Valores del Pitagorismo en la era actual de Alejandro Silvani
1-Quien fue Pitágoras
Queridos amigos, parto de la base que la figura de Pitágoras le resulta conocida o familiar a la mayoría de ustedes. Ya sea por el famoso Teorema de Pitágoras, que se le atribuye erróneamente, puesto que él lo aprendió en Egipto, pero sí puede atribuírsele su divulgación a través de su Escuela. Los misterios científicos que poseían los Iniciados en las Escuelas de Misterios, Pitágoras los entregó a través de su Escuela, que podríamos parangonarla a una Universidad actual.
Mi punto de partida en esta conferencia, será comenzar una breve síntesis de su vida, la cual ha sido armada quizás más mediante las leyendas orales que llegaron a nuestra época, que por las exactitudes históricas, de las que nos separan 2.500 años. Lo extraordinario en la época del nacimiento de Pitágoras, fue la pléyade de personalidades y maestros espirituales que encarnaron al mismo tiempo, y que veremos en la narración que les haré. Miremos a Pitágoras como a un HOMBRE con mayúscula, que conoció personalmente a Grandes Maestros Espirituales, y que a través de su esfuerzo personal, se convirtió en el prototipo del Iniciado que alcanzó la Sabiduría. Pitágoras es el hombre realizado iniciáticamente, mediante las herramientas que recogió en sus primeros cuarenta años de vagabundeos místicos. Hasta que llegó al punto en que se dijo a sí mismo: ¡basta! Basta ya de viajar y aprender; ahora es mi turno de enseñar.
Los Viajes de Pitágoras
Aproximadamente seiscientos años antes de Cristo, la Magna Grecia vio florecer un hombre extraordinario, nacido en el Asia Menor, tal vez el más asombroso de los personajes célebres de toda la antigüedad como el más ilustre, el más erudito y el más sabio de los viajeros. Rico de todos los dones naturales, cultivado por la más brillante educación, este Hombre, que los mismos filósofos ubicaron, en la escala de los seres, entre Dios y los otros hombres, recorrió el mundo conocido de su época, para extraer las ciencias en sus propias fuentes, y para observar por sí mismo las virtudes y los vicios de los gobiernos populares o monárquicos.
Iniciado en los más profundos misterios de los cultos, testigo de las principales revoluciones de su siglo, uno de los más fértiles en eventos, instruido por la experiencia de los hombres y por el estudio de la naturaleza, donde él sorprendió los más bellos secretos, Pitágoras sometió a la mayoría de las villas de Italia al cetro de la Razón.
Él hizo más: abrió una escuela de legisladores, y dictó algunas leyes a aquellos que intentaban dar algunas a las naciones. Pleno de años laboriosos y pura gloria, él murió, suponemos alrededor de los ochenta años, dejando por herencia un nombre reverenciado, que uno puede leer en casi todos los folletos de los antiguos anales, y que ha llegado hasta nosotros, cargado con la admiración de los siglos y de la hiel de la calumnia. La peor calumnia es negar que hubiese existido un Hombre como lo fue Pitágoras. Tan grande ha sido su influencia, que se lo llega a comparar con esas fábulas mitológicas, donde lo importante es el mensaje y no el mensajero. Donde no importa si existió o no, puesto que lo que debemos aprender a poner en práctica son las enseñanzas pitagóricas, y no tanto si existió el hombre físico llamado Pitágoras.
Su vida fue un viaje perpetuo, y esto nos hace pensar en una analogía con la Masonería, en la cual se “viaja constantemente”, alusión que los Masones presentes entenderán perfectamente. ¡Los Masones viajan mucho!
En primer lugar, para sustraerse a los proyectos criminales de Polícrates, sobre su persona, vemos a Pitágoras en Scyros, cerca de Ferécides. Scyros es una isla del grupo de las Cícladas, en el Mar Egeo. Ferécides es un nombre griego que quiere decir “llevar gloria”. Fue un sabio griego, conocedor de los misterios de los Fenicios, que enseñaba la doctrina de la inmortalidad del alma.
Luego de visitar Éfeso, Pitágoras fue a consultar al filósofo Bias en Prienne, y a Tales en Mileto. Luego se trasladó a Halicarnaso, y se dirigió a Chipre, donde estudió sus costumbres. Luego visitó Sidón, su tierra natal, y conversó con el Hierofante, sucesor del anciano Moschus, padre de los Átomos. Él asistió a los misterios de la muerte de Adonis, en Biblos, y se instruyó acerca de los orígenes fenicios en Tyro.
