ALIMENTACIÓN MENTAL

Se dice que somos lo que comemos.

También se afirma que somos lo que pensamos. Incluso alguien ha dicho que somos lo que leemos.

Y todos tienen razón. Son verdades que se complementan y no se contradicen para nada.

En macrobiótica ponemos mucha atención en la forma habitual de alimentarnos. Pero no debemos olvidar que nuestra conducta alimentaria es reflejo directo de cómo interpretamos la influencia del alimento en nuestra vida.

Nuestras convicciones condicionan nuestro comportamiento.

Convicción es creencia. Creencia es un pensamiento profundamente arraigado en nuestra mente. Si cambian nuestras creencias, cambiará nuestra conducta.
Si alguien cree sinceramente que si da limosna a los necesitados obtendrá la salvación de su alma, entonces procederá conforme a esa creencia.

El acto es consecuencia de la fe. Y fe es creencia.

Las creencias son patrimonio de la mente. A veces tenemos creencias absurdas que determinan acciones también absurdas. Estas creencias pueden arraigarse como consecuencia de escuchar una idea repetidas veces desde nuestra niñez. Como crecimos escuchando esa idea, finalmente terminamos por aceptarla y se transforma en creencia, en convicción, en fe.

Y la mayor parte de las personas prefiere aceptar esas creencias, que cuestionarlas y revisarlas. Es a veces incómodo y laborioso cuestionar viejas creencias. Es más cómodo dejarlas como están, ya que si nos tomamos la tarea de cuestionarlas eso podría causarnos conflictos. Y nadie quiere conflictos. Todos quieren paz, “no problem”.

Otra fuente generadora de convicciones y creencias surge de las experiencias personales.

En este caso lo que convence es el resultado práctico, la evidencia. Si una determinada vacuna hizo disminuir drásticamente el número de casos de viruela, la gente y el personal de salud, creerán en la vacuna y la defenderán como una salida segura para proteger su salud contra este mal.

Las mentes racionalistas están llenas de convicciones y creencias debido a que existen evidencias que justifican estas creencias. Pero a veces las “evidencias” son falseadas para hacer que la gente crea determinadas cosas.

Si determinadas autoridades insisten en que la vitamina C aumenta las defensas y previene contra la gripe y otras infecciones, millones de personas creerán esas afirmaciones porque los expertos se basan en evidencias científicas.

Y así la gente cree y compra vitaminas. Y existen millones de “creyentes”.

Y así las creencias condicionan nuestra vida y comportamiento.

Y las creencias necesitan ser alimentadas para sostenerse. Y todos necesitamos creer en algo o en alguien. No podemos vivir sin creencias. Nos sentiríamos como un barco a la deriva. Las necesitamos para dar un sentido a nuestra vida.

Y a la hora de practicar macrobiótica necesitamos ese alimento mental. Practicar sin encontrarle un sentido a la práctica sería practicar mecánicamente. Y así tarde o temprano la motivación se irá a extinguir por falta de alimento mental.

Este alimento surge de la comprensión. Como comprendemos que determinado orden en la forma de alimentarnos nos fortalece entonces queremos continuar y experimentar esa fuerza.

Como comprendemos que otros productos debilitan nuestra vitalidad y nos vuelven frágiles e inseguros procuramos evitar o controlar su consumo.

Y estas convicciones surgen de la experiencia personal y del estudio, así como del intercambio de experiencias con otras personas que están buscando las mismas cosas que nosotros.

La mente se alimenta con palabras. La palabra es nutrición mental. Ciertas palabras nos animan y otras nos atemorizan. Tal es el poder de la palabra.

Pensamos con imágenes y pensamos con palabras. Y para poder compartir lo que pensamos con otras personas necesitamos palabras.

Por lo tanto necesitamos alimentar la mente y nuestras convicciones con palabras poderosas, estimulantes.

Macrobiótica es toma de conciencia. Sabemos por experiencia y por lo que hemos estudiado que el alimento diario es una poderosa herramienta para crear una vida más grande y positiva. Comprendemos que esta fuerza vital no tiene límites y que podemos tenerla con nosotros cuando la necesitemos. Necesitamos esta poderosa energía para atravesar las dificultades de la vida y para alcanzar las cosas que más amamos.

Y cuanto más profunda es nuestra comprensión y  nuestra sabiduría, más grande  será nuestra convicción, nuestra fe.

Sin embargo  se trata de una fe con bases sólidas, cimentadas en la experiencia y en el sentido común. No se trata de una creencia que simplemente nace de la repetición de viejas ideas o de las “evidencias” que ofrecen brillantes mentes eruditas.

Se trata de nuestras evidencias, de genuinas evidencias.

Y esta comprensión, esta fe inquebrantable se desarrolla y se fortalece con palabras. Alimento mental.

Por ello nuestro alimento mental es más importante que el simple plato de nuestra refección.

Así como comemos diariamente para fortalecer nuestro cuerpo, debemos alimentar diariamente nuestra mente con palabras vitales para sostener nuestra práctica. De no hacerlo, tarde o temprano nuestra voluntad y determinación se derrumbarán.

Para ello debemos estudiar diariamente y fortalecer nuestra fe con palabras llave, palabras poderosas que abren nuestra mente y desarrollan nuestra sabiduría.

No todo lo que leemos nos hace fuertes. Hay lecturas que son deprimentes o que nos atemorizan. La palabra tiene un inmenso poder y debemos emplear este poder para ayudarnos a lograr nuestro gran sueño.

El alimento físico es una poderosa herramienta, pero el alimento mental es aún más importante. Así como somos cuidadosos en seleccionar la calidad y cantidad de nutrientes en nuestra dieta habitual, deberíamos seleccionar la calidad de palabras que sintamos que están alineadas con nuestras grandes aspiraciones. Si lo hacemos, tarde o temprano nos convertiremos en maestros y podremos brindar un valiosísimo servicio a la humanidad.

Y para alcanzar tal grado de destreza se requieren cuantiosos esfuerzos que están sobradamente justificados, teniendo en cuenta la grandeza de nuestra misión. Y nuestra fuerza vital seguirá viva en los corazones y las mentes de las generaciones futuras.
www.doctormacedo.com
GRUPO DE ESTUDIO MACROBIÓTICO
Dr. Martín Macedo
Parroquia “Las esclavas” Benito Lamas 2907 esq. Ellauri
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Martín Macedo
Abril, 2008
Página 05