
Matemáticos rusos creen que podría comenzar a hacer viajes en el tiempo
Fuente: www.saludyciencias.com.ar, Año: 2008
Los viajes en el tiempo podrían dejar de ser un tema
recurrente de la literatura de ciencia ficción para
convertirse en una realidad científica en solo unos
pocos (poquísimos) meses. En principio, sólo serían
posibles hacia el futuro.
Según los matemáticos rusos Irina Aref'eva e Igor
Volovich (del Instituto Matemático Steklov, de Rusia),
la apertura del Large Hadron Collider (Gran Colisionador de Hadrones o LHC) del prestigioso CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) el próximo mayo, podría desencadenar este hecho poco esperable para estas alturas de la investigación científica contemporánea.
Un hecho bastante más apresurado de que cualquiera podría haber calculado.
El CERN es el mayor laboratorio de física de partículas, y se alza al noroeste de Ginebra, en la frontera entre Francia y Suiza. La mayoría de las actividades del laboratorio están hoy día focalizadas en la construcción y puesta en marcha de un nuevo colisionador, justamente, el LHC.
El LHC es, en los hechos, el proyecto de cooperación científico más grande del mundo, al reunir a alrededor de 2.000 físicos representantes de 34 países y cientos de universidades y laboratorios de todo el planeta. Se espera que comience a trabajar en mayo de este año, después de haber sido pospuesta su entrada en funcionamiento debido a fallas detectadas hace casi un año atrás.
Es entonces cuando, de acuerdo con el ensayo publicado por los rusos, podría abrirse una puerta hacia el viaje en el tiempo.
"Las colisiones protón- protón dentro del LHC podrían dar lugar a la formación de máquinas del tiempo (regiones del espacio-tiempo con curvas cerrado similares al tiempo) que violan la causalidad", explican en su trabajo Aref'eva y Volovich.
El objetivo inicial del Centro es acelerar las partículas que forman los átomos hasta cerca de la velocidad de la luz para que impacten y recreen así las condiciones que existían en el instante en el que se produjo el Big Bang. De este modo, los científicos podrán estudiar mejor cómo fueron los primeros microsegundos del Universo.
Sin embargo, los matemáticos rusos calculan que la fuerza liberada podría ser de una magnitud tal como para llegar a afectar al tejido del Universo, generando ondulaciones espaciales y creando las circunstancias propicias para que se produjese un "agujero de gusano", de tal modo que nuestro tiempo estaría conectado con el futuro.
En física, un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-Rosen, es una característica topológica del espacio-tiempo hipotética (es decir, teórica), descrita por las ecuaciones de la relatividad general. Resumiendo casi hasta el infinito, se podría decir que un agujero de gusano es esencialmente un "atajo" a través del espacio y el tiempo.
El término fue introducido por el físico teórico estadounidense John Wheeler en 1957 y proviene de la siguiente analogía, usada para explicar el fenómeno: imagine que el universo es la cáscara de una manzana, y un gusano viaja sobre su superficie.
La distancia desde un lado de la manzana hasta el otro es igual a la mitad de la circunferencia de la manzana si el gusano permanece sobre la superficie de ésta. Pero si en vez de esto, cavara un agujero directamente a través de la manzana la distancia que tendría que recorrer sería considerablemente menor, recordando la afirmación que dice "la distancia más cercana entre dos puntos es una línea recta".
Pero, más allá de que aún hay que ver si esta vez, efectivamente, el CERN podrá poner a trabajar a su LHC, y aún cuando las hipótesis de los matemáticos rusos fueran medianamente ciertas, esto no implicaría que a partir de mayo se pudiesen recibir viajeros en el tiempo.
El viaje a través del tiempo es un concepto de desplazamiento hacia delante o atrás en diferentes puntos del tiempo, como si de un pasito para adelante y un pasito para atrás diéramos cuando bailamos pisando el suelo, en el espacio.
De acuerdo con la descripción convencional de la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, cuando las partículas de materia se mueven a través del espacio-tiempo, lo hacen hacia adelante o hacia un lado u otro del espacio. Cuando el movimiento es para adelante es, entonces, hacia el futuro. Y aquí está el tema: esas partículas de materia, en el espacio-tiempo, no se mueven nunca hacia atrás.
La teoría sostiene que, en relación a un observador estacionario, el tiempo parece fluir más lentamente para los cuerpos que se desplazan rápidamente: si un reloj se desplaza dará la sensación de que está enlentecido, pero en la medida en que aumente su velocidad parecerá haberse detenido completamente. Con este efecto, sólo es factible el viaje en el tiempo hacia adelante, hacia el futuro, nunca hacia atrás.
Sobre esta base teórica, el viajar a futuros más lejanos sólo exigiría como condición que la velocidad fuera más cercana a la de la luz (aproximadamente unos 300 mil kilómetros por segundo). Entre mayor la velocidad, mayor la posibilidad de viajar hacia el futuro sin envejecer, o haciéndolo muy poco.
Muchos científicos consideran que el viaje a través del tiempo propiamente dicho es imposible. De hecho, el físico Stephen Hawking (a quienes muchos consideran como el sucesor de Albert Einstein) ha llegado a decir que el hecho de que no haya `turistas del futuro´ constituye un fuerte argumento en contra de la existencia del viaje en el tiempo.
Desde otra vereda, algunos teóricos le dicen a Hawking que eso no implica nada: porque la teoría misma indica que si en un futuro el ser humano pudiese viajar al pasado, la persona en cuestión no podría regresar a un espacio temporal anterior al momento de la puesta a punto de una máquina del tiempo.
Pero teorías las hay, y diversas. Algunos investigadores, por ejemplo, sugieren la posibilidad de viajes entre realidades o universos paralelos.
Así, al viajar al pasado estaríamos fabricando un universo paralelo y no viajaríamos a un pasado determinado sino a una copia, pero con una diferencia: un turista espacial. De modo que tendríamos dos espacios temporales simultáneos: uno habitado por un turista del tiempo, y otro donde dicho individuo es inexistente.

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Son posibles los viajes en el tiempo?
Crean un modelo teórico según el
cual es posible viajar hacia el pasado.
No se trata de novelas ni una
remake de la serie "El túnel del
tiempo".
Mucho menos, de películas hoy algo
pasadas de moda, como "Volver al
futuro".
En septiembre de 2007 se desarrolló
una máquina que sería capaz de llevar personas hacia el pasado. El modelo teórico de una máquina del tiempo fue desarrollado por un físico de carne y hueso vio la luz. Una máquina capaz de llevar personas hacia el pasado.
El investigador en cuestión se llama Amon Ori y trabaja en el Instituto Israelí de Tecnología (Technion). El físico presentó un modelo teórico basado en ecuaciones que describen las condiciones que, de poder obtenerse, permitirían construir una máquina del tiempo, según lo publicado en la revista científica Physical Review.
Según los del físico israelí, la creación de una máquina del tiempo depende de ciertas condiciones iniciales muy reducidas que aunque muy difíciles, "no son imposibles de conseguir".
Los fundamentos de las teorías de Ori sobre el viaje a través del tiempo se basan en el aumento de la curvatura del espacio-tiempo, considerando que la flecha del tiempo puede llegar a enroscarse sobre sí misma formando un bucle.
Bastante complicado de entender para los simples mortales no expertos en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein, la cosa es, en palabras de Amon Ori, así: Sabemos que la curvatura del espacio-tiempo ocurre constantemente, pero nosotros hemos querido obtener una curvatura suficientemente fuerte para darle una forma que lleve a las líneas del tiempo a formar bucles cerrados. Hemos intentado descubrir si es posible manipular el espacio tiempo para desarrollarlo de esta forma.
Si esa condición inicial se consigue, la máquina del tiempo funcionaría por sí misma, sin ninguna intervención, como pasa, con el cañón de un barco: si el cañón dispara un obús, una vez que el disparo se ha producido no hay nada más que hacer, sino esperar a que el obús vaya por sí mismo hacia su objetivo, conducido únicamente por las leyes de la física.
Para Ori, es posible conseguir la curvatura de un espacio-tiempo en una dirección concreta, con la finalidad de hacer posible un regreso en el tiempo en un espacio-tiempo paralelo.
Los cálculos del físico israelí demuestran que el bucle espacio-temporal puede ser construido con materia ordinaria y densidad de energía positiva (mientras que normalmente las investigaciones hasta ahora han estado dirigidas a utilizar materia especial, fabricada especialmente), pero añade que todavía es necesario resolver la cuestión de la estabilidad de esta máquina para que pueda convertirse en un túnel del tiempo.
"El mero hecho de la existencia de la máquina es el que permite concebir el viaje al pasado -resume Ori, y se entusiasma-. Creando hoy esta máquina del tiempo, hacemos posible el regreso a nuestro tiempo de las generaciones futuras.
Según el modelo de Amos Ori, si el pretendido bucle espacio-temporal se creará el 1ero. de enero de 2008 y se utilizará por primera vez 20 años más tarde. Claro que al entrar en el bucle se estaría volviendo al 1ero. de enero de 2008.
La máquina del tiempo, en este supuesto, sería en la práctica como un túnel espacio temporal en el que la entrada está sujeta a la evolución del tiempo, pero cuya salida está inmóvil en el momento de su creación.
Por eso, las personas de 2008 reales no podríamos viajar al pasado; sólo podrían hacerlo las que vivieran después de que se hubiera conseguido crear el bucle espacio-temporal de Amos Ori.
¿Tú crees que será posible un viaje de esta naturaleza? ¡Déjanos tus comentarios al pie!
