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Sabés, ¿te interesa saber? (a veces a mí no) por los carenciados realmente, más allá de la falta de comida y hogar (pilares basiquísimos para vivir, sobrevivir), los carenciados digo, espiritualmente, de moral, y aún los faltos de ética. Te explico, un hombre sin Dios, un ser sin
censura, y por último, un sujeto sin tacto, un “trepa” pisador. Son carenciados, ¿no? Y es para preocuparse, pero más me interesan los faltos de amor, los incomprendidos, que cuando comprenden que son ya maduros deben acatar reglas de juego preestablecidas y convertirse en perfectos personajes sociales, con roles definidos y status (es muy importante para el individuo en cuestión). Entonces ya tenés tu diploma de egoísta y podés torturar a dos o tres, o si contás con más fortuna, a un montón más.

Formá una empresa, una familia, una asociación, no sé, hacé algo rápido, ganales de mano, no fracases en tu empeño por ser “alguien”, cualquier cosa para consagrarte; estudiá cuántos músculos hay que mover para dar un beso, o perfeccionate en cualquier cosa de nombre rimbombante o que te cueste mucho dinero. En la mejor curvatura para un arco.

Integrate a la fila de centenares de profesionales: médicos, abogados, veterinarios, odontólogos o sicólogos. Pero no te dejes pisar, pisá vos primero.

Sino, te vas a quedar, y eso es feo.

También tratá de realizarte en tu vocación (si no la tenés, inventala, puede ser un trabajo interesante, con años de romper a la gente y mucho tema de conversación).
Pintá con ladrillos, empapelá casas con servilletas de papel, pintá graffitis en las paredes de las casas de tus amigos con palabrota…

Mejor, si te premian en algún lado.

¿Me fui muy del tema? No importa, a lo mejor, no me prestaste la más mínima atención…
Y haciendo juego con la última palabra del título, también te envío un S.O.S.

Sabés que en la vida no se valora nada si no es por una definida posición económica, base de todo, tanto para Marx como para los Capitalistas, en diferentes visiones, ya sabés; andá y estudiá, sacá tus conclusiones.

Pero, ¿y la parte humana? Quizá no importe saber quién sufre, sí explotarlo y denunciarlo; políticos de aquí y de allá, con experiencias sociales, culturales y políticas muy interesantes. Es un juego político, sí, pero y repito: ¿la parte humana?
Carta a no sé quién sos de Patrizia D’Ambrosio
Editorial