Desde allí, él se embarcó para Egipto. Luego de estudiar las doctrinas antiguas con los sacerdotes de Heliópolis, estos lo enviaron a los de Memphis, donde su perseverancia le hizo meritorio de recibir la Iniciación, quienes a su vez, lo enviaron a los pontífices de la gran Tebas, para nuevas pruebas iniciáticas.
En sus viajes por Egipto, Pitágoras remontó el Nilo, y llegó hasta Etiopía, para escuchar a los Gimnosofistas del reino de Meroé, (Nubia, actualmente Sudán). De retorno en Memphis, Pitágoras fue testigo de la muerte del Faraón Amosis y de su juicio de los muertos. Luego Egipto fue invadido por Cambises, y Pitágoras fue hecho prisionero por los conquistadores. Más tarde Pitágoras visitó el monte Carmelo, el monte Líbano, y desciende por el río Éufrates. Él observó y miró por todas partes y a cambio se mantuvo dando ejemplo de silencio, que luego habrá de ser uno de los pilares de su filosofía.
En la ciudad de Orchoe, los Caldeos lo compensaron de los escándalos de Babilonia. Mientras tanto, el remontó la torre de Bélus, donde Zoroastro lo hizo entrar dentro del grupo de los confidentes de su gran reforma. Luego se trasladó a la ciudad de Susa, y después a Persépolis, para ver el coronamiento de Darío, y presenció los ritos funerarios de Ciro, en Persagarde.
Pitágoras luego acompañó a los magos en Ecbatana; ellos lo admitieron en una delegación dirigida a los Brahmanes de la India. Allí, él aprendió las doctrinas de los Vedas, y adquirió el conocimiento de los Gimnosofistas o practicantes del Yoga. Llegó a conocer a Buda, el Iluminado. Y allí fue conocido como el MAESTRO JONICO o YAVANACHARYA. Cuando regresó de la India visitó Trapobane o la actual Ceylán, y llegó a Creta, donde se entrevistó con el sabio Epiménides, en el monte Ida. Luego fue a Rodas, donde se quedó en la casa del filósofo Cleóbulo, y regresó a Samos. Allí presenció al poeta de Théos cantar los placeres de la corte de Polícrates. Veremos la revolución en Samos y el fin deplorable del príncipe Polícrates, crucificado.
Nuestro Sabio se expatrió de Samos para siempre. Recorrió las islas Cícladas, y prosiguió su itinerario hasta llegar a Samotracia. De allí viajó a Esparta. En esta villa, el sabio Chilon le habló de las leyes de Licurgo y de las costumbres lacedemonias. Luego asistió a los juegos olímpicos. Allí presenció la tragedia que recitó el poeta Thespis. Los griegos quisieron oír a Pitágoras a su turno. Él les desplegó el desarrollo histórico del género humano hasta sus días, y les pintó a grandes trazos a los principales legisladores de las naciones: Prometeo, Tot, Orfeo, Minos, Licurgo, Dracon, Numa, etc.
De la Élide pasó a la Arcadia; luego a Fliunte, donde él estuvo en la corte de del príncipe León, usando por primera vez el título modesto de filósofo. Luego visitó Corinto, Megara, y fue recibido en los misterios de Eleusis, y se mostró en Atenas, en la época de la conjuración de Harmodius.
Pitágoras partió luego hacia la Beocia; visitó por segunda vez a Tebas, y se encaminó hacia Delfos, donde él dialogó con la gran sacerdotisa del Oráculo. Se reembarcó en Naupacte y tocó la isla de Córcega, y se dirigió hacia Siracusa. Pitágoras se encontró con el tirano Phalaris, y logró hacer una revolución en Sicilia, que culminó con la muerte de Phalaris.
Nuestro sabio continuó el examen de esta isla. Asistió a las solemnidades de Venus, sobre el monte Érix. Tomó la ruta a Panorma. Atravesó las planicies de Enna hasta Centuripe, donde convirtió al déspota Symmichus a la filosofía. De la cúspide del Etna, descendió a Catania, donde el discípulo Carondas se le unió, como lo había hecho antes el joven Abaris en Sicilia.
Pitágoras atravesó el estrecho de Caribdis, y se encontró a los pies de los Apeninos. Él pasó a Rhégium, en Locres. El fue al país de los Etruscos, donde visitó sus fábricas de vasos y sus monumentos. Ascendió el Vesubio. Entró en la ciudad de Herculano, luego visitó el antro de la Sibila, en Cumas: donde ella estaba moribunda. Él acompañó a la Sibila que la sucederá a Roma, donde ella llevó los libros Sibilinos. Pitágoras se lamentó al pasar sobre las ruinas todavía humeantes de la ciudad Alba, arrasada por la naciente Roma.