Por A.G. Powered by
Estudios en Israel


Sobre el tiempo
Apuntes de Nelson Guizzo y
Nelson Caracó, “mONOS sABIOS”
estima de gran valor para
compartir.
Fuente: LA NACION
Tema interesante esto del
tiempo...
Estimado lector, te propongo
que pruebes esta perspectiva
ahora: comprende que estás
viviendo solo el presente, el
cual incluye al pasado como memoria
ahora, y al futuro como anticipaciones
ahora. Quien trabaja correctamente este
simple punto pasa a vivir en la eternidad...
el eterno presente consciente...
Afectuosamente (y bien en serio) Nelson Caracó sé lo que es el tiempo, pero si me pides que te lo explique ya no lo sé", decía San Agustín en el siglo V de esta era. En plena Edad Media, esta definición denotaba el carácter subjetivo del tiempo. Era una sensación, una intuición, algo que podía ser captado de manera esencial, pero imposible de objetivar. Iban a pasar cuatro siglos antes de que el monje benedictino Gerberto, que luego sería papa (Silvestre II), creara grandes relojes de pesas y cuerdas. Y otros cuatrocientos años para que, en el siglo XV, este tipo de relojes empezara a ser instalado en lugares públicos, y el tiempo se convirtiera en algo universalmente mensurable, en un hecho objetivo.
Pronto llegaría el positivismo, de la mano de Francis Bacon, Copérnico, Galileo y, sobre todo, René Descartes, el filósofo francés que con su célebre Discurso del Método impondría la duda cartesiana y fundamentaría una visión de la ciencia que llega vigorosamente hasta hoy. Esa duda cuestiona todos los saberes y propone que sólo existe lo que puede ser demostrado, medido, pesado. "El cuerpo humano es como una máquina -escribió el filósofo-; un hombre enfermo es como un reloj descompuesto, un hombre sano es como un reloj bien hecho." Y así instaló el reloj como un paradigma para la humanidad.
Descartes vivió entre 1596 y 1650. Cuatro siglos más tarde, acaso le debamos nuestra dramática relación con el tiempo. Esta que nos hace sentir, ante todo, su velocidad, su fugacidad. "No sé en qué se me fue el tiempo". "No tengo tiempo para nada". "Necesito ganar tiempo". "No me hagas perder tiempo". "Ahorremos tiempo". "Ojalá pueda hacerme un poco de tiempo para…". Estas frases son lugares comunes en los diálogos y en los monólogos. Se las dice o se las piensa. La vida parece inconcebible sin reloj. Modelos elegantes y costosos, estilizados, minimalistas, recargados, sencillos, de precios insólitos por lo bajos o por lo altos. Los relojes están aquí, entre nosotros, para recordarnos que el tiempo transcurre, que somos hijos de él. Así convive con nosotros Cronos, dios griego del tiempo (adoptado como Saturno en la mitología romana) que se comía a sus hijos para que éstos no lo destronaran como dios de dioses. Como bien observaron y estudiaron el gran psicólogo suizo Carl Jung y el mitólogo estadounidense Joseph Campbell, los relatos míticos representan temas arquetípicos de la humanidad, forman parte de su inconsciente colectivo y se repiten encarnándose de una manera específica en cada época y en cada persona. Visto así, parecemos insertos en una era saturnina, devorados por el tiempo a través de una compleja red de mandatos y "deberes" que nos agotan sin llevarnos a la paz interior, a la armonía o, para decirlo sin eufemismos, a la felicidad.
Un círculo eterno
Hasta que se inició la dictadura del reloj, los seres humanos vivían conscientes de que eran parte de la naturaleza; no se sentían ni al margen ni por encima de ella. Los ciclos de la Luna, la secuencia de las estaciones, las posiciones del Sol en el cielo, los celos de los animales, eran observados y respetados; los ciclos de la propia vida (niñez, adultez, vejez) también, y eso que hoy conocemos (y tememos) como tiempo era una experiencia subjetiva y natural. En la cultura hindú no existía el temor al paso de las edades (llamadas yugas) porque se consideraba que, aunque transcurrieran el tiempo y la vida, el ser era permanente. El tiempo era circular, no una flecha a la que había que perseguir o de la que era necesario huir. Transcurría a través de rituales cotidianos.
En Grecia, Platón consideraba el tiempo como "la imagen móvil de lo eterno". Y si lo eterno era el alma, buena parte del tiempo debía estar destinado a alimentarla. Ya después del reloj, en el siglo XVIII, el filósofo idealista Emanuel Kant diría que el tiempo y el espacio no están fuera de nosotros, sino que son categorías internas, que se trata de una intuición que nos permite discernir lo que está arriba o abajo, lo que ocurre antes o después.
Lo cierto es que mientras alguien escribe estas líneas y mientras alguien las lee, el tiempo pasa. ¿Significa esto que se escapa?, ¿que se pierde?, ¿o que se lo está invirtiendo? ¿Se puede hacer eso, en fin, con el tiempo: ganarlo, perderlo, invertirlo, ahorrarlo?
No han faltado intentos de envasar esta materia huidiza. Aunque hay muchos ejemplos (por ejemplo, el hecho de que la planificación y administración del tiempo sea hoy una profesión), quizás uno de los más celebres fue el de Frederick Winslow Taylor, que, en 1875, avanzó con su programa de administración para que en las fábricas y talleres se hicieran más cosas en menos tiempo. El taylorismo puso el acento en la productividad antes que en la calidad del proceso que lleva a los resultados. ¿No es esto en buena medida lo que nos ocurre cuando tratamos de hacer muchas cosas y terminamos nadando en un mar de ansiedad? ¿No será acaso que, puestos a usar "productivamente" el tiempo, hemos perdido contacto con aquello que hacemos: conversar, amar, leer, cocinar, caminar, mirar la caída o el nacimiento del sol, escuchar música, sólo escucharla, mirar nuestro entorno, el mundo en el que vivimos y al que pertenecemos? Acaso somos hoy tayloristas de nuestras propias vidas.
Pregunta abierta
Franz Metcalf, doctor en filosofía, miembro del Instituto Forge para la Espiritualidad y el Cambio Social, de Chicago, apunta en su libro ¿Qué haría Buda?: "En Occidente algunas personas les quitan toda la vida a sus años con el fin de posponer su muerte. Es posible que vivan más años, pero, ¿para qué?". Quizás esta frase dé en el corazón del asunto. En esto mismo insiste el pensador Jacob Needleman, autor del bello y profundo ensayo El tiempo y el alma: "El tiempo es más que un problema, es una pregunta, tal vez la más importante que un hombre o una mujer puedan enfrentar. Una pregunta que no se puede responder con la mente, que es necesario sentir, experimentar. Debatimos sobre el tiempo, pero rara vez sentimos lo que significa". El tiempo, según Needleman, plantea "la pregunta del millón": ¿cómo vivimos nuestras vidas?
¿Queremos vidas largas? Bien, ahí están la ciencia y la tecnología trabajando para conseguírnoslas. ¿Largas para qué? El filósofo inglés Alan Watts, uno de los primeros en enlazar el pensamiento occidental con el oriental, reflexiona, en La sabiduría de la inseguridad, acerca de cómo, en el transcurso del último siglo, nos hemos acelerado en la búsqueda de productividad material, de logros tangibles, en busca de ciertas metas (como el poder, el dinero, el éxito, el reconocimiento social, la acumulación, la seguridad misma) convertidas en fines en sí mismos y no en medios para construir vidas transcendentes. Así, dice Watts, se perdieron tradiciones en los vínculos, en la vida social, en la forma de gobernar, en la forma de trabajar, en lo religioso y en lo espiritual. "Pareciera que cada vez hay menos rocas firmes a las que podamos agarrarnos", señala. Y concluye: "Si todo es relativo, si la vida es un torrente sin forma ni objetivo en cuyo flujo nada -salvo el cambio- puede durar, pareciera que no hay futuro y, por ende, no hay esperanza". Pareciera que la felicidad está siempre en el futuro, piensa Watts, y corremos desbocados hacia él, haciendo caso omiso del presente, aunque sin llegar a él. Entonces, claro, no hay tiempo que alcance.
"Son muchísimas las personas que no logran vivir porque están siempre preparándose para vivir", define Watts de una manera terminante. ¿Qué es prepararse para vivir? En la práctica es posponer, estar muy ocupado con urgencias, dejar para después en el orden de prioridades aquellas cosas importantes o de veras preciadas y necesarias (amigos, aficiones creativas, actividades y comunicación con seres queridos, atención de la salud física y espiritual, alimentación emocional y cultural) para anteponer otras que consideramos como paso "previo" y "necesario" para lo otro.
Miedo al ocio
Una vez enzarzados en esta dinámica, cada segundo libre nos produce pánico. Entonces le quitamos su sentido incluso al ocio, dejamos de concebirlo como ese tramo de tiempo que dedicamos, simplemente, a ser y estar. Necesitamos sentir que nuestro ocio es productivo. Como fuego helado, como descontrol controlado, como luz negra, como clamoroso silencio, como muerto vivo, como amarga dulzura, también ocio productivo es un oxímoron (construcción verbal y mental que contradice toda lógica). El ocio no necesita justificarse en la productividad: es un tramo de nuestro tiempo en el que, simple y necesariamente, estamos, no hacemos. No es un espacio para llenar. Si es productivo, no es ocio.
