútil.
Dijo Buda: "Mis queridos discípulos, si desean, si esperan alcanzar la verdadera tranquilidad, la verdadera paz, el verdadero Nirvana, el Satori, tienen que vivir separados de la multitud, de la calle. Aquellos que viven en un sitio tranquilo son respetados por todos los dioses del cielo".
Esto no significa vivir en una ermita. Se trata mas bien de un problema del espíritu. Hay quienes se retiran solos en la montaña profunda pero sueñan sin cesar con volver a Paris: en esta actitud no hay autenticidad ni verdad. Aunque vivamos en Paris, por ejemplo, en la calle Pernety, si el espíritu esta tranquilo, es la verdadera paz. Inútil cambiar de sitio. Pero en general es difícil alcanzar esta serenidad. Y sin embargo, esta condición de espíritu es el Satori. Este Satori es un problema de espíritu interior.
"Entonces, monjes, con este espíritu se extingue la fuente del sufrimiento".
4to. Satori
El esfuerzo
Mis queridos discípulos, hagan esfuerzos constantemente, dijo el Buda. Como el agua, que corriendo sin cesar por el mismo sitio cava un agujero en la piedra, continuar es necesario".
El hábito es necesario. Repetir cada día es importante. Hacer meditación todos los días. No es necesario sentarse en zazen de la mañana a la noche, solamente una hora es suficiente. Así es posible progresar y llegar. ¿A donde?...
A menudo, el espíritu y el cuerpo son perezosos y la gente abandona rápidamente.
En otros tiempos, para hacer fuego se frotaban dos trozos de madera o de silex. Si la operación se detenía, la chispa, la llama, no podía aparecer.
Con el hábito, el esfuerzo permanente es posible. El cuerpo de aquellos que practican zazen desde hace mucho tiempo reclama la postura. Ya no actúan con la voluntad. El cuerpo quiere hacer zazen. Si el cuerpo dicta automáticamente lo que hay que hacer somos felices.
Algunos se concentran en un esfuerzo durante un mes o una semana y después están cansados. O se concentran profundamente durante toda una noche y a la mañana siguiente duermen. Esto no es autentico.
"Hoy practico yoga, mañana gimnasia"... No hacen sólo meditación, mezclan, no siguen únicamente una vía recta.
Debemos continuar practicando meditación sin desviarnos. Sin volver hacia atrás, sin mirar hacia los costados. Vamos derecho.
…
Complemento al Cuarto Satori: Vivir sin esfuerzo... según escritos de Jiddu Krishnamurti
¿Alguna vez se han preguntado por qué, a medida que la gente envejece, parece perder toda la alegría de vivir? Al presente casi todos ustedes, los jóvenes, son bastante felices; tienen sus pequeños problemas, están los exámenes que los inquietan, pero a pesar de estas preocupaciones hay en la vida de ustedes cierta alegría, ¿no es así? Existe una espontánea, fácil aceptación de la vida, un mirar las cosas jovial y dichosamente. ¿Y por qué, a medida que envejecemos, parecemos perder esa jubilosa insinuación de algo que está más allá, algo de mayor significación? ¿Por qué tantos de nosotros, cuando llegamos a la llamada madurez, nos volvemos torpes, insensibles a la alegría, a la belleza, a los cielos abiertos y a la tierra maravillosa?
¿Saben?, cuando uno se formula esta pregunta, son muchas las explicaciones que acuden a la mente. Una explicación es que estamos muy ocupados con nosotros mismos. Luchamos para llegar a ser “alguien”, para alcanzar y mantener cierta posición; tenemos hijos y otras responsabilidades, y tenemos que ganarnos la subsistencia. Todas estas cosas externas pronto nos abruman y, en consecuencia, perdemos la alegría de vivir. Miren los rostros más viejos que los rodean, vean qué tristes son casi todos, qué llenos de ansiedad y más bien enfermos se los ve, qué retraídos, solitarios y a veces neuróticos, sin una sola sonrisa... ¿No se preguntan por qué? Y aun cuando sí se lo preguntan, casi todos parecen satisfacerse con meras explicaciones.
Ayer en la tarde vi una embarcación que navegaba río arriba a toda vela, llevada por el viento del Oeste. Era un bote grande, cargado con leña para la ciudad. El sol se estaba poniendo, y este bote recortado contra el cielo era asombrosamente bello. El botero sólo lo guiaba, no había ningún esfuerzo porque el viento hacía todo el trabajo. De igual manera, si cada uno de nosotros pudiera comprender el problema del esfuerzo y el conflicto, entonces creo que podríamos vivir sin esforzarnos, dichosamente, con una sonrisa en el rostro.
