Página 06
NO PODEMOS ESCAPAR DEL ORDEN DEL UNIVERSO
                                                                                                  Por el Dr. Martín Macedo
Del universo se dicen muchas cosas.

Antes de la gran explosión (big bang) toda la materia existente estaba comprimida de tal modo que sus dimensiones ocupaban un espacio ínfimo, menor a un milímetro.

Luego aconteció el big bang y toda la materia explotó en todas direcciones hasta formar el universo actual.

Aunque esta explicación del origen del universo todavía no está confirmada científicamente, la mayoría de los físicos concuerdan con la misma.

Todas las partículas materiales del universo están vinculadas por haber pertenecido a la “semilla” original y por tanto la totalidad de la materia está interconectada por una especie de red invisible.

Esta interconexión es tan grande y poderosa que cada movimiento en esta gigantesca red afecta a la totalidad del universo.

Como las partículas materiales están en permanente movimiento ondulatorio todo el universo está vibrando.

De esa forma, nuestras palabras, emociones y pensamientos al ser diferentes formas de vibración afectan a la totalidad del universo.

La materia que forma nuestros cuerpos forma parte de la “semilla” original. Somos materia del universo, no estamos separados ni podremos estarlo jamás porque somos extensiones de una matriz común. Todo lo que hacemos afecta a la totalidad y todo lo que ocurre en esa totalidad nos afecta a nosotros. Estamos ligados por una conexión invisible a toda forma de vida conocida o desconocida.

Personalmente creo que el universo está vivo y tiene una intencionalidad. El universo piensa, observa y es observado. El pensamiento del hombre forma parte de esa red de pensamiento porque el pensamiento es una forma de energía sutil.

Todo cambia. La totalidad se está moviendo incesantemente y sigue un orden, un patrón. Los antiguos sabios del extremo oriente denominaron a las dos formas básicas de este movimiento yin y yang, o fuerza centrífuga y fuerza centrípeta. Todas las formaciones materiales o energéticas sean cuales fueren están sujetas a este principio. Yin y yang rigen en el interior de un átomo tanto como en el movimiento de rotación de las galaxias. Sin este orden el universo entraría en un gran caos y se autodestruiría.

Nuestro cuerpo físico está sujeto a este principio, cada átomo, cada molécula, cada proteína, cada célula y cada órgano. No podemos escapar del yin y del yang. Podemos ignorarlo, negarlo, afirmar que es una forma muy antigua de interpretar el mundo, pero seguirán estando allí eternamente, nos guste o no.

Cuando intentamos practicar la macrobiótica lo que estamos haciendo es tratando de reflejar el orden del macrocosmos, en nuestro microcosmos orgánico.

Practicar la macrobiótica o como queramos denominar a esta práctica personal, es simplemente rendirse ante esta majestuosa realidad. La realidad es cambio ordenado, cíclico, eterno e implacable.

Sin embargo muchos se esfuerzan por vivir en la ignorancia de este orden, de esta realidad, de este principio grandioso que rige toda posibilidad dentro del universo vivo. Entre los que ignoran voluntariamente este principio primario figuran destacados intelectuales de la así llamada “ciencia”. La ciencia no puede escapar del orden del universo. Ni un solo protón puede hacerlo. Tampoco puede un científico por más méritos académicos y premios que haya alcanzado.

Si escapo del yang, sólo podré encontrarme con el yin. Si evito el yin el único lugar de refugio será el yang.

Por tanto quien escapa del orden cae inevitablemente en el desorden. Si rechazo el sur sólo podré ir hacia el norte y si me desagrada el verano debo enfrentar el invierno.

Realmente es insensato pretender ignorar el principio de los cambios, el orden de todas las posibilidades. Cada una de nuestras células está inmersa en un universo que pulsa de acuerdo a la armonía de los contrarios.
Aún así la mayor parte de la humanidad pretende vivir al margen de esta realidad por decisión propia o por ignorancia.

Nuestra actitud ante la vida debería ser de intentar vivir en armonía con esta ley primaria. De otra forma lo que estamos haciendo concientemente o no, es luchar contra el orden del universo, o dicho en términos religiosos, luchando contra el creador. Todo fue creado así, cambiando eternamente de acuerdo a pautas ordenadas y exactas que por practicidad denominamos yin y yang.

Podemos cambiar las palabras, pero la realidad no podrá cambiar. Las palabras intentan reflejar hechos reales. Cada idioma emplea expresiones diferentes para denominar la misma cosa. Y nuestra propuesta es realinearnos con el orden. Por tradición denominamos a esta práctica macrobiótica. Algunos pacientes encuentran magníficas excusas para abandonarla. Ellos creen que hay numerosos caminos hacia la salud y que la macrobiótica es uno más. No comprenden que más allá de la denominación sólo hay dos opciones: o vamos con el orden o vamos contra el orden. Y los resultados hablan por sí mismos. Para fluir con el principio de los cambios no es necesario seguir una determinada dieta. No es un tema de alimentos, sino de comprender que la alimentación es una de las herramientas más directas para crear armonía con el orden, pues nos “comemos” el yin y el yang. Quien abandona la práctica, no está siendo inconsecuente con un grupo o filosofía sino que está eligiendo voluntariamente luchar contra el universo. Y así es muy difícil crear salud y felicidad. Cuando vamos contra la marea gigantesca de los cambios sentimos mucha dificultad y sufrimos. Y así debe ser, pues de otra forma nunca lograríamos comprender, que vivir en armonía con el orden es infinitamente más fácil que luchar contra éste. Aún así hay algunos que se quejan de que la vía macrobiótica es difícil. Que experimenten y verán que el otro camino es el verdaderamente difícil. Uno no debe creer en las palabras de los filósofos, sino experimentar para acto seguido convertirse en filósofo. Parecería que la sabiduría despierta cuando estamos en el fondo de las dificultades. Entonces las precisamos para volvernos muy sabios.
Martín Macedo
Enero, 2008
GRUPO DE ESTUDIO MACROBIÓTICO
Dr. Martín Macedo
Parroquia “Las esclavas” Benito Lamas 2907 esq. Ellauri
Consultar Programa
www.doctormacedo.com