Esta es otra dramática paradoja de nuestra relación con el tiempo: o sentimos que carecemos de él, que nos falta, o, cuando finalmente lo tenemos, nos angustia, necesitamos "ocuparlo", "llenarlo". Probablemente hay un cercano vínculo entre este fenómeno y la sensación de que nuestra vida se escurre sin haber alcanzado una respuesta acerca de su sentido. Sostenía Carl Jung que el sentido de una vida se plasma cuando una persona alcanza su individuación, es decir, cuando integra sus partes (las conscientes y las inconscientes), las acepta, las complementa y acaba por ser ella misma, no lo que "debe", lo que "fantasea" ser, lo que "se espera" que sea, sino lo que es. Una tarea para la cual, admite, a menudo no alcanza una vida, pero que justifica esa vida.
En ese punto interviene nuevamente Jacob Needleman. "Para estar aquí y ahora, para habitar en su totalidad el tiempo presente, hay que tener dos vidas simultáneas -dice-; una vida exterior y una vida interior." La exterior es la de nuestras actividades, la de nuestros deberes, la de nuestras demandas que provienen de afuera, a veces deseadas y esperadas, otras veces no. La vida interior remite a una búsqueda intransferible, que nadie puede hacer por cada persona. La búsqueda de las prioridades esenciales, de esas que no se miden por lo que exhibimos, sino por nuestro estado emocional. Para esta búsqueda hay que darse tiempo. "Otra clase de tiempo" -recuerda Needleman-, que no está en los relojes ni en los calendarios. "El mundo puede ser medido con un reloj y después computadorizado", dice el filósofo. Pero esto es sólo la manipulación del tiempo, un ejercicio que se realiza en la superficie y no en la profundidad de la vida. Tiene un alto contenido de ilusión.
La música interior
En realidad, como dice el propio Needleman, en el interior de cada individuo hay un ritmo personal, el ritmo de su naturaleza intransferible. Cuando las personas no están en sintonía con esa cadencia y aceptan, o se imponen a sí mismas, otros ritmos, el tiempo empieza a ser un problema en sus vidas. Y seguirá siéndolo mientras se lo afronte como una cuestión de medidas. El tiempo es más que el uso que hacemos de los nanosegundos (categoría de última generación), segundos, minutos, horas, días, semanas, meses o años.
"La programación y el control eficientes del tiempo a menudo resultan contraproducentes", apunta Stephen Covey, prestigioso asesor en liderazgo y autor del ya clásico Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. "Administración del tiempo -añade- es una expresión poco feliz; el desafío no consiste en administrar el tiempo, sino en administrarnos a nosotros mismos."
Covey propone incluir en nuestra relación con el tiempo una clara concepción de nuestros valores. Relacionar el tiempo con los valores significa asignarlo a aquellas cuestiones que realmente son importantes para nosotros, aquellas que están en armonía con nuestro ritmo y nuestra melodía interiores. En el largo, medio o corto plazo, dice Covey, es decisivo orientar energía y tiempo en la dirección de esos valores.
El tiempo "escapa", se "pierde", "escasea", "vuela", cuando se aplica a expectativas que no conducen a desarrollar relaciones ricas, a satisfacer necesidades humanas íntimas y esenciales, a disfrutar de momentos espontáneos, no planificados y no necesariamente "productivos". En la concepción de Covey, poner el acento en nuestros valores nos permite priorizar lo que de veras es importante. Cuando no lo hacemos, corremos detrás de lo urgente, carecemos de un eje: los acontecimientos (familiares, laborales, sociales) marcan nuestra agenda. Lo urgente reclama reacción, nos saca de la ruta por la que veníamos, nos altera. Lo importante apunta a resultados mediatos, a nuestra misión en la vida, a nuestros valores y propósitos trascendentes, que van más allá de nosotros mismos, de nuestra satisfacción inmediata y efímera. Ante la urgencia, sólo reaccionamos; ante lo que es importante, actuamos.
Nuestra relación con el tiempo necesita responsabilidad: la facultad del ser humano de responder a las consecuencias de sus acciones, de hacerse cargo del resultado de sus elecciones y decisiones. Responder y hacerse cargo significan algo más que palabras: se trata de actitudes, de acciones, de conductas. El ejercicio pleno y consciente de la responsabilidad lleva a construir una vida elegida, no una vida dictada. Desde ya, esa vida se construirá en la cinta del tiempo, pero -como señalan las consultoras Diana Hunt y Pamela Hait en su Tao del tiempo- "ya no remamos contra la corriente ni procuramos forzar los hechos", ponemos el acento en nuestro camino, en nuestra elección; no trabajamos contra el tiempo, apresurados por derrotar al reloj, atiborrando nuestro calendario. Hunt y Hait dicen: "Cuando vivimos enfocados en el ser, se reacomodan el hacer y el tener… y desaceleramos".
La cara del tiempo
El tiempo, en fin, somos nosotros. No está en los relojes ni en los calendarios. El tesoro a recuperar, cuando sentimos que el tiempo es una fortuna perdida, es nuestra vida. Lo que hacemos con nuestra vida es lo que hacemos con el tiempo. Muchos grandes humanistas (como Erich Fromm, Víktor Frankl, Carl Jung, entre otros) han coincidido en que cada existencia tiene un sentido, y que descubrirlo y esculpirlo es responsabilidad de cada quien. El propio Albert Camus (autor de El extranjero, premio Nobel de Literatura, pensador existencialista) admitía que, aun si la vida fuera un absurdo, sólo por eso sería necesario darle un sentido.
Ese sentido puede caber en una frase de Thomas Jefferson: "Procura dejar el mundo un poco mejor de como lo encontraste". Cada persona puede traducir esto a acciones propias, singulares, intransferibles e irreemplazables. Mientras no lo hace, el tictac del reloj suena con más intensidad. Y genera ansiedad. Cada vez que alguien se hace responsable de su vida, elige lo que le permite estar en armonía profunda consigo, y no pide que le den una vida ni que se la diagramen, sino que la construye responsablemente, su alma se aquieta, encuentra paz. Y el reloj pasa a segundo plano. Porque el alma no usa reloj.
Nota de la Redactora: En el año 2000, en el Radisson Hotel de Montevideo, Uruguay, durante un seminario de Yoga con el español Francisco López Seivane, realizamos un ejercicio para perder la noción de lo que estructuramos como tiempo, dándonos cuenta que para algunos lo que habían sido percibimos como minutos, en realidad eran segundos. Tampoco fue la mítica experiencia de San Virila de meditar durante tres siglos.


Dimensiones ¿Qué son las dimensiones? ¿Qué significa el cambiar de dimensión? Extraído de Cosmología pleyadiana de Bárbara Hand Clow.
Todos los antiguos calendarios y profecías de nuestros ancestros hablan de una nueva Edad de Oro. Una época donde la potencialidad humana será expandida permitiéndonos manejar cualidades psíquicas, una consciencia mayor a la que actualmente tenemos y un entorno donde la armonía y el amor serán predominantes.
Este despertar ya esta sucediendo y se manifiesta a diario en nuestras vidas. No solo estamos despertando nosotros sino que todo el planeta esta evolucionando a octavas vibratorias superiores. Como todo proceso de cambio muchas veces lo percibimos, mientras lo transitamos, como algo traumático, para luego darnos cuenta en el tiempo, del significativo crecimiento que este nos trajo.
El despertar esta asociado a la nueva consciencia también llamada consciencia crística o búdica, esta tiene que ver con el reconocimiento colectivo de nuestra esencia, con el saber que todos somos uno. El despertar dimensional ha llegado para quedarse.
¿Pero que son las dimensiones? ¿Qué significa el cambiar de dimensión?
Las dimensiones son los diferentes estados de la existencia que experimentamos durante el camino hacia el Ser Único. Es decir son los pasos evolutivos que el Ser decidió experimentar para regresar a la fuente divina. Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora, la diferencia es la longitud de su onda o frecuencia.
Las dimensiones son frecuencias dentro de la cual vibramos, también son podríamos decir niveles de consciencia, son algo parecido a las bandas de radio con sus frecuencias y estaciones. Existen siete dimensiones perceptuales que se corresponden a la octava dimensional donde se encuentra la Tierra en estos momentos. Igualmente existen otras dimensiones que se corresponden a otras octavas vibratorias que se encuentran actualmente fuera de nuestra comprensión humana.
Cambiar de dimensión significa expandir nuestra conciencia, es famosa la historia del personaje animado que vivía en un papel y cuyo mundo era totalmente bidimensional o plano, así su cerebro había aprendido que así era su realidad formada por puntos y líneas sobre un inmenso plano blanco. Era Inconcebible para el pensar en objetos con volumen o tridimensionales. Así es para nosotros un imposible desde nuestras creencias, pensar el realidades que no sean la conocida, ya que nuestro cerebro esta entrenado a percibir de una manera determinada.
Entonces, cambiar de dimensión es expandir nuestra forma de percibir la realidad, de ver las cosas. Ahora nos encontramos pasando a una realidad mas energética, que se parece mas al mundo de los sueños y la imaginación.
A pesar de que pienso que las clasificaciones son limitantes y lineales, que la realidad siempre las supera, me voy a basar en una clasificación para poder explicar las diferentes dimensiones, haciendo la salvedad de que estas siempre están interconectadas, y que forman parte de un sistema de intercambio dinámico radial y vibratorio.