Pienso que es el esfuerzo lo que nos destruye, esta lucha en que gastamos casi todos los instantes de nuestra vida. Si observan a las personas mayores que los rodean, verán que para la mayoría de ellas la vida es una serie de batallas consigo mismas, con sus esposas o sus maridos, con sus vecinos, con la sociedad; y esta lucha incesante disipa la energía. El hombre que conoce la alegría, que es realmente feliz, no está preso en el esfuerzo. Vivir sin esfuerzo no significa que uno tenga que vegetar, que tenga que ser torpe, necio; por el contrario, sólo el hombre sabio, extraordinariamente inteligente, está en verdad libre del esfuerzo, de la lucha.
Pero ya ven, cuando oímos hablar de vivir sin esfuerzo, deseamos ser así, queremos alcanzar un estado en el cual no tendremos lucha ni conflicto; de modo que hacemos de eso nuestra meta, nuestro ideal y nos esforzamos por lograrlo; y tan pronto hacemos esto, hemos perdido la alegría de vivir. Estamos nuevamente atrapados en el esfuerzo, en la lucha. El objeto de la lucha varía, pero toda lucha es esencialmente lo mismo. Uno puede luchar para producir reformas sociales, o para encontrar a Dios, o para crear una relación mejor entre uno mismo y su esposa o marido, o con su vecino; uno puede sentarse a la orilla del Ganges, adorar a los pies de algún gurú, etcétera. Todo esto es esfuerzo, lucha. Lo importante, pues, no es el objeto de la lucha, sino comprender la lucha misma.
Ahora bien, ¿es posible que la mente no sólo advierta de manera casual que por el momento no está luchando, sino que esté por completo libre de la lucha durante todo el tiempo, de modo que descubra un estado de felicidad en que no existe el sentido de lo superior y lo inferior?
Nuestra dificultad estriba en que la mente se siente inferior, y por eso lucha para ser o llegar a ser algo, o para tender un puente sobre sus múltiples deseos contradictorios. Pero no nos entreguemos a explicaciones de por qué la mente está llena de luchas. Todo hombre que piensa sabe por qué existe la lucha tanto interna como externamente. Nuestra envidia, nuestra codicia, nuestra ambición, nuestro afán competitivo que conduce a una eficiencia despiadada, éstos son, obviamente, los factores que originan nuestra lucha, ya sea en este mundo o en el mundo del futuro. Por lo tanto, no tenemos que estudiar libros de psicología para saber por qué luchamos; y lo esencial, sin duda, es descubrir si la mente puede estar por completo libre de la lucha.
Después de todo, el conflicto es entre lo que somos y lo que deberíamos ser o quisiéramos ser. Pues bien, sin dar explicaciones, ¿puede uno comprender todo este proceso de lucha para que llegue a su fin? Como ese bote que se estaba moviendo con el viento, ¿puede la mente dejar de luchar? Por cierto que ésta es la pregunta, y no cómo alcanzar un estado en que no haya lucha. El esfuerzo mismo de alcanzar tal estado, es un proceso de lucha y, por lo tanto, ese estado nunca se alcanza. Pero si observamos de instante en instante cómo la mente queda atrapada en una lucha perpetua. Si sólo observamos el hecho sin tratar de alterarlo, sin tratar de forzar en la mente cierto estado al que llamamos “paz”- entonces descubriremos que, con total espontaneidad, la mente cesa de luchar; y en ese estado puede aprender enormemente. Entonces el aprender no es meramente el proceso de reunir información, sino el descubrimiento de las extraordinarias riquezas que se encuentran más allá del alcance de la mente; y para la mente que hace este descubrimiento hay felicidad.
Nada de pensamiento, nada de reflexión, nada de análisis, nada de cultivarse, nada de intención: deja que se resuelva solo. (Budismo tibetano).
5to. Satori
Sin ilusiones
No conduzcan ni dirijan su vida por las innumerables ilusiones. Así su karma podrá disminuir.
Conservar un pensamiento justo.
Proteger la verdad auténtica del dharma.
Lo contrario es ilusión. Actualmente, mucha gente vive en la ilusión o siguen meditaciones erróneas que se vuelven causa de problemas y de enfermedades. Así sucede con muchas religiones modernas.
