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                            Fábula:

                     El ladrón y el Perro de Esopo

Una noche oscura, un ladrón se acercó a una casa con la intención de robar.

Para que el Perro que la guardaba no le atacase, le tiró a través de la reja un suculento trozo de carne.

El Perro atrapó de un salto la comida, la dejó en el suelo y, mirando fijamente al ladrón, le advirtió:

- Cuando te vi pensé que tenías malas intenciones; ahora que me has sobornado no me cabe duda de que vienes a robar.

Y dicho esto, se puso a ladrar fuerte para despertar a los amos.

Nunca confíes en quien intenta comprarte.