*La Primera dimensión* es la encargada de convertir a la energía en materia, es la frecuencia básica de los átomos y las moléculas, por lo tanto es la dimensión del microcosmos, es la frecuencia vibratoria de activación del ADN. Se puede decir que maneja un nivel de consciencia elemental referido al cumplimiento de funciones, o sea una consciencia puntual, sabe como dirigirse de un punto a otro. Los minerales y el agua vibran en esta frecuencia, los minerales son el aspecto cristalino de la misma, el agua el aspecto liquido de la misma. Se encuentra en los fluidos y las corrientes eléctricas del cuerpo humano, activa el código genético e impulsa energéticamente el sistema celular. Si tomáramos como metáfora al ser humano para describir las dimensiones, podríamos decir que la primera dimensión la experimentamos en la etapa pre fetal, donde somos un conjunto de potencialidades con un programa de división celular y mantenimiento de funciones. Todas las dimensiones funcionan a todas las escalas y las de esta octaba son las mismas en todo el universo.
*La Segunda dimensión* es la frecuencia donde existen la mayoría de los animales y las plantas. Es también física e impulsa la identidad biológica. Es la vibración que mantiene la unión entre las especies, lo que se ha llamado el inconciente colectivo de las especies, es decir es la forma como se reconocen los animales de una misma especie para cumplir con sus funciones reproductoras. No posee diferenciación individual, ni autoreconocimiento. En este nivel de conciencia no hay referencia temporal espacial. La conciencia es lineal o bidimensional.
A nivel geométrico se corresponde con las formas planas como el círculo, el cuadrado etc. Es la responsable de la variedad biológica y de todas las energías que se encargan de propiciarla como las fuerzas elementales de la naturaleza. Podemos tomar como ejemplo las bandadas de pájaros que actúan coordinadamente como un todo, o los cardúmenes de sardinas, ambos han sido objeto de estudio y se ha comprobado que actúan como un cuerpo conciente donde cada uno de los miembros mantiene una distancia matemática entre ellos y que solamente rompen la formación cuando son atacados por al Siguiendo la metáfora del ser humano, la segunda dimensión se podría compara con la etapa fetal, flotamos siendo uno con el entorno, en un estado no egóico, sin referencia temporal/espacial.
*La Tercera dimensión *es donde existimos los seres humanos, también es física y el tipo de conciencia de esta vibración es volumétrica o tridimensional, a nivel geométrico se perciben formas como el cubo y la esfera y los sólidos platónicos. Hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado, proyectar el futuro estando en el presente. Se basa en la polaridad y la ilusión de separación, en el desarrollo de la identidad individual y la perdida del sentido grupal. Esta es la frecuencia donde nos hacemos conscientes de nosotros mismos, desarrollamos el ego y creemos que estamos separados del todo. Es en esta dimensión donde nos percibimos mas separados del todo que en ninguna otra, por lo tanto es aquí donde al Ser Único se le presentan mas retos de integración y crecimiento.
En el ser humano comienza a partir del segundo año de vida, cuando el niño empieza a diferenciarse del entorno como individuo, a expresar sus deseos, a formar su ego. Es una etapa de aprendizaje muy importante, donde comienza la fragmentación. En tercera dimensión experimentamos un proceso de división del Ser que produce lo que llamamos personalidad. Es parte del trabajo de evolución el recoger y juntar todas las partes.
La Cuarta dimensión es la frecuencia donde regresamos a la conciencia de integración grupal, sin pérdida de la individualidad.
Esta frecuencia ha sido llamada zona arquetipal o inconsciente colectivo, es el lugar donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños. En esta dimensión percibimos el tiempo en oleadas cíclicas o en forma de espiral. Existe en un campo cuántico donde se presentan simultáneamente todas las alternativas y posibilidades. Es la frecuencia de la sincronicidad, la empatía y la telepatía. Es la ultima dimensión donde experimentamos con el cuerpo físico como vehículo de aprendizaje. En esta frecuencia percibimos la multidimensionalidad y nos damos cuenta de nuestra responsabilidad, al hacemos consciente que cada una de nuestras acciones afecta el todo.
En estos momentos nos encontramos despertando a la conciencia de cuarta dimensión y la sentimos sobrepuesta sobre la tercera, por eso a nivel humano estamos pasando por la necesidad de compartir con grupos, revisar nuestras relaciones, buscar sanación y crecimiento con terapias. También es la causa del desmoronamiento de estructuras físicas, económicas y políticas por mucho tiempo establecidas, que ya no se corresponden con esta nueva vibración. Y cada vez vamos a ver más cambios a todos los niveles de aquello que no se corresponda con la nueva energía.
El cambio dimensional es a todas las escalas, no solo lo estamos experimentando los seres humanos sino también la Madre Tierra y a una escala mayor toda la galaxia. El cambio dimensional no sucede de un día para otro sino por capas paulatinas de conciencia. Una vez que estemos alertas en la cuarta dimensión se abrirán suavemente las puertas a quinta y sexta. Aceptar la consciencia de cuarta dimensión es lo que se ha llamado el salto cuántico y es el paso más difícil del cambio dimensional ya que este implica un profundo cambio de creencias. La cuarta dimensión es el portal hacia la consciencia Crística. La conciencia Crística es aquella conciencia colectiva que se reconoce a si misma como Unidad.
*Mas sobre la Cuarta Dimensión *
Casi toda la información que nos llega sobre el tema de las dimensiones tiene origen en materiales recibidos por canales de entidades extraterrestres. Algunos de estos materiales coinciden en los términos y otros no.
Nos gustaría sin embargo puntualizar sobre alguno de los términos como es la definición de dimensión. Hasta ahora hemos llamado dimensión a un tipo de vibración o frecuencia que a su vez define una densidad física. Quiero introducir la idea de que en una densidad pueden existir muchas dimensiones. Algunos autores llaman entonces densidades a lo que anteriormente definimos como dimensiones. Otra forma de referirse a las mismas es con las siglas 3D o 4D.
El paso a 4D
Entonces el sistema de creencias que sostiene la 3D esta basado en concepto de separación, del tiempo lineal, de la fragmentación de la conciencia y de la realidad ilusoria, estas creencias han sido necesarias hasta ahora para la evolución humana .Pero como ya nos encontramos en transición hacia la 4D, estamos experimentando un proceso de integración que se manifiesta en forma cíclica. Cuando nos referimos a pasar es simplemente al hecho de hacer consciente esa otra densidad con su nuevo sistema de percibir y ver la cosas, porque en realidad no hay que ir a ningún lado, ya que todo esta en el presente, en el aquí y el ahora.
El despertar a 4D por lo tanto no es algo que se da de forma inmediata, es un proceso paulatino que se superpone. Habrá momentos en los cuales funcionemos con la conjunción de estos dos sistemas y otras donde prevalezca uno o el otro.
Cambio de frecuencia planetario y proceso de ascensión En estos momentos a pesar de que la Tierra ya ha cambiado de frecuencia, nuestra conciencia no esta sincronizada todavía con la nueva energía. Este es un proceso delicado, cuando la frecuencia terrestre y la de la conciencia humana no están en sincronía se produce una fricción temporaria, que de alguna manera explica los cambios bruscos que estamos viviendo a nivel global. Sin embargo, es solamente cuestión de tiempo, ya que el cambio esta programado genéticamente y la memoria celular conectada a la conciencia, está a la espera.
Esta transformación de la cual estamos hablando también se ha llamado proceso de ascensión. La ascensión es básicamente un cambio de una realidad a otra. Hay por lo menos tres escenarios posibles descritos para vivenciar la ascensión.
Un escenario es el que dice que durante la ascensión el cuerpo físico se hará cada vez mas luminoso y etéreo hasta disolverse en la nueva realidad, una suerte de nacimiento a la inversa., que al llegar a esa nueva dimensión seremos recibidos por nuestros padres de cuarta que serán nuestros guías y guardianes hasta la edad de dos años terrestres.
Otro es el que habla de la experiencia como resurrección, algo parecido a lo vivido por el Maestro Jesús, es decir que todos vamos a morir y resucitar con una versión menos densa del cuerpo físico.
Por último hay el que sostienen que vamos a ser evacuados por los hermanos mayores (extraterrestres) que esperan en los cielos en sus gigantescas naves nodrizas para llevarnos a la nueva dimensión, porque la vida en la Tierra se va a hacer imposible.
Todos son escenario posibles, puede ser que nadie tenga la misma experiencia, que cada quien escoja su propia y única manera de transmutación y ascenso de acuerdo a su creencia y a su nivel de conciencia. Lo que si es cierto es que se trata de una verdadera metamorfosis.
La quinta dimensión es la frecuencia de la sabiduría y es totalmente pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías. En quinta experimentamos el fundirnos con el grupo de almas al cual pertenecemos vibracionalmente y al Ser superior o Multidimensional. Es la dimensión donde recordamos quienes somos y despertando nuestra sabiduría interna. Es en esta dimensión donde se experimenta la conciencia grupal que forma un solo Ser de mayores dimensiones. Es una frecuencia energética, no física. El tiempo es un continuo, solo existe el ahora eterno. Muchos de los seres que están en esa dimensión al contactarse con su sabiduría, escogen ser los guías espirituales de los que estamos en la dimensión física, como parte de su servicio en el proceso de evolución. Muchos de los seres canalizados hoy en día que se presentan como una conciencia de grupo están en quinta dimensión, así mismo cuando hacemos contacto con nuestro Yo Superior estamos viviendo una experiencia de quinta. Como es una dimensión de luz percibimos holográficamente y en formas lumínicas de una gran intensidad, muchas veces geométricas.
La diferencia entre quinta y sexta así como entre sexta y séptima no es tan evidente como la de cuarta y tercera, a partir de quinta las dimensiones se encuentran solapadas o fundidas y sus fronteras son difusas, esto es debido a que estamos hablando de energía y no de materia.