El Satori significa volver a la condición normal. Esto no tiene nada que ver con la obtención de un estado extraordinario.
Durante zazen, algunos están somnolientos o duermen. A veces piensan en comida. El espíritu no debe estar distraído ni hundirse en los pensamientos.
Buda dijo: "Mis queridos discípulos, si quieren buscar el verdadero maestro, el verdadero amigo espiritual, no se ilusionen. Vayan directamente a la Vía. No duden. Deben controlar siempre el espíritu, mantenerlo siempre justo, al igual que la conciencia. Si se equivocan, muchos meritos se escapan. Si su poder de conciencia es fuerte, las ilusiones no podrán penetrar en ustedes: sexo, comer demasiado, obtener honores, tener deseos, volverse loco...".
No es necesario tener miedo. Durante zazen la conciencia es justa. Si se ingieren drogas ya no lo es. La no ilusión es el gran Satori, la conciencia justa, el quinto Satori del gran hombre.
6to. Satori
Samadhi de la práctica de zazen
Zen, zen de zazen. Samadhi, estabilidad, inmovilidad. Permanecer en el Dharma. Nunca distraídos.
Dijo Buda: "Mis queridos discípulos, si controlan su espíritu a través de zazen y del samadhi, pueden comprender el orden cósmico, el orden natural, el intercambio con el mundo, la interdependencia con el movimiento del mundo".
Durante una meditación, uno puede controlar su espíritu, acercarse a él. Entrar en contacto con el verdadero espíritu. "Cuando controlamos nuestro espíritu, este permanece inmóvil. Tal es la condición del samadhi". Para aquellos que no practican zazen es difícil comprender la verdadera naturaleza del Buda. Cuando después de una meditación vuelven a la sociedad, seguro que la encuentran un poco loca. La civilización moderna se equivoca. Por ejemplo, por las calles circulan autos de la mañana a la noche, a menudo con una sola persona, el chofer... También las motos van a toda velocidad. ¿A donde se dirigen? Antes de llegar a Wardrecques vimos un accidente entre dos motos en la ruta. Los cascos se habían roto, había jóvenes muertos... No sirve de nada ir tan rápido.
Después de una meditación nos volvemos calmos, así podemos ver el verdadero aspecto del mundo. Miren a África, China, Irán, Irak... En el mundo entero hay muchos problemas y combates entupidos. Surgen muchas crisis. La mas peligrosa es la que se sitúa dentro del espíritu de los seres humanos. Si el hombre no se queda tranquilo, todo será cada vez mas difícil. Si reencontramos la condición normal, ya no son necesarios los combates ni las competiciones; el mundo permanece apacible. Se los ruego, esfuércense siempre en practicar meditación. Así obtendrán la estabilidad, la condición del samadhi.
Dijo Buda: "El agua de la sabiduría debe ser protegida por los diques del samadhi".
Sin zazen, la dirección es errónea. Uno se dispersa, se equivoca. Incluso la gente muy inteligente habla, combate, discute, pierde el tiempo y se equivoca de dirección. Pelearse no es demasiado inteligente. Siempre podemos convencer al otro por otros medios. Si soltamos presa, ganamos.
La sabiduría a través de zazen es muy profunda. La verdadera meditación es volver a la condición normal. No se trata de levitar ni de ir al cielo. Todo eso no es mas que circo. La verdadera meditación no tiene nada que ver con poderes mágicos.
El zazen nos da poder, estabilidad, fuerza. Cada vez que hacemos meditación este poder aumenta. En la época actual la mayoría de la gente perdió esta fuerza. No se trata de un poder mágico sino de la verdadera energía, de la energía justa.
7mo. Satori
La sabiduría producida por zazen
Chie: la sabiduría producida por zazen.
Chi es el conocimiento intelectual, la sabiduría cerebral que proviene del cerebro frontal.
E es la sabiduría del tálamo, la sabiduría profunda, no solo intelectual sino también pensamiento por el cuerpo, por el hara.
Jo: samadhi. La energía del hara.
La inteligencia de la sabiduría cerebral sin jo es incompleta; jo sin la sabiduría de la inteligencia también es incompleto. Pero a parir de jo, hasta la gente mas simple puede crear sabiduría.