A poco de llegar al palacio del rey Tarquino de Roma, Pitágoras se convirtió en el espectador de una gran revolución: el pasaje del Régimen de los Romanos de la monarquía a la democracia. Encuentro de Junius Brutus, quien fue el autor de la caída de los Tarquinos. (No confundir con el Brutus que asesinó a Julio Cesar varios siglos después).
Nuestro ilustre Samio acompañó a los embajadores de la república de Roma a Cartago, a Sardina, a Córcega, y finalmente a Marsella. El primero de sus alumnos, Abaris, joven Hiperbóreo, le sirvió de guía en las Galias, que él atravesó por la foresta de los Carnutos (Chartres). Allí él se encontró con los Druidas. Y recibe la iniciación al grado de Maestro Druida. El hijo de uno de ellos, Zamolxis, se une a él. Pitágoras prolonga su recorrida sobre las riveras del Sena, y llega a Lutecia (Paris) al fin de sus viajes.
Abaris lo lleva de regreso a Italia por los Alpes. Pitágoras, con sus tres discípulos, recorre el país de las Sabinas, que él acaba de dejar para establecerse finalmente en Crotona. Él se casa con una mujer llamada Theana, es padre de un hijo y una hija, y funda una escuela de Misterios. Él se retiró un momento de su renombre, para rendir los últimos homenajes a su anciano maestro Ferécides, que muere en Delos.
De regreso, Pitágoras se dedicó por completo a la reforma de las costumbres y de la legislación de Crotona, de Tarento y de otras villas de la Magna Grecia, cumpliendo al mismo tiempo las funciones de magistrado y de instructor. Estableció allí un instituto célebre, especie de corporación sacerdotal, mística y científica. No se era admitido en ella sino después de un noviciado de silencio que duraba dos años, si se era calificado como candidato serio; y cinco años, si se le estimaba un tanto superficial. Se vivía en comunidad, absteniéndose de las carnes no rituales, cultivando todas las ciencias de la época: las matemáticas, la aritmética, la geometría, la música, la astronomía, la astrología, etc.
En la primera etapa de la enseñanza sus alumnos se denominaban ACUSMATICOS, es decir, los que oyen. Pitágoras enseñaba detrás de un velo. Aquí aprendían sobre la dualidad del ser humano; la psicología secreta; el peso del alma y el origen de esta.
Cuando eran merecedores de una mayor luz, se los recibía en el nivel de los MATEMÁTICOS. Aquí aprendía la aritmética y la geometría, y lo que hoy llamaríamos simbolismo de los números.
El tercer nivel o grado era el de los SEBASTICOS, palabra griega de difícil traducción, pero cuya más aproximada sería la de digno de veneración o Venerable, lo que nos hace pensar en el oficio de presidente de una Logia. Se enseñaba en este grado el análisis de los sueños, el mesmerismo y la clarividencia. En fin, podemos decir que se trataba de técnicas para desarrollar el psiquismo, tal vez aprendidas de los Gimnosofistas de la India.
El último nivel era el de los POLÍTICOS. Extrañamente para nuestra era moderna, que desprecia este término, como casi sinónimo de corrupción, dentro del Pitagorismo era el grado más elevado, pues se trataba nada más ni nada menos que del arte de conducir a los hombres en sociedad. Siendo por lo tanto el arte más complejo al cual un Iniciado debería dedicarse.
Se enseñaba todo lo que hoy encontramos en las tradiciones esotéricas, o sea, la trasmigración del alma para los profanos ligados a la "rueda" de la vida, la liberación última para los iniciados que hubieran observado escrupulosamente la regla de la Orden, el aspecto burdo e imperfecto del mundo material, la realidad absoluta de un universo espiritual, donde todo está en el estado de arquetipo, de imagen eterna, de modelo perfecto, que se refleja de manera muy imperfecta en nuestro universo material.
La leyenda o la historia de su muerte, nos indica que un estudiante llamado CILON, que pertenecía a la clase adinerada, descontento con el Maestro, pues no lo había considerado digno de traspasar el Velo de las enseñanzas básicas a las enseñanzas superiores, urdió una conspiración con mercenarios pagados por él, para incendiar la Escuela de Crotona. Se dice que muchos de sus discípulos perecieron allí, aceptando su destino, y rehusándose a luchar, pues una de las normas del Pitagorismo, es el rechazo absoluto al derramamiento de sangre, aún a costa de la propia vida. Aquí vemos el clásico esquema del mal discípulo, el Judas del cristianismo, o los “malos compañeros” de la Masonería moderna.