*La sexta dimensión *es la frecuencia que se ha llamado Crística o Búdica, porque es allí donde se llega el estado de remembranza total, donde se toma responsabilidad por el todo y se es el todo. Es un estado de conciencia compasiva, la famosa iluminación. Es el regreso a casa, al Ser Único. En sexta el proceso de evolución del Ser y el Todo se experimentan como Uno, es el lugar de la conciencia ilimitada y unificada. Esta frecuencia se manifiesta como individual y colectiva simultáneamente. La sexta dimensión es la creadora de las matrices morfogénicas que se manifiestan en otras dimensiones como tercera, segunda y primera. Estas matrices son las formas geométricas y las redes que llamamos geometría sagrada, son los patrones geométricos de luz creadores de vida y responsables de su materialización.
La séptima dimensión *es la frecuencia de la integración total, ya no quedan partes dispersas, la conciencia se experimenta multidimensionalmente, es decir se tiene conocimiento de las partes que alguna vez estuvieron desmembradas en el pasado con una nueva perspectiva de integración. Allí se encuentran los seres que están y son puro amor. Es una dimensión energética donde no existe la forma.
Es la dimensión del reino angélico y las conciencias de luz pura.
Los cambios físicos
Mucho se ha hablado de los síntomas físicos que acompañan esta transformación y de las mas variadas alteraciones que desafían los diagnósticos médicos. Lo cierto es que cada quien escoge según sus creencias lo que le toca vivir. Mientras mas resistencia opongamos y ocultemos nuestra sombra, así proporcionalmente será nuestra dificultad de adaptación a las nuevas frecuencias vibratorias.
Una gran cantidad de energía lumínica entrando a nuestra atmósfera, explosiones solares intensas, cambios muy profundos en los ejes solares afectando nuestra magnetosfera, son las causas de estos cambios en nuestro cuerpo físico, que tienden a producir la transmutación necesaria para adaptarnos a esas nuevas energías.
Algunos de los síntomas más comunes que nos indican que estamos cambiando nuestra estructura física y genética son:
1. Dolores de cabeza
2. Dolores erráticos en las articulaciones
3. Cambios en el sistema endocrino y el nervioso
4. Cambios en los hábitos alimenticios
5. Sensaciones de flujo de energía en el cuerpo
6. Palpitaciones y taquicardias.
7. Amplificación de los sentidos
8. Perdida de memoria
9. Sensación de desorientación
10. Cambios en la percepción del tiempo
11. Experiencias fuera del cuerpo
12. Sueños vívidos
Podríamos enumerar muchos mas, es uno de los temas mas interesantes y que nos esta enseñando a cambiar nuestras creencias sobre la enfermedad y a retomar nuestro poder sobre el cuerpo físico, muchas veces entregado a los otros por miedo e ignorancia.
Este grupo de síntomas finalmente sirven para recordarnos que estamos viviendo una transmutación para poder existir en una dimensión aunque física, menos densa
Las señales de que estamos en 4D
Hoy en día nos encontramos realmente con un pie en tercera y otro en cuarta. Pero ¿cuales son las señales que nos dicen que estamos acercándonos a esa transformación?
Una de las señales es el darnos cuenta de la sincronicidad. En realidad todo sucede en el presente y todo es sincrónico, pero existen ciertos eventos mas resaltantes que son como el timbre del despertador, que nos permiten el realizar conexiones entre las cosas.
Por ejemplo: cuando pensamos en alguien y esta persona nos llama por teléfono o aparece de visita inesperadamente. O deseamos comer cierto tipo de comida y llega un amigo y nos invita a comer justamente lo que estábamos deseando.
Anteriormente hablábamos de sueños vívidos y experiencias fuera del cuerpo, estos también son señales, unidos a las experiencias de bilocación, es decir la conciencia de encontrarnos en dos sitios simultáneamente o de omnilocación cuando nos sentimos tan expandidos que percibimos que estamos en muchas partes a la vez.
Cambio en la percepción del tiempo, es el sentir una fluidez distinta, lo que llamamos tiempo fluido o circular, no lineal. Podríamos describirlo como cuando sentimos consecutivos a dos eventos distanciados en el tiempo. Ejemplo: Nos encontramos en un lugar donde habíamos estado hace un año y sentimos que no ha pasado casi tiempo entre una ocasión y la otra. Pensamos en un evento del pasado y tenemos memorias tan vívidas como si hubiera sido ayer.
Otra de las señales es que sintamos la necesidad de reunirnos con personas afines a nuestro sentir, buscar sanarnos emocionalmente, hacer terapia o interesarnos por libros de temas espirituales, algo que antes nunca nos hubiéramos planteado, esto es parte de la energía de unión propia de la conciencia crística.
La búsqueda interna y la exploración de nuestra razón de ser, el conocer cual es nuestro propósito también es señal de que estamos viviendo el cambio.
Hay muchas otras señales que nos anuncian el cambio a 4D, pero se podría decir que la señal mas importante es nuestro cambio de percepción de la realidad con la conciencia de que no hay diferencia entre adentro y afuera.
Contactos ínterdimensionales
A medida que las dimensiones se fundan y nuestra percepción de la realidad cambie, el contacto con seres que habitan en otras dimensiones se hará cada vez mas frecuente. Es parte de la conciencia de unidad.
Un ejemplo hermoso y milenario, que ha sido una forma de comunicación interdimensional usada por nuestros antepasados aborígenes, es la de comunicación con las diferentes especies biológicas y minerales. Es decir cada vez es mas común que las personas sintamos empatía o que soñemos con alguna planta o animal, que nos sintamos atraídos por los cristales y rocas descubriendo sus cualidades y simbología. En el
universo de la cuarta dimensión los especies tiene una connotación simbólica que nos enseña cualidades de nosotros mismos, es decir en el mundo arquetípico cada ser tiene una frecuencia afín o disonante con nosotros que muestra algún aspecto de nuestra multidimensionalidad. El reconocimiento de esta vibración es parte de la sincronicidad positiva propia de las nuevas dimensiones.
Otra forma de comunicación interdimensional es la de los contactos con seres extraterrestres. Mucho se ha hablado sobre este tema. Hoy en día se han clasificado las formas de contacto en: avistamiento de naves a distancia, avistamiento de naves en la cercanía, contacto directo físico con seres, el contacto telepático y la canalización de seres.
También se ha descrito con quien hacemos contacto, sin ser exhaustivos, los contactos puede ser con nuestros yo futuros, con amorosos arcángeles, ángeles, seres de luz y maestros ascendidos, con extraterrestres amables como los Pleyadianos y Arcturianos o con los juguetones Essassani. Contactos con seres que nos atemorizan por su forma física como los Reptoides. Y por último, las famosas abducciones de los grises o Zeta Reticuli de las cuales voy a hablar en un articulo aparte.
El poder integrar como parte nuestra esa gran variedad de especies, seres, energías y apariencias, es parte del reto de unidad de conciencia que propone la cuarta dimensión.
*El presente no es el resultado del pasado*
Los Zeta Reticuli o grises son seres que han estado por diversas razones vinculados a nuestra evolución. Una de ellas es que compartimos un mismo origen genético humano y eso nos hace afines. Ha llegado el momento de dejar de ver a estos seres como enemigos y saber que compartimos una misión común en la evolución como especies.
Desde los años cincuenta comenzamos a tener noticia de abducciones y manipulación genéticas por parte de estos seres. El producto de estas experiencias traumatizantes para los humanos fue miedo y rechazo a los mismos, por un lado perfectamente justificado, pero sin tomar en cuenta que este contacto formaba parte del contrato de evolución
previamente compartido.
Para los Zetas fue la posibilidad de reconectarse con las emociones a nivel de su especie y la creación de una nueva especie híbrida que conjugó las mejores cualidades de ellos (inteligencia, precisión, tecnología) con las mejores nuestras (amor, creatividad, sensibilidad), de esa unión surgieron los Essassanis.
En los últimos tiempos y como apoyo a nuestro cambio dimensional, un grupo de Essassanis que habitan en una banda de tiempo que se correspondería con nuestro futuro, han venido a asesorarnos en la forma cómo creamos nuestra realidad. Como estos amorosos seres se encuentran pasando de 4D a 5D, pueden compartir ahora su experiencia con nosotros.
Dicen: “El presente no es el resultado del pasado”, sino del AHORA.
Dejamos este pensamiento como una reflexión.
Bibliografía:
The Ancient Secret of the Flower of Life, Drunvalo Melchizedek, Volúmen I
Bashar, Blueprint for change, Darryl Anka.
The Prism of Lyra, Lissa Royal ,Keith Priest
Los Conceptos de Elan (groups.yahoo.com/group/elanexplorers)
Abjini Arraiz, elacam@cantv.net
MODELO DIMENSIONAL DE SATYA
Procedente de Alción, estrella central de Las Pléyades
Primera Dimensión: "el núcleo de cristal de hierro que hay en el centro de la Tierra siendo éste la gravedad" [La gravedad se describe como: "la primera dimensión de cualquier sistema que genera el eje vertical de manifestación a partir de sí mismo. La gravedad es el campo más denso e cualquier forma creada, atrae a todas las partes de su forma hacia sí misma y tiene consciencia”].
Segunda Dimensión: "reino telúrico que existe entre el núcleo central de cristal de hierro de la Tierra y la superficie terrestre allí donde habitan las fuerzas elementales”. [El término elementales se define como: "inteligencias metálicas nucleares, químicas y minerales pertenecientes a la segunda dimensión"].
