Dolor y Desesperanza, diálogo perteneciente a la escena tercera del primer acto de “Los derechos de la salud” de Florencio Sánchez
LUISA.- Calla. No te fatigues en persuadirme, en ilusionarme. Me hace más daño la caritativa ficción de ustedes, que el mismo mal que me roba la vida.
ALBERTINA.- Estás diciendo cosas absurdas, mujer.
LUISA.- (Irónica.) Sí, absurdas. Desde hace un año mis sentidos y mis facultades están en bancarrota. Me he idiotizado. He perdido la ponderación de las cosas y de los hechos. Nada. Ni veo, ni oigo, ni palpo, ni presiento, ni discierno. Me ataca una enfermedad que me tiene no sé cuantos días a las puertas de la muerte, salvo de sus garras providencialmente y entro a convalecer. Comienzo a experimentar la alegría del retoñar de mis fuerzas y vuelven a mi espíritu las golondrinas de la esperanza. Unas horas más, un día, quizás un mes...
Me aguardan todos los dones de la plenitud de la vida. Pero pasa la hora, el día, el mes. La meta se ha alejado. ¡Sin embargo, nada es la nueva distancia para la certidumbre del completo revivir! Vamos de nuevo hacia ella, pero de nuevo se distancia... Y muchas veces más la buscamos en vano. ¡Oh! entonces las golondrinas empiezan a emigrar, sin que baste a retenerlas el cálido optimismo de los míos. Las he visto irse, Albertina, una por una en las alternativas de esta convalecencia que no acaba nunca, que acabará conmigo.
ALBERTINA.- ¡Oh, imaginación!
LUISA.- ¡No, no es la imaginación!... Es la realidad cruel de mi dolencia sin lenitivos. Y si ella no bastara a convencerme de que estoy irremisiblemente condenada, ahí están ustedes ahuyentando las últimas golondrinas; mi marido, mi hermana, la vieja criada, los amigos y hasta los extraños…
Fuente: Selección de los Profesores A. Berro García y Ángel Maria Luna en el Libro de Texto “Espigas” - Lecturas seleccionadas - Tercera edición - Tomo II
Libreros-editores: A. Monteverde y Cía - “Palacio del Libro” - Año 1959
Página 05
Pintura: "Dos mujeres en la ventana" de Rufino Tamallo mexicano 1899 /1991