Hasta aquí, en apretada síntesis, la vida de un hombre extraordinario. Podemos pasar a preguntarnos si fue un especulador, un místico o un intelectual.
2-Conceptos erróneos acerca de Pitágoras: ¿numerólogo? ¿Místico?
¿Numerólogo?
Las revistas y libros de divulgación ocultista nos hacen pensar en un Pitágoras numerólogo, encerrado en absurdas permutaciones de letras y cifras, o en un abstraído matemático a quien nada del mundo le interesa, excepto desarrollar sus ecuaciones. Esta es la parte banal y trivial del Pitagorismo, que nunca debe entenderse como numerología, o cualquier otro sistema de adivinar el futuro a través de los números. Pitágoras no fue un “numerólogo”, sino que amó a los números por sus cualidades filosóficas.
¿Místico?
En el sentido moderno que le damos al término, de un beato en éxtasis ante una divinidad, orando y rezando… ¡decididamente que no!
Pero en el sentido antiguo y primitivo del término Místico, que viene de los Misterios, o ceremonias esotéricas que se celebraban en diversas Escuelas de Misterios, entonces sí, Pitágoras fue un Místico, pues él fue iniciado en las principales Escuelas de Misterios de su época.
¿Pitágoras fue un místico con poderes síquicos? Los relatos de sus biógrafos dan cuenta de extraños sucesos que solo quien posee ciertas facultades desarrolladas podría realizar. Visión a distancia, predicción de los eventos futuros, poder de curación, bilocación, la psicometría, poder sobre los elementos como la lluvia y la tempestad, curación por imposición de manos. Diversas narraciones han llegado a nosotros que dan cuenta de estos poderes.
¿Intelectual?
Tampoco en el sentido que le damos, de alguien que se interesa más en las palabras, en el sentido y significado de estas, en las discusiones académicas.
Pero en el sentido de una persona que sometió todo a la razón, sin aceptar leyendas o mitos como realidades, sino como vehículos de enseñanzas morales, entonces Pitágoras fue un intelectual”.
La obra de Pitágoras poseyó una doble originalidad. Ella se desarrolló a la vez sobre dos planos distintos, y aseguró así una profunda difusión en su época.
Los antiguos Maestros enseñaban en sus hogares a un número reducido de discípulos; algunos no aceptaban más que a uno o dos a la vez. Pitágoras por el contrario, se dirigió a la masa del pueblo, arengando a las multitudes y comunicándose directamente con ella. Él les enseñaba los primeros elementos de la moral y provocaba sobre ellos una profunda impresión. Pitágoras organizó las enseñanzas EXOTÉRICAS, primer etapa por un mundo mejor.
De entre aquellos del pueblo que estaban decididos a aprender en profundidad las enseñanzas pitagóricas, se transformaban en los estudiantes seleccionados, que aprendían el ESOTERISMO, directamente de Pitágoras. Era el momento en que se les permitía “traspasar el velo”, y ver directamente a Pitágoras.
3-Pitágoras y el mundo moderno
Cuando se estudia la vida y las enseñanzas de Pitágoras, el hombre de la época presente no puede impedir la fascinación que ejerce sobre él, esta personalidad, tan rica en revelaciones de todo tipo, llena de madurez científica y de vivo idealismo. Pitágoras es para nosotros, el gran propagador de los Misterios sobre el continente Europeo. Él es la primera cadena que nos lleva sistemáticamente a los últimos Colegios sacerdotales de Egipto, destruidos con la invasión de Cambises, rey de los Persas.
Pitágoras no dejó obras escritas. Si las escribió, estas se hallan desaparecidas. Los Versos de Oro que se le atribuyen, se consideran una construcción muy posterior, por parte de los seguidores de su Escuela, y no un escrito propiamente dicho de Pitágoras. Aunque debemos suponer, que estos Versos contienen la enseñanza oral que el Maestro transmitía a sus discípulos. Y también debemos considerar, que en estos Versos se hayan sintetizado sus más sublimes doctrinas.