Tercera Dimensión: "el reino físico de los humanos"
Cuarta Dimensión: "el reino polarizado de las fuerzas arquetípicas que interactúan con la Tierra y que son guiadas por los Anunnaki de Nibiru". [El término arquetipo es definido como "las fuerzas de dimensiones no-físicas que moldean y residen en la mente
subconsciente, evocando grandes emociones, la creatividad y la toma de consciencia de ser manipulado, por ejemplo"].
Quinta Dimensión: "la vibración del amor que es guiada por consciencias de Las Pléyades para la Tierra, especialmente desde Alcione".
Sexta Dimensión: "líneas de comunicación del pensamiento puro. Todos los objetos físicos son ideas que residen en la biblioteca de la sexta dimensión y debido a su proceso de pensar se generan formas geométricas de luz que crean las realidades. Para la Tierra, este reino es guiado por el sistema estelar Sirio".
Séptima Dimensión: "líneas de comunicación del pensamiento puro. La autopista de información galáctica de luz y las bandas de fotones son para la Tierra la séptima dimensión guiada por la Galaxia de Andrómeda."
Octava Dimensión: "organización estructural de la inteligencia de la Tierra conocida como Federación Galáctica y que es guiada por el sistema estelar de Orión".
Novena Dimensión: "la realidad, unificada, que entreteje todas las frecuencias más sutiles. Este plano de vibración es una biblioteca de todo aquello que existe en un reino; para la Tierra, la novena dimensión es el Centro Galáctico guiado por seres de Henoch".
Décima Dimensión: "el Universo en sí es la décima dimensión, el 'todo' cósmico, que contiene todo aquello que percibís desde la Tierra y no puede ser etiquetado, descrito o comprendido”.
"No existe una jerarquía de dimensiones, cada una es poderosa a su manera y para sus propios habitantes. En todas las dimensiones hay estructuras de organización, pero sólo en la tercera dimensión existen gobiernos. Estáis intentando comprender la multidimensionalidad pero se autolimitan si aplican modelos estructurales de 3D a dimensiones superiores o inferiores. Esto es lo que sucede normalmente a la gente que está trabajando duramente para elevar su conciencia. Se atascan en un fundamentalismo jerárquico dimensional. Un ejemplo de esto podría ser si el Comando Ashtar describiese a la Federación Galáctica 8D comparándola con el Pentágono. La octava dimensión trabaja con un orden galáctico pero no hay modelos en 3D que ni por asomo, puedan describirlo. Otro ejemplo podría ser el reino telúrico 2D cuando se intenta describirlo como 'el interior de la Tierra'. Si yo descodificase las estructuras de Sirio, Nibiru, Las Pléyades o el interiore de la Tierra y utilizase formas de pensamiento 3D os perderíais. Las metáforas son útiles para modelar conceptos de dimensiones superiores.”
Y viajes entre dimensiones
La proyección astral
Cuando subía al patíbulo Tomás Moro, con una alegre sonrisa, le dijo al verdugo: «Ayúdame a subir sano y salvo; a la bajada, me las arreglaré sólo».
San Pablo nos habla de que el hombre está formado esencialmente por dos cuerpos. Así, leemos en I Corintios, 15:44
«Se siembra el cuerpo animal y se levantará un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo animal, también lo hay espiritual...»
Este cuerpo espiritual al que hace mención San Pablo ha recibido muy numerosos nombres, dependiendo del ángulo desde el que se enfoque, y entre los que podríamos destacar: cuerpo luminoso, espíritu doble, cuerpo astral, el ka de la teología egipcia, «doppelganger», doble etérico, y más recientemente cuerpo moroncial o astrosoma. Poco o casi nada importa el nombre que le demos, lo que tiene realmente importancia es la verificación de sus propiedades, así como de sus diferentes comportamientos.
Las más antiguas tradiciones vienen repitiendo que este cuerpo etérico tiene la propiedad de abandonar el cuerpo físico, voluntaria o involuntariamente, si se dan las condiciones necesarias para ello, condiciones que enumeraremos más adelante.
Expertos como Melita Denning, Osborne Phillips, R.H. Wilson y Julio Roca Muntañola, aseguran que en realidad todos los humanos exteriorizamos el cuerpo astral con más o menos frecuencia durante el sueño fisiológico, pero sucede que no conservamos recuerdo de ello. En este caso puede ser una experiencia totalmente subjetiva, y que por lo tanto no tiene valor demostrativo. Lo que realmente interesa es la experimentación voluntaria, y por la tanto la memorización de lo observado, en ese estado de Proyección Astral y por ello, y para ello, intentaremos dar unas pautas que nos sirvan de guía.
Con referencia a la Proyección Astral inconsciente o involuntaria son varias las causas que la provocan.
Así, por ejemplo:
1 - Sustancias tóxicas: drogas embriaguez y similares.
2 - Alteraciones nerviosas.
3 - Estados febriles.
4 - Traumas físicos y psíquicos.
5 - Estados de ansiedad.
Estos tipos de experiencia incontroladas no resultan constructivas. Pero de la misma forma en que se dan factores negativos, también hay condicionantes positivos, como son:
1 - Sentimientos de felicidad o alegría en el momento de acostarnos.
2 - Sueños de flotabilidad o de que volamos.
3 - Baño relajante con agua tibia, antes de acostarnos, dos horas después de una cena muy frugal, preferentemente vegetariana.
4 - Sentimiento profundo de amor, hacia una persona que hace tiempo que esta lejos.
Existe en realidad una metodología simple que podremos practicar cómodamente en nuestra casa. Al respecto, hay dos puntos fundamentales que hemos de tener en cuenta:
a) - Concienciarnos de que el camino a seguir es largo y por lo tanto no es conveniente intentar acelerar los acontecimientos, pues ello nos conduciría irremediablemente al fracaso.
b) - Dominar el miedo que pueda acometernos y actuar serenamente, sin la menor angustia. El miedo es sin lugar a dudas el gran inhibidor de la proyección o salida del cuerpo. Hemos de tomar conciencia de la naturalidad del acontecimiento que intentamos provocar.
Hay autores que previenen sobre la peligrosidad de estas prácticas y ello es cierto siempre y cuando forcemos en exceso la salida del Doble Astral. Debemos dejar que poco a poco nuestro organismo vaya admitiendo inconscientemente la salida al exterior como un hecho natural. Para ello, iremos cumpliendo una serie de cortas etapas de entrenamiento que seguidamente expongo, etapas que nunca deben intentarse en estados de nerviosismo, angustia, estrés o dolencias físicas en general. Por el contrario, las realizaremos, en principio, en estados de plenitud y de equilibrio, de lo contrario nuestros intentos resultarían del todo inútiles.
Hay unas pequeñas circunstancias a tener en cuenta a la hora de iniciar nuestros ensayos.
Es conveniente durante un par de días antes de realizar la experiencia someterse a una discreta dieta, eliminando alcoholes, carnes rojas, picantes y exceso de grasas. La alimentación perfecta sería a base de verduras, legumbres, frutas y frutos secos, estos últimos con moderación.
Con referencia a la vestimenta, se deben evitar las prendas ceñidas, cinturones o elásticos que dificulten las circulación sanguínea, así como objetos metálicos, anillos, pulseras, relojes etc. El lugar más adecuado es sin duda nuestra cama habitual. Nos tenderemos sobre la espalda con las piernas ligeramente separadas, así como los brazos, que deberán estar extendidos a lo largo el cuerpo y algo separados del mismo, con las palmas de las manos hacia arriba.
Se recomienda una agradable penumbra, pero es mucho más conveniente crear un ambiente de tonalidades azules, pero teniendo en cuenta que tanto la luz, como el aroma y la música, tienen que ser muy tenues. En estas condiciones intentaremos dejar la mente en blanco, es necesario que ninguna vivencia o imagen ocupe nuestra mente. Este primer paso quizás es el más difícil, pero sumamente necesario, o mejor dicho, imprescindible.
Antes de continuar sería oportuno contestar a una pregunta clave: ¿En realidad, que es lo que se exterioriza? Esta pregunta puede tener más de una contestación, contestación que depende del criterio de quien se «exterioriza». Normalmente la exteriorización o salida al astral no es visible por otras personas en estado normal, se dice que ello es debido a que lo que sale del cuerpo son solamente los sentidos, la mente acompañada de la inteligencia, quizás apoyada en algo que se considera suprafísico. Este «algo», no bien definido, permanece unido al cuerpo mediante lo que se llama «cordón de plata», mediante el cual lo exteriorizado vigila las constantes vitales del cuerpo físico, manteniéndolo vivo, ya que recibe mediante él la información del estado del cuerpo con relación a los peligros que pueden acecharle. Lo expuesto se conoce con el nombre de «mente viajera». Pero hay casos, en que las personas puede ver lo «exteriorizado» pues, al parecer, la salida se ha realizado arrastrando al cuerpo Moroncial (pseudofísico), pudiendo incluso ser fotografiado. Esta otra versión se conoce con el nombre de «bilocación».
Volvamos después de este paréntesis a la línea de cómo practicar. Es sumamente aconsejable que la habitación en la cual empecemos a experimentar esté aislada de ruidos exteriores, pues ello distraería nuestra atención. Si importante es lo dicho, mucho más es el hecho de que nadie entre en la habitación, que nos llamen o que ni siquiera nos rocen. Cualquiera de estas cosas pueden deteriorar nuestra «salida» y lo más importante es que si ya hemos «salido», podría realizarse una entrada brusca en el cuerpo físico y ello podría acarrear desagradables consecuencias. Si sospechamos que durante la práctica algún familiar o amigo puede involuntariamente llamarnos o tocarnos, es conveniente advertir a quienes convivan con nosotros de que en ningún caso intenten despertarnos o actuar sobre nuestro cuerpo.