La inteligencia sin jo no es mas que distracción, solo se refiere al mundo exterior. La sabiduría se escapa. Este es un punto muy importante, especialmente para los europeos, para los intelectuales. El intelectualismo se asemeja a aguas sin contención, a olas de saber enciclopédico.
La mayoría de la gente en la civilización moderna vive en un medio erróneo, no están en la condición normal. Se equivocan de dirección. Durante una sesshin, si se concentran, pueden reencontrar la condición normal.
Las enfermedades aparecen siempre a partir de las deformaciones del cuerpo y del espíritu. A través de la postura de zazen podemos darnos cuenta de nuestros puntos débiles. Zazen significa mirarse, comprender el ego, el mal karma, los malos hábitos del cuerpo y del espíritu.
¿Cuando acostarse? ¿Cuando comer? ¿Cuando lavarse? ¿Cuando ir al baño? La hora, el tiempo, son importantes. Si uno se equivoca en los horarios, aparecen las deformaciones. Los animales, los pájaros, siguen exactamente el orden cósmico. No tienen reloj y sin embargo se despiertan cada mañana. Algunas personas ponen el despertador pero no se levantan, se quedan durmiendo durante el zazen. Hay que concentrarse y ser exacto en cada uno de los gestos de la vida cotidiana.
8vo. Satori
Fukeron: La no discusión
Las discusiones vanas son inútiles.
¿Que es fukeron? Comprender y aceptar la enseñanza de Buda, separarse de sus propias categorías, de su conciencia personal. Comprender verdaderamente el cosmos. Dijo Buda: "Mis queridos discípulos, si discuten demasiado con los demás, su espíritu se volverá complicado, sufrirán múltiples perturbaciones".
A algunos les gusta discutir. Quieren mostrar sus conocimientos y competir. No vale la pena. Es el reflejo de un estado de espíritu un tanto loco. Además, el cerebro se cansa. Conversar sobre asuntos importantes, de acuerdo. Pero a menudo las discusiones son vanas y sin importancia.
Continua Buda: "Aunque sean monjes, aunque hayan recibido la ordenación, si discuten, no tienen el satori. Entonces, rápidamente, abandonen los disturbios y las discusiones; logren el placer de la tranquilidad".
Es fukeron, el satori de la no discusión.
Tales son los 8 satori del gran hombre.
Todos estos satori son independientes.
Entonces, existen 8 x 8 = 64 satori. Si se los estudia profundamente se vuelven una enseñanza infinita. Estos ocho satori son los puntos más importantes de mi enseñanza, las llaves esenciales de la enseñanza mahayana. Este texto fue escrito a medianoche, en la última noche, la noche de la muerte de Buda Shakyamuni. Después entro en el Nirvana.
"Mis queridos discípulos, deben comprender que nuestra vía y nuestro mundo no son mas que musho, impermanencia. Tal es el verdadero aspecto de la vida y del mundo. No sufran a causa de ello, no se pongan tristes. Hagan esfuerzos, practiquen zazen, obtengan el verdadero satori que incluye a los ocho satori mencionados anteriormente.
Dogen continua: "Concéntrense siempre en la búsqueda de la Vía mas allá de la sociedad del mundo vulgar. En todo el mundo, las existencias son móviles e inmóviles. Todo no es otra cosa que el aspecto de lo que debe ser destruido y no esta en paz. No hay que discutir. No hablen. Permanezcan silenciosos. El tiempo pasa como una flecha".
Fuentes:
Bibliográficas, “El Zen de Dogen” de Taisen Deshimaru y escritos de Jiddu Krishnamurti
En Internet, sobre el Satori en el deporte: Wikipedia, la enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Satori
Más Información sobre zen: www.geocities.com/narendrayoga
Centros Zen en Montevideo, Uruguay:
· Budismo Zen - Rambla Concepción del Uruguay y Espuelitas,
http://www.zen-deshimaru.comar/uruguay
· zenmontevideo@adinet.com.uy - Tel: 614 03 68
· zen azu Jackson 1314 - Tel 400 79 84 o 506 32 03

Satori y Budismo Zen He armado este articulo mayormente con resúmenes del libro “El Zen de Dogen de Taisen Deshimaru”, y correcciones realizadas por la Prof. Lía Becerro de Bengoa.
Los textos Zen nos dejan como el ciego que cree saber lo que es un cerezo, después de haber tenido el tronco entre sus brazos y sentido la dureza de la corteza.
Satori: Es un término japonés que designa la iluminación en el Budismo Zen.