Así es que 2.500 años nos separan de la personalidad que llamamos Pitágoras, mucho tiempo para poder establecer hechos reales y concretos. A lo largo de estos dos milenios y medio, las doctrinas pitagóricas que han llegado a nuestra era, son el desarrollo de una larga tradición, que nació con Pitágoras, pero que no inventó Pitágoras, pues él es el prototipo del buscador, que viajó por todo el mundo conocido, y fue Iniciado en los más grandes misterios de su época. Por lo menos, así es la tradición o leyenda que llegó a nosotros.
A la comunidad pitagórica se atribuye la creencia en la trasmigración de las almas y la práctica de una ascesis de purificación. En su escuela se enseñaba el conocimiento de la aritmética, de la geometría y de la música.
¿Político?
El Pitágoras del que poco se habla, es del Pitágoras POLÍTICO. Pitágoras había aconsejado a los dirigentes del pueblo, llamados el Consejo de los Mil, de modificar su constitución y de organizar la aristocracia, es decir el mejor gobierno, por el gobierno de los mejores. Él quería conciliar a la vez el orden y la libertad, que no pueden existir el uno sin el otro, pero que degeneran el primero en tiranía, y el segundo en libertinaje, cuando ellos no armonizan entre sí. No olvidemos que el tiempo que estuvo Pitágoras en Egipto, lo puso en contacto con un sistema político completamente diferente al de las pequeñas repúblicas democráticas griegas, El Faraón era el representante de los Dioses del Egipto, imponiendo sobre su pueblo una obediencia absoluta. El poder sería entonces, una relación conforme al orden natural de las cosas, una tradición que desciende del padre al hijo, y no al revés.
Todo debe ser orden y armonía en el mundo, decía el Maestro. Nada sucede al azar; la ciudad debe, entonces, participar en este ritmo universal. Todas las agitaciones políticas deben desaparecer delante del bien de la comunidad. La concordia, la unión, el afecto recíproco entre los ciudadanos, junto con la virtud, la piedad, la ciencia de las Musas, donde la Ley debe producir la felicidad para todos. En cuanto al príncipe, él debe ser como el pastor de su rebaño, guiándolos y cuidándolos.
4-El Pitagorismo en las Órdenes Esotéricas modernas: Masonería y Rosacrucismo
La literatura esotérica le asigna una importancia mayúscula a este Iniciado. Lo vemos en la literatura masónica, y dentro de las enseñanzas de las escuelas rosacrucianas modernas.
Masonería
En el escrito denominado “Ciertas preguntas con respuestas a las mismas, concernientes al misterio de la Masonería, escritas por la mano del Rey Henry, el sexto de su nombre, y fielmente copiado por mí Johan Leylande, anticuario, por orden de su alteza”, reproducido en el libro “Ilustraciones de la Masonería” por William Preston en 1829, leemos que PETER GOWER (un acróstico de PITÁGORAS), fue un griego que viajó por Egipto y Siria y que fundó una gran logia en Crotona, y que “hizo muchos masones”.
Casos emblemáticos son la tradicional figura de Pitágoras que se enseña en el grado de Compañero de la Masonería, la Joya de los Venerables Maestros que han terminado su función anual, y reciben como distintivo “el Teorema de Pitágoras resuelto”.
En Italia, a principios del Siglo XX, un grupo de tres masones del Rito de Menfis Misraim, fundaron el Rito Filosófico Italiano, con orientación en los estudios pitagóricos. En la actualidad sigue funcionando de manera muy velada, a través de su Gran Maestro Roberto Sestito, que vive en Brasil, y ha publicado un par de libros interesantes: una Historia del Rito Filosófico Italiano y el Rito de Memphis Misraim, y un libro dedicado a uno de los fundadores del Rito Filosófico Italiano, de neta inspiración pitagórica, el “Hijo del Sol”, o la biografía del masón Arturo Reghini.
En la Orden Rosacruz AMORC, se lleva a cabo una vez al año un Ritual de Iniciación al Pitagorismo.
En la hoy extinta FUDOSI, una de las Órdenes que integraban esta Federación, estaba la Orden Hermetista y Tetramegista, especializada en el Pitagorismo. Que luego ha tenido diversas separaciones y continuaciones o escisiones, como le ha ocurrido a todas las Órdenes Esotéricas de las que tenemos memoria.
En Brasil existe un importante Instituto Neo Pitagórico que proporciona excelentes lecciones sobre temas ocultistas y pitagóricos.
5-Bibliografía
Los libros más antiguos que llegaron a nosotros son:
-JAMBLICO: “Vida de Pitágoras” (muerto hacia el 330 de la era cristiana)
-PORFIRIO: “Vida de Pitágoras” (también fallecido cerca del 304 era cristiana)

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