¿Hay peligro en las prácticas del viaje Astral? En principio no, pero sería aconsejable que las personas que padezcan alguna afección cardíaca no lo practiquen, así como aquellas que puedan padecer epilepsia o trastornos mentales de cualquier tipo. No es que realmente exista un gran peligro, pero no es ciertamente aconsejable por un simple rasgo de prudencia.
Una vez en la postura que antes hemos mencionado, imprimiremos a nuestra respiración un ritmo acompasado, a la par que iremos relajando nuestros músculos hasta llegar a un punto de «flojedad» absoluta, lo cual nos conduciría a una sensación de ingravidez, ingravidez que será falsa, pero que es un punto importante a alcanzar. Llegados a este punto (rozando el duermevela), desviaremos nuestra atención hacia otra dependencia de la casa, por ejemplo una habitación que esté en el otro extremo. Posiblemente en este intento nos dormiremos, y podemos experimentar los siguientes síntomas:
1 - Sensación de incontrolada flotación, que nos conduce a la habitación memorizada.
2 - Sensación de que damos grandes saltos, con movimientos retardados.
3 - Sensación de ser atraídos como por un poderoso imán.
4 - Súbita y angustiosa sensación de caída.
Los aspectos 1, 2 y 3 son claros exponentes de una iniciación a la autoproyección, mientras que el 4, corresponde a una entrada súbita del astral en el cuerpo físico.
Repetiremos lo expuesto el mayor número de veces posible, incluso casi a diario. Ello nos llevará a un estado de confianza que nos facilitará la salida. Puede suceder que dada nuestra inclinación, el resultado deseado no se haga esperar, pero también, y es lo más normal, que tardemos varias semanas en alcanzar la verdadera «proyección». En un principio mantendremos la idea de desplazarnos a otro lugar de nuestra vivienda y así, llegará un día en que nos encontraremos «flotando» en el lugar deseado. Indudablemente puede surgirnos la duda de si en realidad hemos realizado una salida o todo ha sido fruto de una ilusión. Para despejar esta duda actuaremos de la siguiente manera: haremos que una persona de nuestra confianza que esté en conocimiento de nuestros ensayos, una de las noches que vamos a experimentar cambie de lugar algunos de los enseres de la habitación, por ejemplo, descolgar algún cuadro y dejarlo en el suelo, cambiar de su lugar habitual alguna figura o lámpara, etc. Si en nuestra salida hemos observado estos cambios tendremos la certeza de que no se trata de una mera «ilusión». Ahora bien, quisiera advertir de que si ya de por sí llegar a la proyección astral voluntaria requiere una gran paciencia, tanto mas difícil es tener conciencia de lo observado (memoria) durante nuestra salida, pero indudablemente la práctica más o menos continuada hará que esta memoria del astral se desarrolle.
No podemos establecer unas leyes o bases generalizadas, cada persona según sus facultades alcanzará la «conciencia» del viaje con mayor o menor facilidad, pero tengamos en cuenta que todos podemos llegar a buenos resultados según nuestra perseverancia. En un principio no intentemos ir mas allá de los lugares que nos son conocidos, como puede ser nuestra propia casa.
Una vez fuera de nuestro cuerpo físico, podemos ser víctimas emocionales en función de diferentes rasgos anormales que supone la experiencia vivida. Uno de los hechos más impresionantes es el de contemplar nuestro cuerpo físico, tumbado en la cama y con un aspecto desagradable, según nos dice Sylvan Muldoon y Hereward Carrington, en su obra «La proyección del cuerpo astral». Como sea que la visión psíquica es mucho mas «penetrativa» que la visión física, al estar fuera de nuestro cuerpo, este se nos presenta con todas sus imperfecciones, de tal modo que lo que escapa a la visión normal aparece acrecentado en la psíquica. Esta visión de nuestro cuerpo nos puede atemorizar de tal manera, que el deseo de no verlo nos haga hacer una entrada precipitada, sobresalto de caída, y perjudicarnos en posteriores experiencias, puesto que, sin darnos cuenta, inconscientemente adoptaremos una postura negativa que resultaría difícil de vencer.
La salida al «astral» no siempre tiene las mismas constantes con referencia a la velocidad. Puede producirse la salida de una forma instantánea, o bien con cierta lentitud. Ello dependerá de nuestra aptitud tanto física como psíquica. El momento de la salida puede quedar suspendido por cualquier causa exterior, como por ejemplo un ruido y, sobre todo, por el exceso de luz. Es entonces cuando somos víctimas de la desagradable sensación de caída. Todos hemos experimentado en estado de duermevela y por unos instantes, algo así como si la cama se volatilizara y nos hundiéramos; son sólo décimas de segundo. Los expertos aseguran que, a nivel inconsciente, todos realizamos «salidas» sin percatarnos y que esa sensación de caída no es otra cosa que una entrada súbita en el cuerpo físico. Seguramente en nuestros primeros ensayos la sensación de «caída» la experimentemos frecuentemente, hasta que llegue el momento en que nos sobrepondremos a ella.
Al encontrarnos fuera del cuerpo, y por lo tanto sin limitaciones físicas, hemos de tener en cuenta que tanto el tiempo como el espacio adquieren otra realidad, otros valores. Nos encontramos en otra realidad donde manda el cuerpo mental sin ligaduras físicas. Con ello quiero decir que nuestra mente «exteriorizada» se desplaza (nunca mejor dicho) con la velocidad del pensamiento, y esto es difícil de dominar. La movilidad que nos da el habernos liberado del soporte físico es extraordinaria, ya que el mero hecho de imaginarnos un lugar, supone encontrarnos «YA» en el sitio deseado.
Lo explicado puede parecer sencillo, pero es suficiente para iniciarnos en la Proyección Astral.
"El alma se encuentra encerrada en una cárcel por Saturno, y Mercurio tiene la llave"
Esta frase es muy habitual en los antiguos textos de Alquimia.
Saturno rige el cuerpo físico denso, que mantiene atrapada al alma.
Mercurio representa la mente, y con ella desarrollamos la posibilidad de liberarla. Mercurio es el nexo entre el plano físico y el astral.
La octava superior de Mercurio es Neptuno, y este determina con que tipo de energías nos pondremos en contacto al ingresar a los planos astrales. Por lo tanto, la posición de ambos planetas en nuestra Carta Astral determina las cualidades y características que poseemos para la proyección astral.
La manera de hacer mas agradable y efectiva esta experiencia es realizándolas en los periodos astrológicamente mas apropiados, que surgen de la Carta Natal. El Guardián en el Umbral no es otra cosa que las corrientes planetarias, que cuando adversas, obstruyen nuestras experiencias y nos infunden temor y hasta terror en algunos casos.
Del estudio de la Carta Astral se determinan los planetas y aspectos que obstruyen y que abren canales a las influencias negativas. Esto permite determinar las fechas y periodos en que dichos planetas se encuentran en posiciones armónicas y favorables.
La Magia está en conocer y aprovechar los momentos en que están a nuestro servicio, y en que inevitablemente deben ayudarnos.
Autor: Edgardo Tousón http://edgartou.tripod.com/
Proyección Astral
La proyección astral o psíquica es un fenómeno que ocurre generalmente durante los períodos de descanso de todas las personas. Dentro del cotidiano proceso del sueño, nuestra conciencia, utilizando el cuerpo astral como vehículo, se desplaza fuera de los límites del cuerpo físico, quedando unida a este por el cordón de plata. El cuerpo astral es el doble sutil del cuerpo físico, todo cuanto contiene el mundo físico, tiene su duplicado idéntico, en el mundo astral.
De la misma forma que el niño, durante los nueve meses de gestación, está unido a su madre a través del cordón umbilical, nuestros cuerpos etéreos permanecen vinculados, por el vibrante hilo de plata, al cuerpo denso, durante la vida. Este nexo se rompe en los momentos posteriores a la transición o muerte, y el alma queda libre, para retornar al mundo espiritual.
De cierta forma, algunos autores han creado el mito del peligro de ruptura, de este vital enlace durante la proyección astral, y por consecuencia, la muerte. Esta es una opinión no compartida por nosotros, como expresamos al comienzo de este escrito, el desdoblamiento, proyección astral, o como prefieran llamarle, es un proceso natural y cotidiano, que ocurre durante el sueño, sólo que, gran cantidad de personas no tienen conciencia del ser, en este estado. En ocasiones, nos percatamos, que estamos inmersos en un sueño, y logramos controlar las situaciones que vivimos dentro del mundo Onírico u astral. Otras veces, tomamos conciencia que estamos soñando, luego, nos dejamos arrastrar por las fuerzas de ese mundo, y volvemos a sumergirnos en la nada o inconciencia, nos convertimos en un personaje más, subyugado a los acontecimientos.
El lograr una proyección astral, conciente, requiere de gran dedicación y ejercicio de la voluntad para la mayoría de las personas, pues se debe aprender nuevamente lo olvidado.
Durante los primeros siete años de vida, el infante, realiza incursiones en el mundo astral frecuentemente. A veces, vemos a los niños jugar con personajes invisibles, para los adultos, esto es producto de la imaginación infantil. Esa capacidad, se va adormeciendo con el crecimiento, la influencia de la incredulidad de los mayores, y el interés por los nuevos hallazgos, que promete el mundo físico, produciéndose así, el “olvido motivado”, como llaman los psicoterapeutas, al proceso de olvidar cosas que resultarían incómodas o inaceptables, para nuestro período actual de conciencia.
Un factor importante que influye en la facilidad o dificultad, para realizar experiencias concientes, fuera del cuerpo, es la configuración astrológica http://www.geocities.com/comunidadhermetica/configuracion.html de la carta natal del individuo, y la influencia en la misma de los tránsitos planetarios. Por ejemplo; durante los tránsitos de Neptuno en el mapa natal, sus vibraciones ejercen gran influencia sobre el mundo psíquico del individuo, llegando a producir una expansión de conciencia, en su fase positiva.
Ahora bien, existen métodos prácticos mediante los cuales se pueden vencer las barreras que nos impiden el desdoblamiento a voluntad, y con conciencia.
Primeramente, se debe tener en cuenta que el viaje astral no debe transformarse en una herramienta escapista o para satisfacer la curiosidad. Es imprescindible que comencemos por ser conscientes de cada pensamiento, acto, y hasta de nuestros sueños. Estamos acostumbrados a vivir como por inercia, atados a un madero que flota sobre las rápidas aguas de la vida.
Cómo podemos ser conscientes de cada cosa que hacemos, pensamos, o decimos?
Despertar en el mundo de los Sueños.
Un medio altamente útil, es el tan mencionado Diario de los Sueños.
Este diario, es simplemente una libreta en la cual usted anotará cada sueño que recuerde al despertar. Tal vez, le sea casi imposible recordar sus viajes oníricos al comenzar este trabajo, no se desanime, cuando esto suceda escriba en su diario: “elegí no recordar”.
Mantenga cerca de su cama, el diario, y cuando despierte, antes que nada anote sus experiencias oníricas, verá que a medida que transcurran los días puede recordar más claramente sus sueños.
También comenzará a ser (paulatinamente) consciente dentro del mundo de los sueños.
Cuando se disponga a dormir, tenga presente que desea despertar dentro del sueño, para esto, puede tomar como referencia, (cuando se percate que está en el reino de los sueños mirarse sus manos, y en ese instante tomará conciencia, ya no será una pieza sin voluntad. Usted podrá modificar ese mundo, todo cuanto en él existe es un reflejo de su mente, (temores, ansiedades, deseos concientes y subconscientes, aspiraciones, etc) si logra usted, tener dominio sobre ese mundo, tendrá en sus manos el poder para transformar su vida (siempre que sea hábil, persistente y osado).
Ejercitar la Concentración.
Comienza por poner atención sobre tus pensamientos, al menos, tres minutos, durante siete días. Observa el tren de ideas e imágenes que recorre tu mente, no intentes detenerlo. Cuando logres lo anterior, intenta concentrarte en una idea, sin que otras interfieran, por tres minutos, también durante siete días. Si es necesario extienda este ejercicio por un período mayor.
El objetivo es enfocar su concentración, este poder está latente en todos, en espera de ser despertado. Su papel, en la realización de la proyección psíquica, es protagónico, como veremos a más adelante.
Proyección Astral y otras prácticas.
Muchos suelen confundir la Proyección Astral, con la Proyección Mental. Durante la proyección mental, tratamos de mantener la mente y los sentidos, alejados de nuestro cuerpo, mediante la voluntad. Nuestro cuerpo sigue manteniendo la conciencia y un estado de alerta.
Existe otra práctica, popularizada por escritores como Carlos Castaneda y Florinda Donner, llamada Ensueño. Cuando se ensueña, las funciones del cuerpo físico, se reducen a lo más mínimo (respiración y latidos del corazón). Durante esta experiencia, no es visible el cordón de plata, y la duración del viaje depende de nuestra energía disponible.
El Ensueño, es el tema de otro futuro trabajo nuestro.
Cuando se realiza la Proyección Astral auténtica, la conciencia abandona casi totalmente el cuerpo físico y se une a su doble astral, el cuerpo parece estar dormido u en estado de coma.
En el momento de sumergirnos en el sueño, hay un instante, un brevísimo margen, como especie de línea que separa la vigilia del sueño. Algunos la conocen como la frontera. Es un estado entre el estar dormido y despierto, aquí es donde se produce la Proyección Astral, o desdoblamiento.
Métodos y pasos.
I. En este primer método, usted va a utilizar la concentración, visualización e imaginación.
Disponga de un lugar donde no sea molestado por sonidos u otra influencia ajena a su voluntad. Prepare un asiento confortable.
Coloque cerca del asiento las siguientes cosas:
-Algunas flores de agradable olor, particularmente rosas.
-Un pedazo de papel de superficie áspera (papel de lija u otro).
-Un vaso de agua fresca.
-Una vela encendida.
El objetivo de este experimento es sencillo, ejercitar y despertar los sentidos astrales de gusto, tacto, oído, visión y olfato.
Siéntese lo más cómodamente posible y cierre los ojos. Trate de relajarse, suelte todas las tensiones musculares, libere su mente de todo pensamiento.
Visualice una esfera de luz color violeta suave, justo en sus pies, sienta la calidez de la esfera. Luego sienta como se desplaza, subiendo por sus piernas, muslos, (esta esfera deshace las tensiones de su cuerpo y mente) hasta llegar a la cabeza, una vez ahí, la esfera crece y envuelve su cuerpo completamente.
En este momento debe usted estar bien relajado. Visualice frente a usted su propio cuerpo, como si se mirara en un espejo. Tome el tiempo necesario hasta que su doble sea lo más nítido y real posible.
Cuando su doble esté completamente formado, utilice el poder de la voluntad para ordenarle (mentalmente) que se aproxime al vaso con las flores y disfrute del perfume y el colorido de estas. Trate usted de ver las flores y sentir su olor, a través de su doble. Cuando logre esto pase al siguiente peldaño.
Haga que su gemelo tome en sus manos el papel, sienta usted la áspera textura de su superficie. Al concluir, continúe.
Su doble probará un sorbo del vaso de agua, sienta la frescura y el gusto del agua, sienta en sus manos el vaso, véalo.
Ahora, ordene a su igual que se acerque a la vela encendida, escuche el sonido de la parafina al quemarse (ligeros chasquidos), observe la dorada luz de la flama, sienta el calor y el peculiar olor de la combustión de la vela.
Ordene a su doble que regrese, junto a usted, y hágase uno con él. Realice algunas respiraciones profundas y concluya el ejercicio.
Puede ocurrir, en el transcurso de estos pasos, que su conciencia dé saltos del cuerpo físico a su doble astral.
Su nivel de concentración es primordial para el éxito de este ejercicio. Intente esta práctica con la frecuencia que crea usted necesaria, y en el momento en el que usted esté preparado, (identificado con el doble astral) dejará de ser conciente de su cuerpo físico, y experimentará la Proyección Astral.
II. Segunda técnica.
Recuéstese en su cama, cierre los ojos y relaje su cuerpo respirando profunda y rítmicamente. Sienta como el oxígeno vitaliza y libera de rigidez su cuerpo, con cada inspiración.
Forme ante usted a su doble astral, emplee el tiempo necesario hasta completar la imagen.
Desee firmemente transferir su conciencia a este doble suyo, ejerza toda su voluntad, (no fuerza), deje fluir este deseo con la certeza que será hecho. Experimentará una sensación de estiramiento en los pies, se suelen escuchar suaves chasquidos o un zumbido ligero, también, un cambio del sentido de ser (imposible de describir), o una caída vertiginosa. En ese momento, está usted proyectándose fuera del cuerpo.
4. Oblíguese a ver, no físicamente, observará su cuerpo tendido en la cama. Es posible que se asuste y regrese nuevamente, pero trate de mantenerse en ese estado cuanto pueda.
Luego regrese e intégrese al cuerpo físico.
No importa cuál técnica utilice para lograr la Proyección Astral, el deseo de estar fuera del cuerpo, y su voluntad es lo que cuenta. No el deseo de huir del mundo físico, si no, la intención del crecimiento espiritual y el mejoramiento humano.
La Proyección Astral es precedida por el Viaje Astral, tema que se trata en el próximo trabajo.
Autor: Abel Acen
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A partir de sus vivencias personales y sus respectivos análisis e interpretaciones, la autora contribuye al desarrollo de todos los interesados en el estudio de la conciencia, ya sea en la condición de investigadora técnica o de quien simplemente busca su madurez y auto-ayuda.
Además de los relatos de proyecciones concientes, la autora (Gloria Thiago) describe sin connotaciones místicas, esotéricos, ritualísticos o manipulación de las debilidades humanas, casos personales de clarividencia, visiones remotas, manifestaciones de bioenergia, señaléctica energética, producción de ectoplasma, generación de efectos físicos y retrocogniciones (recuerdos de vivencias pasadas), entre otros. Todos
fenómenos que estudia el Instituto Internacional de Proyecciología y Concienciología.
Tales relatos no sólo informan, pero también proveen al investigador de la conciencia una casuística diversificada y deja claro que la realidad de la vivencia en múltiples dimensiones está al alcance de todas las personas.
Salidas del cuerpo: Volitar según el IIPC
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El Instituto Internacional de Proyecciología y Concienciología (IIPC), estudia fenómenos paranormales, renombrando algunos de ellos y dándole un valor de ciencia de vanguardia, ya que todo debe ser experimentado y nada es absoluto, al contrario del método cartesiano.
Se llega a verdades consensuadas a través de las últimas experiencias.
Para informarse sobre esta ciencia en Uruguay, al pie del artículo se encuentra un correo electrónico. (P.D'Ambrosio)